Platense sin franja 1997/98

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Platense estuvo bien vestido por Puma en la temporada 1997/98, pero la aparición del auspiciante «Crown Mustang» en el pecho obligó a los diseñadores a sacar un conejo de la galera. ¿El resultado? Esta camiseta marrón lisa, ajena a los moldes de la marca alemana y sin la tradicional franja blanca, aunque tratándose del cuadro de Vicente López, no era extraño porque las tradiciones nunca fueron muy respetadas.

Para muchos esa pilcha pasó desapercibida, porque a lo lejos el parche simulaba ser la franja. Pero mirándola de cerca, se puede ver como la casaca fue realizada de apuro. Un par de semanas más tarde pasó al olvido cuando el sponsor se limitó a aparecer en la espalda y los pantalones, aunque insistiría con el frente en la temporada siguiente, agregando parches ridículos que estropearon la camiseta calamar.

(Gracias King_Mostaza)

¡Sonreí, que no es para el prontuario!

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Después de haberle dicho a Bazán Vera «¿Qué te pasa negro cagón? Acordate de cuando estábamos en Almirante, vivias llorando y metiendo a tu vieja de por medio, sos cagón siempre lo fuiste» y «pasá por acá de nuevo y te vas a comer otra, cagón«, el lindo de Lino Arce se convirtió en una deidad y tiene blog. Lo pueden visitar.

– En Mercado Libre vendieron hace unos días una camiseta de Hernán «me rasco las bolas porque me pican» Ocampo a $ 450. La policía estaría tratando de verificar si esa estafa tiene conexión con la pista de la efedrina.

– Nuestro gran amigo Juan Pablo Vojvoda la rompió el domingo pasado. Hizo 2 goles para el Baza, de la 3º española; tiene 33 años y es el capitán del equipo.

– A falta de Marcos Charras, el brasileño Baiano se convirtió en nuevo refuerzo del Vasco Da Gama, donde será dirigido por Renato Gaucho. Esperemos que al Bombón no lo discriminen como sucedió en Boca.

– Los muchachos de Basta de Todo (Metro 95.1) entrevistaron al actor Luciano Castro y le preguntaron sobre su particular sentido del humor. Terminó hablando de su etapa como futbolista, de Mostaza Merlo, Sanzotti, Garófalo, Sorín, Pena, Vignolo y Trapasso. Pueden escuchar el audio que aquí adjuntamos.

[audio:http://www.enunabaldosa.com/audios/updateandocastro.mp3%5D

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Palacios Eumelio

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Eumelio Ramón Palacios (Patoruzú)

Típico crack de pueblo que se gana el cariño de su gente a base de esfuerzo y que suele penar fuera de su pago, independientemente de su calidad individual.
Nacido en la localidad paraguaya de Villarrica, hizo inferiores en los clubes Atlético Guaraní y Pettirossi, y una vez formado comenzó su derrotero a mediados de los 80’s. ¿Tiene para anotar? Ahí vamos, sin repetir y sin soplar: Libertad, Cerro Porteño, Cerro Corá, Guaraní, Luqueño, Atlético Colegiales y San Lorenzo (todos de su país); Deportivo Cali, Tolima, Huila (allí generó un paro que derivó en el descenso a la Primera B) y Deportivo Pereira de Colombia. ¿Algo más? Sí. Integró la selección albirroja en las eliminatorias para Italia ’90 y tuvo su momento exclusivo en el fútbol argentino, factor indispensable para su homenaje en este sitio.

No sabemos cómo aterrizó en La Plata, pero dicen los memoriosos que algunos se codearon en 1 y 57, cuando lo vieron entrar por Silvano Maciel en un partido que Estudiantes perdió 1 a 0 ante el Vélez de Bianchi, en septiembre de 1995. Tenía pinta de volante guerrero. Y verdaderamente lo era. O mejor dicho, lo es.

Sólo disputó 30 minutos oficiales con la camiseta del León, dando margen para las preguntas más insólitas ¿Quién era Eumelio Palacios? ¿Un invento de Russo-Manera? ¿Un holograma? ¿Un genio desperdiciado? No hubo tiempo para encontrar la respuesta.

Con el pasar de los años la figura de este mediocampista/delantero con mucho gol y rasgos indígenas fue adquiriendo características de mito, a tal punto que una versión indicaba que seguía jugando. Gracias a una nota en el diario Última Hora comprobamos que no nos habían mentido. Con 44 años (los cumplió anteayer) y su clásico bigote, sigue trotando la cancha en el Cerro Corá de Campo Grande, luchando por un ascenso a la B paraguaya. Un grande.

Bottaro Leonel

Leonel Ezequiel Bottaro

Raro que teniendo un apellido ligado a la vida política de Independiente no haya encontrado mejor suerte en el Rojo. Descartando la posibilidad de un acomodo, él siempre aclaraba ante los medios: «poné que no tengo nada que ver con Jorge, el ex presidente del club«. Se desprendía de ese pedido con énfasis, una necesidad de mostrar su talento sin prejuicio por parte de los demás. Si estaba en Primera, no era por cuestiones familiares. Y quería dejarlo bien claro.

Sus días en la máxima categoría no fueron fáciles, a pesar de haber tenido un comienzo prometedor. Hizo su primera pretemporada en el verano de 2003, con el equipo campeón del Tolo Gallego e incluso fue al banco de suplentes en un partido veraniego que su equipo perdió ante San Lorenzo por 4 a 3.

Marcador central por oficio, tenía como referente a Walter Samuel y soñaba con imitarlo: «Tiene una frialdad para salir jugando… Igual, no le llego ni al dedo chiquito del pie. Pero me defiendo. Mi fuerte es la marca«, le decía al Diario Olé. Su primer año con los profesionales fue duro, a tal punto que sufrió una lesión en la rodilla que lo dejó 3 meses sin jugar.

Esperó hasta el inicio de 2004 para que volviese a salir el sol, aunque fuese por un rato. Luego de una pretemporada en Salta con el Pato Pastoriza y un partido como lateral derecho ante el Ciclón, se vio revitalizado por los míticos asados del entrenador y en el Clausura de ese año saltó a la cancha como titular en la primera fecha, con victoria 4 a 1 sobre Estudiantes. Ese día formó dupla central con Olarra y cuando miraba hacia los laterales tenía a Zurita y a Eluchans. No lo podía creer.

Luego perdería el puesto con el paraguayo Darío Caballero y sólo volvería a participar de 3 encuentros en la Primera de Independiente, pero jugando como marcador de punta. Demasiado injusto para un pibe que no se acostumbraba a esa posición.
En junio lo bajaron a la reserva y a fines de 2004 lo mandaron, junto a Tomás Charles, a probarse al Odense de Dinamarca. «Fueron prácticas sobre pasto sintético, en estadios cerrados, por el frío, en un fútbol diferente, rápido, con mucho roce físico y donde no hay ni uno que meta la pausa«, fueron las excusas de Leonel, que no quedó.

Al año siguiente le surgió una propuesta del mismo país y viajó a Europa para entrenar con el Randers, donde finalmente le bajaron el pulgar porque no pasó la revisión médica. ¿Por qué? Algunas semanas anteriores a esa evaluación, a Bottaro lo habían chocado desde atrás en su auto y había sufrido una luxación en el hombro izquierdo. ¡Mucha mala leche! Tras quedarse con las ganar de jugar en el fútbol danés, lo más parecido que encontró fue el Danet de chocolate. Riquísimo.

Volvió a Avellaneda y se integró a la Cuarta División de Independiente, donde continuó lamentando las oportunidades perdidas: «Estaba muy ilusionado de ir a Dinamarca porque a veces siento que acá no tengo lugar. Tal vez si en Primera me hubieran dado la chance en mi puesto… No sé si hoy estaría jugando, pero hubiese tenido más chances«. Al mismo tiempo, Norberto Outes, coordinador de inferiores, le daba una manito (?): «Bottaro es un chico completo, temperamental y con buen juego aéreo. Pero es ciclotímico y no tiene la solidez mental y necesaria para llevar los tiempos«. Duro.

Tras quedar libre junto a Maximiliano Barreiro y Ramón Bulay, su nombre volvió a aparecer en los medios cuando en agosto de 2007 se incorporó a Atlético Argentino de Mendoza, conjunto del torneo Argentino B que alguna vez reforzó sus filas con el plantel casi completo de Racing Club.

Luego de un año de plena incertidumbre, en 2008 apareció en el sospechado Real Arroyo Seco, donde haga lo que haga nuevamente tendrá que convivir con las aparentes vinculaciones políticas.

Después de varios años de insistencia y tan poca fortuna, uno puede llegar a preguntarse por qué no se le dieron las cosas al pobre chico Bottaro. Hurgando en los artículos periodísticos se ubica la respuesta fácilmente, de la boca del mismo jugador cuando apenas era un purrete y ya presagiaba su triste destino: «Lo vi al Mono y casi me largo a llorar«.

Navarro a River 2007

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Un año nos bastó para saber que Hilario Navarro es un jugador muy profesional, en el sentido más económico de la palabra. Donde está la plata, él va. Y está bien que así suceda, lo raro es que un futbolista de esas características haya jugado una temporada en Racing, donde precisamente no abunda el dinero.
El 2 de agosto de 2007, después de haber entrenado 10 días en La Academia, el arquero correntino que había llegado desde Cerro Porteño desapareció misteriosamente y comenzó a tomar forma lo que había nacido como un rumor: podía pasar a River. Esa misma mañana, acompañado por dirigentes del Millonario, hizo la revisación médica en una clínica capitalina y acordó todo de palabra para firmar su contrato. Luego llegaron llamados de Fernando de Tomasso, respuestas de Mario Israel, explicaciones del representante de Navarro y un gran malestar de Gustavo Costas. Todo eso derivó en el regreso del portero al conjunto de Avellaneda, donde finalmente debutó, justamente ante River y con una destacada actuación.
Lo que vino después ya se sabe. Atajó un año en Racing y, cuando se especulaba que se quedaría un año más, pasó a Independiente.

Estudiantes clásico con pantalones 2005

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La intención no era mala. Estudiantes de La Plata cumplía 100 años y para festejar a lo grande los dirigentes organizaron un partido ante el Palmeiras de Basil. Para estar a tono con el agasajo, la empresa Penalty diseñó una camisa bien tradicional y unas medias grises acordes a la época más gloriosa del León. Lástima que descuidaron el detalle de los pantalones y los jugadores salieron a la cancha con los que venían usando hasta ese momento. La diferencia en los escudos y la distancia entre lo retro y lo actual, arruinaron un homenaje que pintaba bastante bien.