Cuando tenía 3 años, el perro de un tío le mordió la cara y por poco no perdió la vida. Ese incidente le dejó algunas cicatrices en el rostro pero también una lección : sobreviviría a las muchas adversidades que tendría.
Este delantero se hizo mínimamente conocido cuando llegó a
Independiente, en agosto de 2000, de la mano de Osvaldo Piazza. Para afrontar el torneo Apertura de ese año, el Rojo había incorporado bastante: Leo Fernández (no jugó oficialmente), Passet, Rocha, Vitali, Zárate, Domizzi, Fram Pacheco, Estigarribia, Rozental, Rambert, Núñez y Garnero. La mayoría tuvo su chance y no la aprovechó, pero a Laffatigue, que había llegado a préstamo desde
All Boys como relleno de plantel, le colgaron el cartelito de «apuesta a futuro» y lo dejaron bastante relegado. Lo cierto es que además de las pocas oportunidades que tuvo de entrada, unas trabas en la transferencia le impidieron quedarse mucho tiempo y tuvo que irse a fines de ese año. Antes, claro, tuvo sus 15 minutos de gloria. En un entrenamiento de noviembre de 2000, chocó su cabeza contra la de Matías Vuoso, en un accidente que tuvo el resultado menos deseado: el marplatense salió herido y debió ser hospitalizado. A «Laffa» no le pasó nada, pero la mala suerte en torno a su figura daba otro claro indicio.
Antes de caer en Avellaneda había hecho inferiores en Boca, donde compartió entrenamientos, según él, con Maradona y Caniggia (a esta altura, un recurso muy utilizado de los baldoseros xeneizes a la hora de hablar de sus trayectorias); y jugó en
All Boys, donde hizo escala en la temporada 1999-2000 para irse al Rojo. En el Albo convirtió un gol muy recordado y homenajeado, sobre todo por los visitantes de este sitio. El 26 de febrero de 2000, la mandó a guardar ante Almagro, y decretó el primer triunfo de la era Katorosz al mando de All Boys. Ese bendito día, nuestro Padrino le tapó la boca a Pascutti.
En 2001 regresó a Floresta pero lo mandaron para
El Porvenir, que estaba en la B Nacional. Al año siguiente volvió a All Boys para reencontrarse con la gente que lo había visto prometer, pero duró poco. La 2002-03 la jugó para
Racing de Córdoba, en el Argentino A, y luego vistió los colores del
Deportivo Armenio, en la B Metropolitana.
Para 2004 se puso un objetivo claro: triunfar en el exterior. Y se podría decir que lo logró. Se incorporó a
Deportes Concepción de Chile, gracias a la recomendación de Claudio Mele. El
Equipo Lila soñaba con volver a Primera División, y con el aporte de Laffatigue en cancha (hizo 12 goles) lo concretó. Con el ascenso en la mano, otros equipos trasandinos comenzaron en interesarse por el atacante argentino que se había destacado por su cabezazo y su garra a la hora de ir a buscar la pelota. Fue así como el
Everton lo contrató a comienzos de 2005. Pero sólo estuvo seis meses y pasó al
Deportes Puerto Montt. En julio de ese mismo año, sufrió su tercer accidente y el más grave de todos. El colectivo que trasladaba a todo el equipo de la Décima Región (que también llevaba otros pasajeros) se vio involucrado en un choque que arrojó un saldo de tres personas muertas, y trece heridos de diversa magnitud. Laffatigue quedó con un traumatismo encéfalo craneano pero fuera de peligro. Quien se llevó la peor parte fue el arquero Javier Di Gregorio, que venía detrás del argentino y fue expulsado del asiento sufriendo una grave fractura expuesta en una de sus piernas. «Laffagol», como lo apodaron en Chile, comentó luego ante los medios que en el momento del choque vio salir volando al asistente del conductor hasta la mitad del pasillo del micro. «
Yo salté y quedé en la mitad hacia el asiento de adelante, como entremedio. Tenía mucha sangre y siempre estuve conciente, aunque en un momento pensé lo peor. Creí tener la cabeza abierta. Fue ahí donde salí corriendo. Ya abajo me puse a gritar por Javier (Di Gregorio) y el Pato (Neira). Sabía que estaban detrás de mí y yo no los veía. En un momento pensé que estaban muertos. Cuando aparecieron me tranquilicé, aunque quedé en schok nervioso. Al chofer de atrás no podían sacarlo. Tuvieron que cortarle una pierna para hacerlo, pero ya estaba muerto«, comentó.
A comienzos de 2006, se alejó de la institución chilena y se convirtió en la segunda incorporación más importante del
Italmaracaibo de Venezuela, detrás de Sergio López Maradona.
Juan Pordiosero