Actores de reparto en varios planteles de Racing de los últimos 10 años, se ganaron el cariño de los hinchas, en mayor o en menor medida, gracias a su capacidad para demostrar que cualquier ser humano con algo de empeño puede jugar en la Primera División, aunque esto último no sea totalmente cierto.

Lino Arce
Con nombre de paraguayo y aptitudes de marcador central, inició el camino familiar con mucha valentía. Debutó en 1996 y hasta 1998 se las ingenió para tener participaciones breves en la máxima categoría. Siempre a la espera de una migaja de Claudio Úbeda, Carlos Galván, Sebastián Brusco y José Tiburcio Serrizuela, claro, pero así y todo disputó 9 encuentros. Y también tuvo el honor de jugar como titular en la Supercopa de 1997, ante el Santos de Brasil.
Con la llegada de Ángel Cappa perdió terreno y pasó a préstamo a Almagro (1998/99), donde integró un gran equipo que ya homenajeamos por su excesiva cantidad de figuras clase B.
Después de su frustrante paso por el Tricolor, volvió a La Academia junto a otros viejos compañeros en su misma situación como José Sequeira, Jorge Villagarcía, Gustavo Castro, Cristian Centeno, Alexis García y Marcelo González, pero todos fueron descartados por el cuerpo técnico encabezado por Gustavo Costas y tuvieron que entrenarse durante algunos meses con la Cuarta división. En Marzo de 2000, Futbolistas Argentinos Agremiados intercedió en el tema y el técnico permitió que practicaran con la Primera, aunque con nulas chances de acceder al once inicial. Por esa razón, a mediados de ese año bajó hasta la tercera categoría de nuestro país para actuar sucesivamente en distintos equipos. Estuvo en el Deportivo Italiano (2000/01), Brown de Adrogué (2003), Almirante Brown (2003/06) y San Telmo, desde los últimos meses del año pasado. En el interín, por supuesto, cumplió con una premisa fundamental de cualquier baldosero que se precie de tal: haber robado en el exterior. Luego de estar un semestre parado, a mediados de 2002 se incorporó al Juventude de Brasil, donde intentó, sin éxito, que lo confundieran con el bien valorado Chiqui Arce.

Gustavo Rubén Arce (El Piquetero)
El apodo resume sus características de juego. Rústico y elemental pero de gran corazón, se bancó las peores épocas en La Academia y fue premiado con la obtención del título en el Apertura 2001.
Como su hermano, llegó a la Capital desde su amada Tartagal (Salta) y después de hacer inferiores en
Racing (salió campeón en Cuarta, junto a Diego Milito y Chiche Arano) debutó finalmente en 1999. Nunca pudo jugar de otra cosa que no fuera de volante central destructivo, aunque algunos técnicos lo hayan querido improvisar en otras posiciones ajenas a su forma de sentir el fútbol.
Tapado principalmente por el
Polaco Bastía pero también por otros mediocampistas de turno, no jugó mal cuando le tocó, pero tampoco se destacó. Siempre con lo justo y necesario, fue ganando terreno hasta tener su semana de gloria, en marzo de 2002, cuando convirtió 2 goles con pocos días de diferencia. Uno ante Talleres de Córdoba y otro frente a Rosario Central, ambos en Avellaneda. Su racha positiva se extendió hasta comienzos de 2003, cuando confirmó sus dotes de jugador noble y aplicado en la Copa Libertadores, bajo la conducción de Osvaldo Ardiles.
A pesar de que nunca logró ser un ídolo de la hinchada de Racing, siempre se lo respetó por su inclaudicable lucha y su predisposición para ser una rueda de auxilio constante. Con cualquier entrenador, Arce estuvo ahí, a la espera de una oportunidad. Sólo una vez se la jugó y se fue a Paraguay, en 2004, para jugar en
Guaraní pese al pedido del
Pato Fillol, que lo quería en el plantel . A su regreso, en 2005, no tuvo chances de ratificar sus condiciones y tuvo una temporada bastante negra. Así fue como a comienzos de año pasado fue dejado en libertad de acción junto a otros ignorados como Barsottini, Céliz, Leonardo Gómez, Nicolás Herrera y Waldo Brandán. Se desconoce qué hace en la actualidad (algunos aseguran que sigue en Racing) pero confiamos en que su representante lo ubicará rápidamente en algún club importante gracias
al sitio de la agencia que lo describe como un hombre de «fantasía, experiencia y técnica» y decora su ficha con un
video que muestra sus mejores jugadas y una foto de…¡Batistuta!
Juan Pordiosero