Que los campeonatos de AFA son un verdadero entuerto, no es novedad. Medios campeonatos, torneos con zonas, competencias con 30 o más equipos con una revancha, desempates por penales,rondas de perdedores y un campeón de liga de un solo partido, han hecho de un fútbol argentino un divertido pandemónium organizativo.
No es novedad que los campeonatos argentinos tengan una organización caótica. Los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino han demostrado su originalidad con toda variedad de competencias. Aunque en los últimos se desplegó la variedad histórica, lo cierto es que los torneos de AFA han brillado por su “randomismo” a lo largo de toda su existencia.
Desde que los angloparlantes porteños decidieron refundar la liga en 1893 y junto a ella, lo que hoy es la AFA, los torneos fueron los regulares y tradicionales “todos contra todos, ida y vuelta» (TCTIYV). Sin anomalía alguna, los equipos disputaron sus encuentros ligueros entre los meses de mayo y septiembre, ya que el calendario estaba basado en las costumbres inglesas de jugar en invierno.
Con un máximo de 7 participantes en los primeros 15 años, hubo que entonar algo nuevo para el campeonato de 1906; el calendario apretaba fuerte y ahora había 11 equipos en Primera. La AFA (para ese entonces era la Argentine Football Association), puso en práctica un nuevo formato de competencia, dividiendo a los once equipos en dos grupos (uno de 6, otro de 5), con una final para determinar el campeón.
La solución inmediata para el problema del calendario fue extenderlo hasta noviembre y así se volvió al formato regular, que se sotuvo hasta la escisión de 1912. La Asociación Argentina, acotada por falta de tiempo, puso en marcha el primer campeonato anual sin revanchas. Fue el de 1913, primero de la seguidilla que ganó Racing. También lo utilizaron en 1914, 1915 (a partir de este torneo, con las dos ligas unificadas), 1916, 17, 18 y 1919 inclusive. Racing Club se hizo heptacampeón sin dar revanchas.

Un punto importante de la historia de los campeonatos argentinos está en 1919, en la competencia de la Asociación Argentina. Ese año, con el campeonato en avanzado estado de putrefacción, se produjo la segunda escisión del fútbol argentino. River, San Lorenzo, Independiente y Racing (los clubes más convocantes), junto con otros 10 equipos, crearon la Asociación Amateur de Football (disidente). En la Asociación Argentina quedaron Boca y Huracán (?) como los poderosos, que mantenían la representación de FIFA y CONMEBOL, por ende a la Selección.
Aún siendo la liga oficial, fue donde más caos se produjo en la historia del fútbol argentino.

El campeonato del 19 no terminó y se consagró campeón a Boca (con justificativo); el de 1923 fue terminado abruptamente en abril de 1924, definiéndose con una final entre Boca y Huracán, que estaban primeros en el momento del corte; el de 1925 tuvo la participación de Boca en tan solo 7 fechas y se definió con un desempate entre el Globo y Chicago. Irónicamente empataron en el desempate, pero como Chicago se negó a jugar tiempo suplementario, le dieron el título a Huracán.
En el de 1926, previo a la unificación, seis equipos abandonaron la Asociación y se pasaron a la Amateurs, Asociación que con buen orden, todos los partidos de todos los campeonatos disputados y con espectáculo en sus tribunas, era la que más poder acumulaba. En el Congreso de la FIFA de Roma, se hizo una revisión reglamentaria, donde ahora permitía rever si la Asociación representativa era merecedora de la afiliación.
Para la unificación de 1926, la Asociación Amateur hizo “TAC” sobre la mesa y dio toda una demostración de poder con la nueva resolución de FIFA: una sola conducción denominada Asociación Argentina Amateurs de Football, incorporó a su primera división a sólo siete equipos de la Asociación Argentina (el resto fue a segunda división), y sentenció que sus equipos solo iban a descender, si ocupaban los últimos lugares por dos años consecutivos. Esa norma, pese a haber unificación, no corría para los ex equipos de la Asociación.
En 1927, con 34 equipos en la Primera División, la liga argentina tenía una gran similitud con la que está en disputa en la actualidad. La excesiva cantidad de participantes comenzó a mostrar aquel viejo problema de 1906, con el calendario corto, nada más que a esta altura se pasaba la línea de los 31 de diciembre y no había más fines de semana para inventar.

Aún así, todos los campeonatos finalizaron con normalidad y para el de 1929 se volvió a utilizar el formato con dos zonas y una final, donde Gimnasia y Esgrima La Plata ganó su único título de liga. Para 1930, con las fechas acomodadas, se volvió al torneo de 36 equipos, todos contra todos, sin revanchas. Con el mismo formato se jugó la primera fecha del Campeonato de 1931, pero una vez finalizada esta, los futbolistas entraron en huelga pidiendo por la libertad de sus pases (googlear cláusula candado) y los dirigentes aprovecharon el rio revuelto para crear el tan mentado profesionalismo.
Los pases se liberaron, los clubes más convocantes se quedaron con los mejores jugadores, crearon la disidente Liga Argentina de Football, con sólo 18 de los 36 equipos que había en primera y le dejaron a la Asociación Amateur la afiliación a FIFA, el manejo de la selección y un puñado de clubes con jugadores promedio (?), poquísima convocatoria y algo de pobreza honrada.
Los campeonatos de la Liga se jugaban todos contra todos, ida y vuelta, pero en 1934, con el afán de recaudar más dinero con mayores disputas entre los equipos poderosos, la AFA dio a la luz el más horroroso campeonato de la historia del fútbol argentino. Antes que eso, creó una Segunda División con las reservas de los equipos de Primera, a los que se debían sumar Quilmes y Tigre, porque fueron los que menos recaudaron entre 1931 y 1933. La segunda medida fue mejor aún, ya que obligó a que se fusionaran los equipos de Atlanta y Argentinos (al cual denominaron Unión Atlanta Argentinos) y a Lanús con Talleres de Escalada, denominada Unión Lanús Talleres.
Con 14 participantes se pudo llegar al objetivo de jugar tres (3) ruedas para definir al campeón. Fue una idea moralmente insostenible, que tuvo que ser desactivada de inmediato, porque además volvía a haber una sola Asociación (por segunda vez la disidente absorbió a la oficial), agregándose la mayoría de los equipos de la Amateur a la nueva Segunda División del fútbol argentino. Muchos otros teams murieron cuando se vieron sin chances de nada.

Igualmente, en 1936 se modificó nuevamente el formato de la competencia, para darle más a emoción a la cosa. Se crearon dos campeonatos iguales (Copa de Honor y Copa Campeonato), pero con un solo fixture. Por primera vez iba a haber dos (2) campeones de liga en un mismo año. Había nacido el formato que medio siglo más tarde, iba a permanecer por décadas en nuestro fútbol.
A partir de 1937 se empezó a jugar el TCTIYV, perdurando en el tiempo hasta 1967, año en el que comenzaron a disputarse los Nacionales A. ¡Y ahí sí que se inventaron cosas! Se reutilizó el sistema de las ligas de 1906 y 1929, con dos zonas y hasta hubo campeonatos de 4 zonas. Y no sólo eso, los primeros de las zonas iban a jugar semifinales o zona campeonato (otra liga después de la liga), los del medio jugaban un promocional para clasificarse al Nacional (que no era para todos los equipos) y los últimos, la permanencia, donde tenían que hacer valer su lugar en primera con equipos de la B.

Los Nacionales llegaron a jugarse desde formato de liga sin revanchas, hasta un calco del Mundial ’82, pero con 8 zonas de 4 equipos. El Nacional del ’83 tuvo una primera fase donde fueron eliminados solamente los últimos de cada zona, y luego una segunda fase con 3 equipos, donde también se eliminaba uno por zona. A partir de ahí comenzaban las llaves.
Es extraño que a un campeonato con formato de Copa y llamado Copa Nacional en su fundación, haya sido considerado como segundo título de liga en el fútbol argentino. Pero eso se terminó con el Nacional del ’85 (que tuvo cero eliminado en la primera fase porque había RONDA DE PERDEDORES).
A partir de ese momento se volvía a la regularidad de los campeonatos de liga de TCTIYV (que se intercalaban entre Metropolitanos de formatos con dos zonas), pero ya sin el Nacional (con los del interior ocupando la Segunda División), se adoptaba el calendario europeo para favorecer la venta de jugadores al viejo continente.

Cuando la FIFA, por intermedio de Marco van Basten, sugirió hace unas semanas que podrían acabarse los partidos con empates, no estaba siendo original. El Campeonato 1988/89 de Argentina no tuvo empates ya que los equipos que igualaban en los 90 minutos, definían un punto extra por penales. Por primera vez se le daban 3 puntos al ganador de un encuentro y si había empate se dividía 2/1, para el vencedor de los tiros de los doce pasos.
El rotundo fracaso de ese sistema llevó a que una nueva modificación se produjera en 1991, con la incorporación de los Apertura/Clausura, palabras que se escuchaban desde principios de 1989. Un primer experimento, el 90/91, tuvo a un solo campeón, Newell’s, porque el reglamento establecía que los ganadores de ambos torneos (no campeones), tenían que disputar una final.
Desde el Apertura 91 todo marchó sobre ruedas con campeonatos sin revanchas, muy similares a los de la década de 1910 y 1920, iguales al de 1936. Dos campeones por año fue la naturalidad del fútbol argentino hasta 2014 (con cambios de denominaciones en los últimos años), con una mancha enorme en 2013: se consagraron campeones Vélez y Newell’s, pero por el negocio incluyeron una final, que le dio otro título de liga a Vélez, pero de un solo partido.

Para aumentar la recaudación llegaron los treinta equipos a Primera División y junto a ello, la misma insostenibilidad que hubo a principios de los años 30, los que provocará que los equipos más débiles vayan a competir prontamente en la Segunda División.
Los ciclos en AFA se repiten con todos los aciertos y la mayoría de los errores. El único objetivo es sumar en las arcas y la próxima Súper Liga (de la cual no se sabe que formato utilizará, de todo el abanico creador de AFA) será una nueva mutación de piel de este hermoso, cruel, injusto y apasionante juego denominado fútbol.
Eduardo Cantaro