Real Madrid 3 – River 4 (1951)

Si a un hincha de River le preguntan por un triunfo memorable de su equipo en el estadio del Real Madrid, su respuesta será una sola: la victoria frente a Boca por la final de la Copa Libertadores 2018 es incomparable. Sin embargo, esa no fue la única vez que el Millonario se llevó un triunfo de la capital española. Varias décadas antes, lo hizo ni más ni menos que ante el anfitrión.

El dueño de casa, entrenado por Héctor Scarone, salió al Chamartín con Alonso; Aristiaguirre, Gomá; Navarro Perona, Muñoz Mozún, Zárraga Martín; Molowny, Joseíto, Pahíño, Gausí Subias y Cabrera Pérez. El conjunto argentino, lo hizo con Carrizo; Ramos, Soria; Yácono, Venini, Ferrari; Vernazza, Pizzuti, Walter Gómez, Labruna y Loustau. ¿Su DT? José María Minella.

La nota de la jornada la dio la vestimenta del cuadro local: acostumbrados a vestirse completamente de blanco cada vez que jugaban en su cancha (tradición que perdura hasta nuestros días), tuvieron que usar una camiseta azul, ya que River solo tenía su pilcha habitual. Tal desconcierto (?) fue aprovechado para imponerse con goles de Vernazza, Gómez y Pituzzi (2), mientras que Molowni y Pahíño (2) marcaron para los europeos.

Este resultado terminó con un invicto de 20 años del Merengue sobre rivales extranjeros, y fue muy celebrado por la prensa y los simpatizantes en aquel momento. Pobre Real Madrid, como le duele la cola desde el 23 de diciembre de 1951 (?).

Francescoli con logos invertidos (1985)

Pocos saben que Enzo Francescoli estuvo cerca de jugar en Boca. Fue en 1982, cuando todavía era una promesa que asomaba en Montevideo Wanderers. A pesar del interés del uruguayo por sumarse al plantel (por lo menos eso fue lo que contó su compatriota Ariel Krasouski, que por entonces jugaba en el Xeneize), los dirigentes no estaban convencidos, por lo que el posible acuerdo fracasó.

Pasó el tiempo, el Enzo tuvo su oportunidad en el fútbol argentino, y no la desaprovechó. A esta altura, se ha transformado en un símbolo de River Plate, y no se puede negar que lleva a la institución en su corazón. Y esto ya lo demostraba en 1985, al lucir una camiseta algo diferente a la de sus compañeros: solamente la suya tenía el histórico logo del león diseñado por Caloi del lado izquierdo, mientras que el de adidas aparecía en el otro costado. Además, la publicidad de Fate brillaba por su ausencia.

Hasta en este detalle en la vestimenta quedaba claro que el Príncipe era un distinto. Lo supieron todos, menos los dirigentes de Boca.

Temperley (2010/11)

Lo que fue Maradona para la Selección Argentina en 1986. Lo que significó Kempes en el Mundial 1978. Lo que representó Messi en cada título ganado por Argentina el Barcelona. Algún punto de comparación con estos sucesos puede adjudicarse Sebastián Cobelli en lo que fue su corto pero fructífero paso por Temperley. Desde su llegada a mediados de 2010, el delantero se transformó en un jugador tan conflictivo como necesario. Y sino, que lo digan los números.

El primer partido del campeonato 2010/11 marcó lo duro que sería esa temporada para el Gasolero, cuando cayó ante Sarmiento con un insólito gol provocado por un error del arquero Alejandro Medina. Además, en el inicio del torneo el equipo no tenía sponsor, por lo que en el pecho de la camiseta lucía la leyenda “Yo me hice socio del Cele”.

La cosa parecía enderezarse a partir de la 5ª fecha, cuando había que visitar a Los Andes. Fue victoria por 3 a 0 en Lomas de Zamora, con doblete de Cobelli y dedicatoria incluida para un plateista que lo había insultado toda la tarde: “había uno en la platea indignado conmigo… se ve que me habré acostado con su mujer. Le pido que me disculpe porque eso ocurrió en un momento donde estaba soltero y la señora de él golpeó a mi puerta, y le tuve que meter fichas“.

Aquel histórico triunfo terminó siendo un espejismo. El equipo siguió alternando buenos y malos resultados, con el blondo delantero como protagonista. A la hora de jugar, era figura y goleador. Afuera de la cancha, también era noticia. Por ejemplo, en octubre de 2010 infringió una norma del plantel: no hablar con la prensa partidaria, por lo que debió pagar una multa. ¿Efectivo? No, algo peor (?): comida. Se tuvo que poner con 150 empanadas y así poder entrenar a la par de sus compañeros.

Los conflictos de verdad llegaron en el verano. Primero, el marido de Fernanda Vives recibió una jugosa propuesta de Estudiantes de Buenos Aires, pero los dirigentes se negaron a negociar y lo obligaron a cumplir su contrato. A esto se le sumaron los reclamos por el atraso en el pago del aguinaldo y las malas condiciones en las que el equipo llevaba a cabo la pretemporada en Chapadmalal. “Habitaciones sin enchufe, sin baño, donde vive gente subvencionada por el Estado. Por ahorrarse unos pesos ya la estamos pasando muy mal. Obviamente, los dirigentes, después nada podrán exigir. Por ahorrarse unos pesos ya la estamos pasando muy mal. Encima, hasta nos quitan los celulares», denunció a través de su Facebook. “Esto es Fort Boyard abandonado, parece donde filmaron Tumberos“completó.

El campeonato se reanudó, aunque los directivos ya tenían en la mira a “la manzana podrida.” Por la 25ª fecha, Temperley recibía a Acassuso. El director técnico Ricardo Dabrowski puso a Cobelli de enganche… y en el primer tiempo se fueron 3 a 0 abajo. El Gordo fue remplazado junto al baldosero Ezequiel Andreoli en el entretiempo. Obviamente, el entrenador no se la iba a llevar de arriba: “me llevo una sensación de poco hombre al sacarnos del equipo cuando el culpable es él. Cambió el 60% del equipo, pero no sabe llevar el grupo ni dar una charla técnica. El ex ayudante de campo era el que armaba el equipo”. ¿Qué respondió Dabrowski? “No quiero opinar del tema como hacen otros a través de Facebook porque prefiero hablar cara a cara.”

En resumen: el delantero no volvió a jugar en el conjunto del sur del GBA. Y el equipo se fue a pique. Temperley pasó de pelear por un lugar en el reducido a quedar comprometido con los promedios para el siguiente año. Luego de la salida de Cobelli, quedaban 17 partidos para terminar el torneo. Sin su goleador, el Gasolero convirtió solo en 6 encuentros. Las caídas se hicieron habituales. Tanto, que ese equipo quedó en la historia como el que sufrió la mayor cantidad de derrotas en la historia del club: fueron 22 en todo el torneo.

Claro que hubo otros nombres que colaboraron para que esto sucediera. Entre los más célebres, se pueden destacar a Damián Cebolla Giménez, Lucas Alessandria, Leonardo De Bórtoli, Luis López y Lucas Hure. Este último también terminó en conflicto con los dirigentes, que lo marginaron antes del final del torneo. “Estuve viviendo en un garage, ellos me prometieron que me conseguían un departamento para estar mejor. Que no se me valore, me da por las pelotas“, expresó. ¿Qué respondió el presidente? “Más allá de los años que tiene en el fútbol, Hure no ha avanzado en su vida”. Que lindo que la gente se quiera tanto.

Los años han pasado y pese a que Temperley logró volver a tener su momento en Primera División, otras cosas no han cambiado: Cobelli terminó entangado.

Montenegro a Nueva Chicago (2015)

Fue goleador. Campeón. Descendió. Ascendió. Lo único que le quedaba por hacer era jugar un torneo de 30 equipos (?). Y eso estuvo a punto de no ocurrir, ya que a comienzos de 2015, cuando ese mamarracho dio inicio, Daniel Gastón Montenegro fue apartado del plantel profesional de Independiente. Jorge Almirón, con el visto bueno de Hugo Moyano, lo mandó a entrenarse con la Reserva, poniéndole fin a su cuarta y última etapa en el Rojo.

Sin embargo, la posibilidad de enfrentar a entrañables equipos como Crucero del Norte, Sarmiento o Temperley aún era factible: Nueva Chicago buscaba un reemplazo para Gomito Gómez (había sufrido una distención ligamentaria) y el Rolfi era el apuntado. Se iniciaron las conversaciones y todo parecía encaminado: hubo un rápido acuerdo de palabra, se preparó el contrato y sólo faltaba la firma. Hasta el presidente Sergio Ramos lo confirmaba vía Twitter.

Mientras tanto, el DT Omar Labruna se ilusionaba. «En lo futbolístico sabemos que va a ser un jugador muy importante para nuestro plantel. Veremos cómo está físicamente», manifestaba, agregando que él también había tenido mucho que ver en esa transferencia: «yo molesté bastante para poder traer a Montenegro. En Chicago teníamos que incorporar a un jugador en esa zona.»

A pesar de tanta aclamación, el Rolfi nunca apareció por Mataderos. Es que en el medio se metió Huracán, el primer amor del hábil mediocampista. En un abrir y cerrar de ojos, arregló con el Globo. Y Labruna cambió elogios por críticas: «Se llegó a un acuerdo de palabra con él. Hoy iba a firmar los papeles. Veo que las personas cambian, las palabras no alcanzan», señaló el técnico.

Finalmente, hubo tercer ciclo de Montenegro con los de Parque Patricios, en el que llegó a una final de Copa Sudamericana y se retiró a los 39 años, dejando al equipo clasificado a la Copa Libertadores. Mientras tanto, Chicago cumplía mediocres campañas en el Nacional B. Con Gomito Gómez como símbolo y figura, obvio.

Osvaldo a Sud América (2015)

Una valija, la bandera uruguaya, un par de monitores y tres personas. La foto estilo paparazzi tiene como protagonista a Daniel Osvaldo, en su brevísima estadía del otro lado del charco en julio de 2015. Aunque la imagen parezca la de una oficina de migraciones, se trata de una reunión en la que el ex de Jimena Barón estuvo cara a cara con directivos del país vecino. ¿Su objetivo? Acordar su traspaso a la Institución Atlética Sud América.

Luego de su paso por Boca Juniors, el atacante había rescindido con el Southampton, quien era dueño de su ficha, quedando con el pase en su poder. De esta manera, visitó fugazmente las oficinas de la Asociación Uruguaya de Fútbol para pedir su pase a Sud América, el equipo que alguna vez usó la camiseta y el escudo de Chacarita.

Obviamente, Dani Stone no tenía intenciones de jugar en el paisito: buscaba generar una triangulación para terminar actuando en Europa.

¿Qué tan legal era esto? Vicente Celio, ex presidente de Chaca y en ese momento mandamás del humilde club montevideano, aseguraba que operaciones de ese estilo estaban reconocidas por la FIFA, pudiendo un futbolista estar fichado en tres equipos por temporada, y jugar en dos. “Al jugador lo beneficia porque nosotros le conseguimos club y por esa gestión cobramos”, aunque aclaraba: “los ingresos de esta transacción van completamente para Sud América”.

A los pocos días, Osvaldo acordó su llegada al Porto, donde apenas disputaría 12 partidos antes de volver a Boca y ponerle punto final (por un tiempo) a su carrera. ¿Dónde sucedió esto? En Montevideo, tras un partido contra Nacional en el que Guillermo Barros Schelotto encontró al delantero fumando en el vestuario. Ahí nomás, el Mellizo le bajó el pulgar para siempre. Al final, los gordos de traje lo trataron mejor.

Los Andes (2010/11)

Algo anda mal cuando el arquero es el jugador de menor estatura entre los que posan parados para la foto. Y si además resulta ser uno de los pocos que se destacan en toda una temporada, las señales son claras: ese equipo no funciona. Walter Cubito Cáceres, de él se trata, fue una fija en el arco de Los Andes por varios años, incluyendo el nefasto campeonato de Primera B 2010/11. Claro que el ex Racing no fue el único culpable de esa pésima campaña.

La pretemporada del Milrayitas hacía soñar a sus hinchas con el ascenso: hubo victoria en un amistoso ante San Lorenzo y se sumaron refuerzos como José Luis Pitu Gómez, Roberto Vissio, Pablo Solchaga, Federico El Poeta García y Pablo Alcides Villalba Fretes, un delantero paraguayo con escaso poder de gol. ¿Otros nombres que formarían parte de ese plantel? Marcelo Burzac, Diego Churín, Jonathan Tridente y Alexis Mendoza, un colombiano que se retiraría del fútbol antes de los 30 años para ser ayudante de campo de su padre, un histórico entrenador en el fútbol de su país.

El torneo arrancó muy bien para los de Oscar Blanco: en la primera fecha vencieron con baile a Sportivo Italiano. Pero, inesperadamente (o no), este resultado no se volvería a repetir hasta la segunda rueda. Sí, transcurrieron más de 6 meses para que los de Lomas de Zamora volvieran a sumar de a tres. En el medio, hubo un período de 23 partidos sin triunfos, la peor racha negativa en la historia del club. De ilusionarse con la vuelta al Nacional B, a preocuparse por los promedios.

Ya con Mario Rizzi con el buzo de DT (después de la lógica salida de Cachín Blanco habían pasado sin éxito Néstor Coqui Ferraresi y Ricardo Negro Rodríguez), el equipo consiguió algunas victorias que le dieron aire, pero otro mal momento sobre el final del torneo (no obtuvo triunfos en los últimos 8 partidos) dejaron a Los Andes en el fondo de la tabla y en el 21° lugar sobre 22 conjuntos en los promedios. Como sólo uno descendía directamente, el Milrayitas tuvo que jugar la promoción para evitar la Primera C.

Sin Rizzi en el banco (renunció al final del campeonato y su lugar fue ocupado por Damián Timpani), la historia tuvo final feliz: la permanencia quedó asegurada con un par de victorias ante Central Córdoba. Lo más destacado de estos partidos sucedió al final del encuentro de ida, cuando Cubito Cáceres discutió con un alcanzapelotas, el pibe acusó un golpe y el arquero terminó declarando en una comisaría de Rosario. Poderoso el chiquitín.

Temperley de lila (2015)

Hay clubes que no tienen una tradicional camiseta alternativa, por lo que puede entenderse que en una temporada se vistan con un determinado tono, en la siguiente con otro, y así (?). Real Madrid, por ejemplo, ha pasado por toda la paleta de colores conocida y por conocer; y nadie hizo un escándalo por eso. Lo opuesto sucede con las instituciones que tienen una o más tonalidades habituales, como el caso de Temperley, que, cuando no usa la casaca celeste, se podría vestir de blanco, negro o azul. Sin embargo, más de una vez sorprendieron con otro matiz por fuera de los que debería tener permitido usar.

El Gasolero ha jugado a lo largo de su historia con camisetas aurinegras, rojas, grises, albiazules, amarillas. Así que no debería extrañar que en un partido frente a Patronato por la Copa Argentina 2015 se haya vestido de lila, aunque para muchos sea violeta.

Aguirre, Boggino, Bojanich, Grbec, Di Lorenzo, Oroná, Terzaghi, Aprile, Esparza, Chimino y Dinenno, entre otros, celebran la clasificación a 16avos de final luciendo la extraña prenda que tuvo debut y despedida la tarde del 19 de marzo, en la cancha de Arsenal.

Cosas del marketing, que a esta altura ya no sorprenden. ¿Está bien? ¿Está mal? Cada uno tendrá su criterio. Peor es meter al Real Madrid y a Temperley en el mismo párrafo y quedar totalmente impune.

Sand con Islas Malvinas «al revés» (2015)

En 1569 se produjo un hecho al que hoy no le damos importancia, ya que lo vemos como algo habitual, pero que a partir de ese momento estableció una manera de pensar en todo el planeta. Se trató de la elaboración de un mapa por parte del geógrafo y cartógrafo Gerardus Mercator, que fijaba el norte como la parte superior.

¿Por qué así y no al revés, o de cualquier otra forma? Aunque hasta el día de hoy los astrónomos sostienen que no existe un “arriba” o “abajo” en el espacio, parece imposible cambiar esta percepción cada vez que miramos un mapa.

Teniendo esa referencia, tal vez lo que hizo Kappa en la camiseta de José Sand haya sido un acto de justicia y no un error en el estampado. En abril de 2015, al cumplirse un nuevo aniversario del desembarco argentino en las Islas Malvinas, el homenaje en la casaca del delantero de Aldosivi le llevaba la contra a lo establecido por Mercator cuatro siglos y medio antes.

El correntino jugó un par de partidos con las islas “al revés”, e incluso convirtió un gol. En el equipo marplatense terminó redondeando un rendimiento mejor al esperado, tras flojos pasos por Racing, Tigre, Argentinos y Boca Unidos. Eso, sí: una vez desvinculado del club, lo inhibió por un dinero que le había quedado por cobrar. Típico del buen Pepe.