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Archivo Anual: 2016
Moyano Leonardo
Leonardo Javier Moyano
Tranquilos, lectores. “Padang” no es ningún adjetivo malicioso: es una palabra que en idioma indonesio se traduce como “campo”. Aunque en este caso la transcripción no es literal, sino que hace referencia a la ciudad de uno equipos que este defensor cordobés defendió en aquel lejano país asiático. Para llevar un poco más de calma a los que siguen exaltados, es necesario agregar que “Semen” significa “Cemento”, por lo que ya debería quedar claro que se trata de una publicidad no subliminal, mentes sucias (?).
Antes de irse a la ciudad sementera cementera, Leo dejó su huella en el equipo del que se declaró hincha: Instituto. Con la Gloria alcanzó a jugar 8 partidos en Primera División (todos por el Clausura 2000, incluida la promoción frente a Almagro que decretó el descenso de los cordobeses) y muchos más en el Nacional B. También tuvo un paso por Sportivo Belgrano de San Francisco (2004), pero dos categorías más abajo.
Fue en aquel momento cuando llegó la propuesta de Indonesia, y se la jugó: el Semen Padang FC (2005/06) y el PSPS Pekanbaru (2007/08) fueron sus primeros clubes. Moyano tuvo una difícil pero rápida adaptación, aunque sin dejar de echar de menos nuestras costumbres: “con un diccionario y escuchando el idioma todos los días se aprende rápido”, contó en su momento. Con respecto al campeonato, sentenció: “hay 5 ó 6 equipos buenos por encima del resto. Los clubes grandes en algunos casos juegan hasta con una cantidad de 50 mil espectadores, los hinchas son muy fanáticos y siguen mucho. Eso sí, se extraña la calentura de un vestuario cuando se pierde un partido, aquí lo toman a la ligera”.
En 2009 volvió a Argentina, para ponerse la camiseta de Guaraní Antonio Franco durante un par de temporadas en el Argentino B, teniendo compañeros que también sabían lo que era jugar en la máxima categoría, como Javier Cappelletti, Sebastián Carrizo y Marcelo Long. A pesar de la experiencia del plantel, las campañas decorosas no alcanzaron para cumplir con el objetivo del ascenso.
Fue así que regresó a su segunda casa, una tierra donde los partidos arreglados y los conflictos religiosos amenazan a cada rato con parar el fútbol. Cuando las canchas no son arrasadas por algún tsunami, claro. Esta vez, su destino fue un equipo de la capital: Jakarta FC (2011/12). “La vida en Indonesia depende mucho de la ciudad en que te toque vivir, el costo de vida no es caro, se vive bien, tranquilo”, comentó. También comparó: “en Jakarta es todo un poco más acelerado, con mucho tráfico. Es muy moderna y diferente a las ciudades que me tocó estar anteriormente”. Y así, entre islas paradisíacas y catástrofes naturales, la carrera de Leonardo Moyano fue llegando a su fin.
Un cordobés afianzado en Indonesia. Bien ahí, culiao.
Doce años
Cantoro Lucas
Lucas Maximiliano Cantoro (El Torito)
Desde que Carlos Bianchi en el rol de entrenador inauguró su historia moderna, Vélez Sársfield es una institución que navega, cíclicamente, por períodos de lo más desiguales. Primero se forman equipos competitivos; luego crecen juveniles orgullosos; después se ganan títulos de diversas índoles; también se vende por millones de divisas; llegan refuerzos que destacan “lo prolijo del club” y cada acción que involucre su nombre es alabada con bonanza por esos amigos de todos nosotros, conocidos en los bajos fondos como: “los periodistas”.
Concluida esa etapa, claro, llega la otra. La que completa el círculo. Los jugadores de renombre huyen despavoridos, el dinero parece haberse esfumado, se cuestiona la realización de recitales en el estadio, los juveniles son insultados con furia por sus propios plateistas y, en consecuencia, no se logran resultados. La otrora institución modelo ahora es una zona arrasada por una bomba atómica donde solo sobreviven las cucarachas y El Poroto Cubero. Y así una vez… y otra vez… y otra vez… y otra vez… casi, casi como un país bananero; casi, casi como el nuestro.
En uno de esos inexorables contextos -los de desamparado- fue cuando en Primera División asomó su humanidad Lucas Cantoro, un cuarto volante o delantero por afuera de la categoría ’79, quien tuvo escasas chances de participar básicamente por la ausencia abundante y sonante del crudo y vil metálico.
Con un apellido familiar para El Fortín, ya que su hermano Mauro Roberto había iniciado “la dinastía reversa” para equilibrar la festejada aparición de los Zárate, Lucas Cantoro debutó en la octava fecha del Clausura ’99 beneficiado por que gran parte del plantel había caído intoxicado en Perú, tras jugar contra Universitario por la Copa Libertadores.
En aquella derrota frente a Unión en Santa Fe por 1 a 0, el Vélez de Eduardo Manera formó con -entre otros purretes- De La Fuente, Hernán Maldonado, El Doc Herbella, Esteban Bújan, El Roly Zárate y el paraguayo César Ramírez. Nuestro homenajeado ingresó a los 75 minutos por Juan Falcón y no llegó a compartir la cancha con su brother, quien había sido reemplazado 20 minutos antes por Andrés Montenegro.
Más de un año después, Lucas Cantoro tuvo otra oportunidad cuando fue titular en un empate 0 a 0 con Talleres de Córdoba que le puso los pelos de punta a Futbolistas Argentinos Agremiados ¿por qué razón? Por que el estatuto estipulaba que la mitad de los 16 jugadores por plantel que firmaban la planilla debían tener contrato profesional. Y Vélez sólo había presentado a seis (Chilavert, Cubero, Fede Domínguez, Morigi, Eduardo Domínguez y Rodrigo Marangoni) ¿El resto? Todos amateurs (Dudar, Esteban Buján, Falcón, Obolo, Leyenda, Herbella, Castroman, Ariel Ércoli, Pablo Armesto y, por supuesto, Cantoro).
Por tal razón, durante el resto del torneo Vélez tuvo que limitar el uso de juveniles y Lucas Cantoro vio reducidas sus posibilidades de actuar… era eso o esperar un contrato… y los papeles, en esa época del club, no se los iban a presentar jamás. Así y todo, pudo actuar en algunos minutos de otros tres encuentros hasta que, a mediados de 2001, se le otorgó la carta de libertad de acción.
Tras apenas tres encuentros en Racing de Montevideo (2001), Lucas Cantoro cruzó la mar (?) para encontrar estabilidad laboral, económica y deportiva convirtiéndose en un confiable artillero de la tercera, de la cuarta y de la quinta categoría del Calcio. Y así fue como cambió frenéticamente de camisetas siguiendo la ley del mejor postor: Monza (2002), Isernia (2002/04), Sansovino (2004/05), Foggia (2005/06), Padova (2006/07), Martina (2007), Paganese (2007/08), Cocenza (2008/09), Potenza (2009) y Pisa (2009/10).
Con la llegada de la nueva década recibió un llamado del baldosero Mauricio Giganti -ahora devenido en empresario- y viajó hasta Vietnam para jugar primero en Hanoi ABC (2011) y luego en Hanoi T&T (2011/13). Además, dejó algunas impresiones de su experiencia en aquel país asiático en el libro “Jugar en otro mundo” del autor Federico Cornali.
– “Una de las cosas que más aborrezco de Hanoi es la gente durmiendo o echada cuando entrás a cualquier local de venta al público. Pero me acostumbré y lo tomo como algo normal del lugar donde a uno le pagan para hacer lo que ama”.
– “Cuando jugamos de visitantes, los hinchas nos tiran piedras y nos quieren golpear. Acá hay mucha corrupción, pasan cosas raras y suelen agarrárselas con los extranjeros. Hay un par de canchas muy jodidas, a las que pocos quieren ir. La semana previa a esos encuentros bravos estamos plagados de lesionados y enfermos. Todo lo contrario sucede cuando jugamos en casa, en Hanoi. A la gente no le importa si ganamos, perdemos o nos pasa por encima un tren. Les da igual, van a la cancha a comer y a divertirse”.
– “A mis compañeros vietnamitas, si en el entrenamiento se les pide que hagan abdominales, pueden llegar a completar uno o dos movimientos; luego, se hacen los tontos y se alejan. Además, fuman antes y después del partido, sin esconderse de nadie. También chupan pocas horas antes de cada juego, sin medida. Eso sí, en el partido corren el doble que nosotros, que nos alimentamos a fruta y agua. No me quejo, acá tengo la seguridad económica que no me brindan ni Italia ni la Argentina.”
Tras un breve tiempo en el Quormi de Malta (2014), Lucas Cantoro regresó al ascenso profundo de Italia para jugar en Olympia Agnonese (2014/15) y, desde 2015, otra vez en Isernia, donde continúa parando la olla hasta el día de hoy sin que se le cruce por la cabeza retornar a la Argentina. Por que al final, todo en esta vida termina siendo siempre un asunto de guita. What a Wonderful World…
Los Andes ED copia de Dinamarca Hummel (1989/90)
Aquel 6 a 1 de Dinamarca a Uruguay en 1986 todavía suena a humillación del otro lado del Río de La Plata. Esa selección danesa sólo alcanzó los octavos de final en el Mundial de México (donde caería 5 a 1 con España), pero así y todo dejó una huella entre los futboleros, incluso en nuestro ascenso.
A la calidad de jugadores como Preben Elkjær Larsen, Jesper Olsen y Michael Laudrup, había que sumarle el detalle de la indumentaria, llamativa para la época, ya que la camiseta (tanto en la titular como en la alternativa) contaba con delgadas líneas rojas y blancas en una mitad. Un arriesgado diseño de Hummel que marcó a esa generación de futbolistas.
Algunos años después, la modesta empresa ED le rindió este homenaje al equipo europeo a través de Los Andes, equipo al que vestía en el Nacional B. Con el mismo concepto e idéntica disposición de los colores, pero con la publicidad de una medicina pre paga (?), el Mil Rayitas afrontó la temporada 1989/90 con jugadores como Alberto Salvaggio, Martín Román, Javier Maslauskas y el talentoso José María Moreno.
¿Cómo terminó la historia? Con el descenso a la Primera B Metropolitana, porque algo olía mal en Lomas de Zamora…
Fútbol con Bigote: Peter Crouch
Fuera de Stock: Los juegos de fútbol para Sega
El tiempo antes corría en 8-bits. Una consola de videojuegos duraba una generación, marcaba una infancia, signaba una vida… Durante el primer lustro de la década de los noventa, muchos llegamos al pináculo del nardismo con los juegos de fútbol para Family Game. Y ahí algunos cantaron “Game Over”.
Otros, tal vez más afortunados, continuaron por aquella senda, renovándola, ya sea por que aún no habían probado las mieles de perseguir adolescentes ó por que los amparaba el hecho de poseer un hermano menor. Cualquiera de esos formatos valía. Aunque luego, felizmente, tanto desertores como continuadores nos reencontramos, inesperadamente, gracias a los juegos de Fútbol para PC; pero eso es para otro día…
La consola sobre la que hoy hablaremos llegó en algún momento remoto de mediados de los noventa y con varios apellidos que hacían difícil hallar su verdadera identidad. Para algunos era “La Genesis”, para otros se trataba de “La 16 Bits”, había quienes bancaban los trapos afirmando que estábamos en presencia de “La Saturn” y existía también un grupo que sostenía que su nueva novia era “La Mega Drive”. Cada cual tenía su propia versión y la defendía a capa y espada. En lo que vamos a estar todos de acuerdo, es en que aquel oscuro aparato va a quedar en los libros de la historia social Argentina simple y llanamente como: “La Sega”…
Hoy vamos a recordar cuatro juegos insignes de aquella máquina que, sin que ninguno de nosotros lo supiese o lo sospechase, estaba construyendo los cimientos del fútbol virtual del siguiente milenio.
Sensible Soccer
Desarrollado en 1992 por la empresa Sensible Software, su primitiva estética es reivindicada por estos días, en donde jugadores de todos los tiempos son caracterizados en las redes sociales como players de éste juego.
De jugabilidad divertida por lo anárquica debido a su extrema velocidad, fue la primer franquicia que incluyó nombres de jugadores y de equipos pero deformados. Además incluía varias ligas y competiciones europeas, la mayoría de ellas inexistentes. Lo mismo ocurría con los campeonatos de Selecciones.
Otro gran atractivo fue la oculta inclusión de combinados ridículamente divertidos, tales como: Flower Power, Zoo Animals, Disk Error, Vegetables, Zodiac City, Ancient Gods y Crimes City, donde brillaban Drácula, Frankestein, Jason Voorhees y Freddy Krueger, entre otros. En ese detalle, el de desbloquear sorpresas, Sensible Soccer también sentó un precedente.
Lamentablemente, el juego fue rápidamente desplazado por otros con mayor calidad gráfica y tuvo que esperar más de dos décadas para lograr la eterna redención que otorga la nostalgia. Y así logró periódicas actualizaciones y mejoras que mantienen viva su memoria.
Sensible Soccer, un juego ideal para disputar campeonatos por plata bebiendo…
Tecmo World Cup ‘93
Hijo directo de Sega, se trata de otro juego innovador, ya que éste título incluyó algunas cosas con las que nadie había intentado transgredir hasta ese momento: el catenaccio y los partidos basura.
Así es, si bien tenía una visible mejora gráfica con diferencia al resto de los títulos de la época, los esquemas eran más rígidos que el de Bielsa en el Mundial 2002, atacabas menos que un equipo de Alfaro y era más fácil ganarle una pelea de chamuyo a Caruso Lombardi que batir a un arquero. Cuando convertías un gol, si es que antes no te agarraba un ACV debido a su insoportable musiquita, ya mirabas el cartucho del estúpido de Sonic con bastante simpatía.
Un año después la empresa publicó el Tecmo World Cup ’94 y levantó exponencialmente la puntería. Pero nos queda éste recuerdo: Tecmo Wold Cup ’93, un abominable testimonio del fútbol que veían los programadores por aquellos días.
Internacional Super Star Soccer Deluxe
Y bien amigos (?), ahora si llegamos a lo verdaderamente bueno. Con su inolvidable música a lo película porno de baja calidad, este juego era un paso adelante tanto por su jugabilidad como, por sobretodo, su avanzada gráfica. Además, estaba basado en el Mundial de USA ’94, por lo cual podíamos tomarnos revancha de todos esos buchones y caretas de la FIFA.
Lo más destacable de ISSSD (?) es que por primera vez dejamos de ver jugadores genéricos en su apariencia y tuvimos muñequitos basados física y estéticamente en la vida real. Y así defendieron a la selección argentina los rubios delanteros Capitale (Batistuta) y Fuerte (Caniggia); el arquero García (Goycoechea); el elegante volante pelilargo Santos (Redondo) y al super astro Redonda (Maradona).
Pero eso no es todo. También estaban personalizados, entre otros, Valderrama y su melena (Murillo), el malogrado Andrés Escobar (Suárez), el rockero Alexi Lalas (Ewing), Roberto Baggio y su colita (Galfano), el infantil Bebeto (Allejo), el fiestero Romario (Gómez) y muchísimos, muchísimos más.
Además, la franquicia innovó en la posibilidad de seleccionar detalles periféricos, como el estadio, el estado del campo de juego, el clima, la hora, el sorteo, las lesiones o la rigurosidad de algunos árbitros, dando a entender que los usuarios se estaban poniendo más quisquillosos y ya no pretendían un simple simulador de partidos esquematizados.
Un año después, el viejo y querido Internacional Super Star Soccer Deluxe mutaría en algo llamado Winning Eleven o, como algunos preferimos decirle, en el Pro Evolution Soccer…
FIFA International Soccer
El que sin saberlo inauguró la saga y el que llevó a nuestros hogares tanto un nuevo logo como un nuevo sonido: los representativos de EA Sports. Totalmente adictivo pese a lo rudimentario de sus gráficos y a lo genérico de los jugadores. Un verdadero punto de inflexión como el primer disco de The Ramones.
“El FIFA”, como se lo conoció desde el día uno, daba la posibilidad de jugar diferentes ligas o de elegir entre más de 200 selecciones; por lo cual uno podía aventurarse, por primera vez en la psiquis, a intentar llevar a Gabón a la cima del universo mundial (?). Éxtasis.
¿La Argentina? Estaba maravillosamente representada por aquel glorioso once inicial que formaba más o menos así: Juan Borges; Aejio Mardona, Rodriego Aristeo, Fernando Perron y “El Papá del Zorro” Don Alejandro; Luis Batiste, Sergio Vasquero, Ricardo Borrelli y Roberto Armani; y adelante los grossos Luis Alfios y Jose Pasualdo.
Un nuevo amigo había llegado para quedarse y envejecer junto a nosotros. Y, para recordar su indispensable arribo, nada mejor que hacerlo con el mejor error de la historia de los videojuegos de fútbol ¿O ahora me van a decir que nadie lo hizo?
Cabe destacar que La Sega fue la última consola masiva con soporte de cartuchos en nuestro país. Un par de años después de concluída esta gloriosa etapa, muchos de nosotros continuaríamos este viaje mágico y misterioso gracias a los juegos de fútbol en CD-ROM. Hasta entonces (?)…













