Fernando Adrián Pasquinelli (El Máquina)
Además de ser una de las eternamente postergadas estrellas de las inferiores de Boca Juniors de finales de milenio –de aquellas que el viejo Suplemento partidario del Diario Deportivo Olé nos presentaba semanalmente- éste centrodelantero tiene el privilegio de ser el primer jugador nacional que le vio la cara al modernismo, aunque, por supuesto, tanto él como el resto de la humanidad lo ignorábamos en aquel momento.
Nacido en Cañada de Gómez (Santa Fe) el 13 de marzo de 1980, Fernando Pasquinelli llegó a las inferiores Xeneizes promediando su adolescencia, tras destacarse en algunos equipos de un pueblo que sólo posaba sus reflectores sobre el básquet.
Con Oscar Regenhardt como entrenador y codo a codo con Nicolás Xicoy, El Chori Méndez, Christian Jara Lunghi, Carlos Quiñónez, Marco Bahamonde, Carlos Marinelli y Facundo Bonvín, entre otros, Pasquinelli brilló en aquel recordado Sub-19 bostero que participó en la Milk Cup y que realizó varias giras en buen nivel por el viejo continente. Esto logró que varios agentes y reclutadores posen sus ojos sobre algunas de estas jóvenes figuras quienes, seducidas por la oportunidad, se fueron a Europa a boicotear sus prometedoras carreras.
El Leicester de la Premier League de Inglaterra (2000) ofreció llevarse durante dieciocho meses al pibe a préstamo con opción y El Cartonero Macri, aferrado a aquella vieja ambición de “abrir nuevas fronteras” desde lo económico pero no desde lo emocional, le dio al Máquina Pasquinelli la despedida al instante. Una vez en el Reino Unido, el atacante actuó a la reserva de The Foxes pero no llegó a debutar con el primer equipo ya que Martin O´Neill, el técnico que lo había pedido, fue cesanteado algunas semanas después.
Con la llegada de Peter Taylor, nuestro homenajeado fue enviado de regreso a la Argentina. Apenas habían transcurrido seis meses desde su llegada. Al menos pudo compartir entrenamientos con el arquero Tim Flowers, con el jamaiquino Frank Sinclair y con el quilomberísimo Stan Collymore, entre otros.
Él estuvo allá y le dice «Leicester City» no «Leister», caretas…
Tras seis meses entrenándose en Boca (2000), Carlos Bianchi se percató de su presencia pero solo para avisarle que no lo iba a llevar a la pretemporada. Por tal razón, el delantero aceptó pasar a préstamo al Motagua de Honduras (2001) junto a sus compañeros Federico Carballo y Gastón El Gula Díaz. Lamentablemente, pocas semanas después los tres jugadores se volvieron rápido al país cuando fueron acusados de golpear a varias mujeres en un bar, entre ellas a la hija de un reconocido diputado catracho. Y todo por no Drinkwater (?).
De regreso en Boca, Pasquinelli fue dejado libre y -con el pase en su poder- estuvo a préstamo en San Telmo (2001/02) y en Temperley (2002) de la Primera B. Luego retornó al Reino Unido, más precisamente a Escocia, beneficiado por que en el país de las polleritas siempre se le presta particular atención a todo aquel que haya pasado por Inglaterra. El Máquina convirtió 4 goles en el Livingston (2003/04) y luego pasó al Abeerden (2004), equipo que le rescindió el vínculo tan solo seis meses después de haberlo contratado.
De vuelta en el país se le abrió la chance de jugar el Nacional B parar Talleres de Córdoba (2005/06) pero en un amistoso frente Nacional de Medellín, Gerardo Bedoya le abrió los ligamentos cruzados de una pierna y Pasquinelli estuvo más de diez meses intentando recuperarse. Volvió recién en 2007 jugando un semestre para Temperley y luego se estuvo entrenando con Platense pero no lo contrataron por un tema presupuestario.
Liga de Portoviejo de la Segunda de Ecuador (2008), además de Sarmiento de Junín (2008/09 y 2010/12), Tristan Suárez (2010) y Barracas Central (2012/13) de la Primera B, fueron los lugares donde Pasquinelli continuó jugando a la pelota. A finales de 2013 El Máquina decidió ponerle punto final a su trayectoria después de seis meses en Primera C con la camiseta de San Telmo. Una lástima el desbarranco final. Al menos, hasta los 25 años de ambos, Fernando Pasquinelli hizo una carrera mucho más impresionante que la de Jamie Vardy…












