Aunque el protagonista no de la cara, la historia vale la pena. Primero, hay que ubicarse en tiempo y espacio: Torneo del Interior, cuartos de final, partido de vuelta. Independiente de Tandil recibía a Estudiantes de Olavarría. En la ida, el Bataraz se había impuesto por 2 a 0. En la revancha, se repitió el resultado, pero a favor de los de la piedra movediza (?). Entonces, fueron a penales para definir quién avanzaba a semifinales y quién quedaba afuera.
La definición transcurría con normalidad hasta que el arquero visitante, Carlos Descárrega, contuvo el quinto remate de los locales. Con esa atajada, le daba la victoria a su equipo. Pero el árbitro, a instancias del juez asistente, decidió anularlo por adelantamiento y, después de la protesta, expulsar al 1. Cuando volvió la calma, Víctor Brito (ex delantero de Cañuelas, Comunicaciones, Temperley) se hizo cargo de remplazar a su compañero. No pudo con el primer disparo, pero detuvo el próximo y así le dio la clasificación a Estudiantes.
Brito, que había errado un penal en la definición desde los 11 metros, se sacó méritos a pesar de ser el héroe de la jornada: “Agarré los guantes como quizás los hubiese agarrado cualquiera de mis compañeros, todos estaban dispuestos, yo simplemente pedí los guantes”. Una verdadera hazaña.
Fue la aparición más sorprendente de River Plate en 2006. Apenas un puñado de meses en Reserva le bastaron al delantero Juan Ignacio Antonio para ganarse un lugar de privilegio en la consideración de Daniel Alberto Passarella que, tras un golazo en una práctica en la que le tocó jugar por el Burrito Ortega, no dudó en mandarlo al banco de suplentes en la segunda fecha del Torneo Apertura, ante Newell’s Old Boys, en el Monumental.
Nacido en Trelew el 5 de enero de 1988, Antonio venía de romperla en las divisiones inferiores de la filial de la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) y hasta había llamado la atención de los cazatalentos del Liverpool inglés y el Inter italiano, a los que les dijo que no. También, era una figurita frecuente en las convocatorias de Hugo Tocalli a las selecciones Sub 17 y Sub 20.
El Millonario lo venía siguiendo desde hacía dos temporadas, pero sus padres se negaban a que el atacante viajara a Buenos Aires hasta que finalizara la secundaria. Bicho raro entre los futbolistas, cuando terminó el colegio se anotó en la Facultad de Derecho, pero tuvo que largar porque los horarios coincidían con los entrenamientos.
“Me gusta bajar a buscar la pelota, no soy un delantero de área y trato de sacrificarme por el equipo, y más por la camiseta de River, que la defiendo a muerte porque desde chico soy hincha fanático”, decía, a modo de carta de presentación, en una entrevista al diario Clarín. El debut del niño mimado del Kaiser, que hasta había sido incluido en aquel polémico convenio con el Locarno suizo, era cuestión de tiempo. Y llegó rápido: en la tercera fecha, contra Racing. Esa tarde, la Academia derrotó a River por 3 a 1 y Antonio reemplazó al Tecla Farías cuando quedaban poco más de veinte minutos.
El juvenil volvió a aparecer a la semana siguiente, cuando ingresó a diez del final en lugar de Ariel Ortega en la victoria por 2 a 0 ante Argentinos Juniors y la otra, versus Arsenal de Sarandí, cuando sobre la hora entró por el Pipita Higuaín. Además, se anotó unos porotos en la eliminación de la Copa Sudamericana en manos del Atlético Paranaense de Brasil.
Algunos problemas físicos (operación de pubalgia y tendinitis en ambas rodillas) lo complicaron en el arranque de 2007 y durante el Clausura apenas fue una vez al banco de suplentes: en la fecha 11, ante Banfield. Reapareció un año después de su debut, en la jornada 7 del Apertura, en una goleada frente a Vélez, cuando le tocó reemplazar a Marco Ruben en el primer tiempo y conformar una inesperada dupla de ataque con Andrés Ríos. Dos semanas más tarde, contra Lanús, se anotaría otros 15 minutos en su currículum, cuando entró en lugar de su ídolo, el Burrito Ortega.
El alejamiento de Daniel Passarella y una seguidilla de lesiones graves prácticamente lo sacaron del mapa futbolístico. En esos tiempos apartado de las canchas, mataba las horas libres como guitarrista de La vieja mimosa, banda de rock que compartía con familiares y amigos.
Ya recuperado, a los tumbos deambuló por la Reserva hasta 2010, ahora con el Kaiser como presidente, cuando Leonardo Rubén Astrada lo sacó del freezer y lo puso un ratito ante Newell’s Old Boys por la fecha 13 del Apertura. También jugó en la jornada siguiente, frente a Atlético Tucumán, antes de que al Jefele dieran el olivo. Ya con Ángel Cappa como entrenador, fue suplente una vez y, finalmente, a mediados de 2010 quedó libre.
La resurrección (?) llegaría en el fútbol italiano, de la mano de Filippo Colasanto, un agente FIFA que lo había visto en Reserva y le consiguió un test en el Brescia (2010). Tras casi un mes a prueba en gran nivel, firmó contrato por dos temporadas, aunque apenas disputó un partido por Copa Italia y se marchó cedido al Ascoli (2011) de la Serie B.
En su nuevo club jugó solamente en seis ocasiones, pero fue el héroe de la ciudad gracias a un gol al Frosinone que sirvió para mantener la categoría. Algunas buenas actuaciones en su regreso al Brescia (3 tantos en 20 encuentros en 2011), lo pusieron en la mira de la Sampdoria (2012), donde conocería a Chiquito Romero, Maximiliano López, Mauro Icardi, Fernando Tissone y el uruguayo Bruno Fornaroli y lograría el ascenso a la Serie A.
Consultado sobre la posibilidad de vestir la maglia azzurra, decía: “Si tengo la suerte de jugar, que sea en la Selección Argentina. Me siento italiano, tengo doble nacionalidad. Pero mi corazón es argentino”. Y agregaba: “Prefiero un amistoso con Argentina que un Mundial con Italia”.
Sin espacio en el plantel principal de la Samp en Primera (8 minutos en 2 partidos), se fue a préstamo al Varese (2013), donde las lesiones atentaron contra su continuidad. Buscó regresar a su mejor versión en Brescia (2013/14), pero ya nada sería igual. En septiembre de 2014 se sumó al Parma en una operación que incluyó el traspaso del argelino Djamel Mesbah a la Sampdoria, sin embargo, inmediatamente fue cedido al FeralpiSalò (2014/15) de la tercera división, donde dijo basta.
Antes de convertirse en un gitano de las categorías más insólitas del Calcio, en octubre de 2015, decidió colgar los botines para volver a su Trelew natal y dedicarse a su otra pasión: la música.
«Italia ya me dio todo lo que tenía para dar. Me cansé del fútbol. Hablé con mi esposa y mi hijo y voy a dedicarme a la música. Ya agarré mi vieja guitarra y estoy listo para los escenarios. Quiero aprovechar la vida lejos del fútbol. Dos acordes y un micrófono me alcanzan para ser feliz», decía. Y así va por la vida buscando lo que justamente le faltó a su carrera futbolística: ritmo.
¿Se puede rescatar algo positivo de este 2016? Acá te contamos lo que hicimos, vos fijate.
Enero
Arrancamos el año con todo. Le hicimos un servicio a la sociedad, subiendo el PC Fútbol 6.0 para que los enfermitos que nos siguen lo pudieran descargar. Así fue como le arruinamos la productividad a muchos, que optaron por dejar sus trabajos o separarse de sus mujeres para que todo volviera a ser bien 1999.
– Teniendo como excusa el cumpleaños número 50 de Romário, lo homenajeamos con un Amor a la Guita internacional. Seguramente nos devolvió el homenaje comiéndose un traveco, es ley.
– Uno de los mejores posts del año tuvo como protagonista a Carlos Báez, más conocido como Aquiler. Un hermoso cabeza de tacho que supo pasar por el fútbol agentino y que ahora es un reconocido barra brava en Paraguay.
Abril
– Otro post sensación fue el de los Juegos para Sega. Internacional Super Star Soccer Deluxe y otros títulos que nos deleitaron en su momento y que ahora nos siguen emocionando.
– Debutó Vestuario Local y no con un pibe. Fashion Defensive Midfield se convirtió en la primera chica en escribir en la baldosa, con una propuesta diferente que no tardó en arrancar las puteadas de los clásicos plateístas misóginos (?) del sitio. ¿Algunas joyas? Los rolingas que aún sobreviven en las canchas.
– Otra gran historia que descubrimos ese mes fue la de los galácticos de Textil Mandiyú, un equipo lleno de veteranos con pasado en Primera División que fueron robados y amenazados, para finalmente terminar huyendo en una camioneta con cajones de frutillas (?).
Mayo
– Cumplimos 12 años y lo festejamos con 4 días de fiesta en Argentina y Uruguay unas pizzas en la casa de uno de los integrantes del staff. Eso sí, fue la primera vez que se pudo reunir el núcleo fuerte (?) del grupo. Terminamos en Cocodrilo cantando «Sabes que yo siempre te vengo a ver, Champán Rosé». Inolvidable.
Se jugó el Mundial de artistas en Rusia y a través de las redes sociales hicimos el seguimiento del equipo argentino, que se comió 7 en el debut para no generar falsas expectativas (?). Le dimos mucha suerte.
Junio
– Como en cada 1º de Junio y en homenaje al momento en el que al gran Jah Sandro lo sacaron para proteger, se celebró el Día del Baldosero. ¿Qué hicimos? Nada, todavía no habíamos cobrado (?).
– Se despidió Alejandro Kenig y sentimos un vacío enorme, casi tanto como el de la Boutique el día de su partido homenaje. O mejor dicho, autohomenaje, porque después nos enteramos que el Gordo se había encargado de organizar todo.
– Después de años de producción y post producción, pudimos estrenar el documental #MundialBaldosero. ¿Dónde? En Rosario, una ciudad donde nos recibieron de la mejor manera, si hasta nos amenazaron de muerte (?).
– También en julio fuimos a otra provincia, Uruguay (?). Presentamos el documental en Colonia e hicimos llorar a un brasilero, así que nos fuimos muy conformes. Ah, en ese viaje Panther Rosarote fue mamá. Emotivo.
– Nos fuimos a Brasil y presentamos el documental en Porto Alegre. Nos reímos de ellos en la parte del 7 a 1. Se nos cagaron de risa en la final. Tuvimos que tomar mucho para olvidar.
– Por primera vez, cubrimos los Juegos Olímpicos a través de las redes sociales. Como resumen de nuestro paso por Rio 2016, esta nota: «A saidera».
– Un post que debíamos hace rato: Locos por el fútbol. Removimos los recuerdos de aquel inolvidable ciclo y hasta el propio Matata (?) se emocionó a través de Twitter. Un tierno.
– Llegamos a otro lugar impensado: la Biblioteca Nacional. Ahí, en el marco de las jornadas Literatura de la Pelota, dimos otra charla sobre nuevas formas de hacer periodismo futbolero.
– Dimos una charla en la Universidad FASTA de Mar del Plata, hablando sobre la marca En Una Baldosa y dando secretos de cómo vivir sin laburar (?).
Octubre
– Otra vez fuimos a Rosario, esta vez para dar una charla en el Social Media Day. Mucha gente que estudió y nosotros (?).
– En la final de la Copa Argentina, un seguidor encontró al autor de «Andá a la cancha, bobo» y nos mandó esta postal.
– Despedimos el año con nuestro lectores, con el clásico Encuentro Baldosero. La edición número 13 se hizo nuevamente en Maltería Hudson, con la participación estelar de la Pantera. ¿Fútbol? Poco y nada.
– Entregamos una vez más los Premios Baldoseros y Dani Stone se llevó el galardón principal. El destacado, sin embargo, fue Cachete Oberman, que se autopromocionó en Twitter para ganar su rubro y lo logró. El que más betocarranceó en este 2016.
Después de 10 días de urnas abiertas para nuestros lectores, llegó el turno de dar a conocer a los ganadores en las distintas categorías de la Encuesta Baldosera 2016.
Premio «Claudio Benetti» al baldosero de 2016: 54%.
Daniel Osvaldo (Boca).
Por trayectoria y nivel de popularidad, no es propiamente dicho un jugador baldosero, pero su vuelta al Xeneize fue de lo más baldosero del año. Tras un semestre en el Porto, su regreso a la Argentina fue traumático y con un final escandaloso. No marcó ni un gol y se despidió del club (y, por ahora, también del fútbol) fumando un cigarrillo en el vestuario. Su vida afuera de las canchas no tuvo respiro: volvió y se separó nuevamente de Jimena Barón, se puso al frente de una banda de rock y se acordó de los mellizos: «Terminé muy mal con Guillermo y Gustavo, siempre me los confundía porque los dos vivían con cara orto». Tranqui.
Mención aparte para Okiki Afolabi, el atacante nigeriano de Talleres que causó sensación en Córdoba y pudo debutar en Primera sin saber una palabra de castellano. Encima, su representanre terminó el año diciendo que Okiki se quiere ir porque tiene otras ofertas y el esquema de Kudelka no lo beneficia (?). Para el staff de En Una Baldosa, más allá del resultado de la encuesta (terminó segundo), él fue el verdadero baldosero de 2016.
Premio “Gordo Kenig” al jugador más excedido de peso de 2016: 31%.
Hachita Ludueña.
La gente de Talleres lo esperó años. Y cuando por fin llegó a Córdoba, lo hizo muy lejos de su mejor forma. Los tacos y burritos consumidos durante una década en el fútbol mexicano le pasaron factura y eso también repercutió en su pobre rendimiento adentro de la cancha: apenas jugó 4 partidos en el torneo y el club le terminó rescindiendo el contrato.
Premio «Casigol Herrera» a la jugada más baldosera de 2016: 36%.
Ledesma gritando su gol anulado (Colón – Unión)
Pobre Pablito, su pasado lo condenó. En 2013, cuando jugaba en Boca, festejó hasta el hartazgo un gol anulado (frente a Corinthians, por Copa Libertadores). Esta vez, fue en el clásico santafesino: Ledesma había puesto el 1 a 0 para Colón, y hasta la televisión se comió el amague y puso ese resultado en pantalla. Pero, después de los abrazos, los besos y las dedicatorias, el árbitro sancionó una falta contra el arquero de Unión, y el encuentro siguió sin goles. Hasta ese momento, porque el partido se lo terminó llevando el Tatengue por 3 a 0. Pobre Pablito…
Premio «Beto Carranza» al jugador que más betocarranceó durante 2016: 24%.
Gustavo Oberman (FC Pune City de India)
No podía perder, si hasta él mismo pidió que lo votaran. Lo mejor del paso de Cachete por India no se vio adentro del campo de juego (sólo 5 partidos), sino que se puede ver en su página de Facebook “Una aventura en la India”, donde relata sus días en aquel país.
Premio “Matías Almeyda” al Mal Pase de 2016: 55%.
Ronaldinho a Gimnasia
Si bien transita el ocaso de su carrera, tampoco la boludez (?). La cosa es que desde la Agrupación Gimnasia Grande tiraron el nombre del brasileño como posible refuerzo en caso de ganar las elecciones. El más sensato ante la posibilidad de que el ex jugador del Barcelona llegara a La Plata fue Gustavo Alfaro: “Antes de traer a Messi o Ronaldinho, hay que arreglar las cosas que son terrenales, que son para ayer, no para mañana.” Muy probablemente, ni el propio R10 se haya enterado de todo.
Premio «Sandra Bullock» a la botinera de 2016: 44%.
Kate (de Lautaro Acosta)
La ex bailarina de ShowMatch e integrante del programa Tocala fue conquistada por el delantero de Lanús, aunque el romance fue tan pasional como fugaz. Todo comenzó en un móvil donde la panameña se declaró: «Usted me parece un chico muy lindo», tiró la morena. «Soltero», le aclaró el Laucha, de entrada. Luego, ella fue al Sur del Gran Buenos Aires a entrevistarlo. Allí, aparentemente, nació el amor. Hubo química, hubo piel, hubo magia en el aire (?). Pero a los pocos meses se separaron.
Premio «Fibronazo» a la camiseta más fea de 2016: 40%.
Gimnasia homenaje al subcampeonato de 1996
Ante la difícil tarea de hacer una camiseta que recordase a un equipo campeón, la gente de Penalty se agarró de lo más parecido que había para realizarle un nuevo diseño a Gimnasia y Esgrima La Plata. Pero la inspiración de aquel equipo de Carlos Timoteo Griguol se quedó solo en las mangas, ya que el resto de la camiseta era de un tono azul mucho más claro que el que suele utilizar el Lobo.
Premio «Negro Marchetta» a la declaración baldosera de 2016: 39%.
Paulo Vilouta (en Chile vs. Argentina): «¿Qué pasó ahí? Metía Messi pero algo pasaba, eh. Apareció Messi, la jugaron, penal… ¡lo dio! ¡Goooooooooooooool!».
Premio «Seguro te lo afana El Gráfico» al mejor post de 2016: 16%.
Fuera de Stock: PC Fútbol 6.0 – Apertura 98 [Descarga]
Comenzaba el año y un post taringuero causó furor entre los lectores. Las horas de ocio que muchos supieron ocupar con un verdadero vicio a fines de los 90’s, vieron su renacer (?) durante el último verano. ¿Lo querés revivir? Hacé click acá.
Premio «¿Por qué no te hacés un blog?» al comentarista de 2016: 24%.
Peter Crouch
Más uruguayo que andar con el termo abajo del brazo, participó en aproximadamente el 98 % de los post, haciendo aportes interesantes pero también comentando sin ton ni son (?). Como a todo famoso, también le apareció un imitador. Felicitaciones, Peter. Dale que sos Bo (?)
Premio “FAV a tu vieja” al mejor tuit de @enunabaldosa en 2016: 12%.
RT si van 4 fechas y todavía no sabés qué equipos están en tu zona. Me Gusta si todavía no entendiste el torneo anterior.
RT si van 4 fechas y todavía no sabés qué equipos están en tu zona. Me Gusta si todavía no entendiste el torneo anterior.
Meter un torneo de 30 equipos en un semestre, con dos zonas, una final y clásicos ida y vuelta como Tigre – Sarmiento iba a causar confusiones. Lo cierto es que Lanús fue campeón con Sand como goleador. Un año de mierda.
Por novena vez consecutiva, ofrecemos a nuestros lectores la posibilidad de elegir lo mejor/peor del año. Como siempre, apuntamos al costado baldosero del fútbol y dejamos de lado lo que seguramente, por estos días, se cansarán de leer en los diarios o ver en televisión. A votar, putos.
Premio «Claudio Benetti»
Premio «Gordo Kenig»
Premio «Casigol Herrera»
Premio «Beto Carranza»
Premio «Matías Almeyda»
Premio «Sandra Bullock»
Premio «Fibronazo»
Premio «Negro Marchetta»
Premio «Seguro te lo afana El Gráfico»
Premio «¿Por qué no te hacés un blog?»
Premio «Fav a tu vieja»
AVISO: La encuesta quedará abierta hasta las 23:59 del 29 de diciembre. Si alguna de tus respuestas no está entre las opciones, podés hacerla llegar a través de los comentarios.
Barcos, puertos, trámites migratorios, sellos de entrada y de salida. Así, repetidas veces. Fueron 8 los países que visitó Gimnasia y Esgrima La Plata en aquella durísima gira que comenzó en diciembre de 1930 y terminó en abril del año siguiente. En algunas naciones, solo disputó un partido. Como en Francia, donde jugó contra el Red Star.
El conjunto local era uno de los grandes animadores del campeonato francés de esa época, tenía como grandes antecedentes la obtención de cuatro Copas de Francia (la última en 1928) y contaba con el privilegio de haber sido fundado por Jules Rimet, por entonces Presidente de FIFA.
Todo esto puede matizar la derrota del Lobo, aquel 31 de enero de 1931, en Paris. Sin contar que unos días antes había jugado en Las Palmas y ¡un día después! lo haría en Alemania. A esa altura, lo más importante era no perder los pasaportes.
Así formó Racing en la previa de un partido amistoso frente a Talleres, jugado en la cancha de Ferro, en julio de 1986. A simple vista, parecen estar vestidos todos con la misma indumentaria, pero no. Algunos, como Néstor Fabbri, llevaban el logotipo de adidas en negro, sobre uno de los bastones blancos. Otros, como Hugo Lamadrid, lucían solo el clásico trefoil en blanco, sobre fondo celeste. Y los más radicales (?), como Gustavo Costas, directamente no tenían símbolo alguno que identificara a la marca alemana. Camisetas similares, pero de distintos juegos.
Sin embargo, esta fue una desprolijidad menor ante lo sucedido unos minutos después, cuando el árbitro detuvo el partido y obligó a uno de los equipos a cambiar sus casacas. ¿Qué pasó? Algo que ya fue contado en este sitio. Así que hacé click acá y te enterás, purrete (?).
Fue actor de reparto en varias selecciones juveniles, pero casi que nadie se dio cuenta. Se marchó a Europa siendo muy joven y logró destacarse en ligas menores, pero pocos se enteraron. Volvió a nuestro país con toda su experiencia al hombro, pero nadie se percató. Se retiró en el anonimato y siguió trabajando en el ambiente. Fue asistente, DT y coordinador, pero siempre lejos del reconocimiento popular. Insistió, insistió e insistió, hasta que un día pudo hacer ruido en el fútbol argentino. ¿Su función? Comentarista en televisión. Con ustedes, Pablo Rodríguez.
Surgido de la cantera de Argentinos Juniors, comenzó a dar muestras de su talento en la Sub 17 de Mostaza Merlo que disputó el Mundial de Japón en 1993, con valores como Nico Diez y Emiliano Romay. Más tarde, integró las selecciones de Pekerman, acoplándose a esa gran generación que conquistaría el Sudamericano de Chile y el Mundial de Malasia en 1997. Era enganche y tenía habilidad. El tema era que el pibe del Bicho no se llamaba Aimar, ni Cambiasso, ni Riquelme, ni Perezlindo (?). Apenas era Pablo Rodríguez. Y quizás ese nombre tan común haya influido en el perfil bajo que cultivó a lo largo de su carrera.
Con el cuadro de La Paternal debutó en la fecha 15 del Clausura ’96, ante Belgrano, pero tuvo más rodaje recién en la temporada siguiente, donde participó de 23 partidos del Nacional B e incluso jugó la Supercopa. De nuevo en la máxima categoría, siguió actuando de forma salteada, pero al mismo tiempo despertando el interés de equipos europeos.
En 1998, se fue al Crystal Palace de Inglaterra, junto a Cristian Ledesma y Walter del Río, pero después de tres semanas de entrenamientos se tuvo que volver junto al Lobo, porque no hubo acuerdo con el club inglés, que en ese momento trataba de surfear una crisis económica de la mano del joven empresario Marck Goldberg.
De regreso en Argentinos, Rodríguez llegó a completar 13 partidos en la elite e incluso marcó un gol, para ganarle 2 a 1 a Newell’s en el Clausura ’98. Pero un día, lejos de los flashes y las tapas de los diarios, le dijo adiós a nuestro fútbol.
Fue Francia el país que lo cobijó. Y nada menos que la ciudad de Niza: playa y glamour, de lo mejor de la Costa Azul. Su paso por el OGC Nice (1998 a 2003) fue de menor a mayor, consiguiendo la idolatría con el ascenso a la Ligue 1 en 2002. Fue entonces que se dijo que podía pasar a la Roma de Italia, pero finalmente se quedó un año más en Niza, hasta que nuevamente apareció Pekerman en su vida.
¿Se acuerdan del Proyecto Grinbank en el Leganés? Bueno, Pablo Rodríguez fue uno de los 16 jugadores argentinos que se pusieron la casaca del cuadro pepinero en la temporada 2003/04, en la segunda división española. Todo bajo la atenta mirada del hombre Peker en su función de mánager y el Cai Aimar como entrenador. La experiencia apenas duró unos meses porque el empresario del rock terminó levantando campamento, pero al menos se dieron el lujo de poner contra las cuerdas a los Galácticos del Real Madrid.
El siguiente destino de Rodríguez fue el Beira-Mar de Portugal. Y miren si le habrá ido mal, que hasta su curiosamente extenso artículo en Wikipedia lo reconoce (?). Sólo disputó poco más de 100 minutos y pudo conocer al Tanque Santiago Silva, quien seguramente le recomendó que probara con otro deporte: el fútbol uruguayo.
En Montevideo Wanderers (2005), el volante argentino tampoco jugó mucho tiempo, pero al menos utilizó la experiencia para aterrizar en Sudamérica y hacer contactos que le servirían a futuro. Mientras tanto, sentía que todavía le quedaba un tirito como jugador en nuestra tierra.
Su no tan esperado retorno a la Argentina se produjo en el Apertura 2005, cuando defendió la divisa de Olimpo de Bahía Blanca, ingresando en 3 partidos: ante San Lorenzo, Arsenal y Vélez. Poco pudo hacer en los minutos que tuvo, fue limpiado por el técnico Labruna y volvió a ser considerado por Madelón en la temporada siguiente, ya con el Aurinegro en la B Nacional. ¿Ahí jugó? Casi nada. Comió banco a morir, pero al menos formó parte del ascenso a Primera (2006/07).
Tras un semestre en el que estuvo fuera de la actividad, fue rescatado por El Porvenir (2008), donde compartió tardes con Leonel Martens, Pablo Alassia y el Bocha Cameroni. ¿Y ahí tuvo continuidad? Sufrió lesiones y apenas jugó 8 encuentros. Estamos hablando de la Primera C. Su Wikipedia ni siquiera lo menciona.
Inexplicablemente (al menos desde lo deportivo), a mediados de ese año saltó 3 categorías y firmó para Colón de Santa Fe (2008/09). El primer torneo se la pasó en Reserva, pero en el segundo se dio el lujo de jugar: 1 partido, tampoco se crean que tanto. Fue en la victoria 3 a 0 ante San Lorenzo, ingresando por el Pony Oyola a los 68 minutos. Esa fue su despedida de las canchas.
Su interés por el fútbol, sin embargo, nunca desapareció. Estudió en la Escuela de Directores Técnicos de Vicente López, donde se recibió junto a Rodolfo Arruabarrena, Anibal Matellán, Paulo Ferrari y Marcelo Gallardo, entre otros. Y fue precisamente el Muñeco el que le dio la chance de integrar su cuerpo técnico en Nacional de Montevideo. No solo fue ayudante, sino que también dirigió la Reserva del Bolso.
En 2013, Pablito se hizo cargo de Cerro en el rol de coordinador, pero no tardaría demasiado en lanzar su carrera solista (?) como DT. Al año siguiente se puso el buzo y comenzó a laburar con Patota Morquio y Rubén Umpiérrez como colaboradores. Y les fue bien, porque terminaron zafando del descenso, el objetivo principal.
Ya para 2015, Rodríguez tenía como meta agarrar la Primera de Argentinos Juniors, pero el universo es tan impredecible, que nos daría a Maravilla (también apodado El Bomba) en un nuevo rol, el de comentarista de partidos en televisión. Y ahí sí, llegaría su explosión.
De repente, las aburguesadas transmisiones se vieron sacudidas por una voz nueva, con conceptos diferentes (muchas veces, inentendibles) y condimentados con algunos furcios típicos de la inexperiencia o los nervios de la ocasión. Eso sí, siempre bien alejado del estereotipo.
Con frases como «El riesgo es el requisito básico del éxito» o «construir es mas difícil que destruir, pero es mejor haberlo intentado», se fue ganando la atención de los futboleros, que al enterarse del cercano final de Fútbol para Todos, al menos tendrán un motivo para no extrañarlo.