
Antonio Piergüidi
Los delanteros tienen varias opciones (todas muy disímiles entre sí) para generar terror en sus rivales. A saber:
a) Su potencia goleadora (hay excepciones, claro)
b) Empuñar un chumbo
c) Su fealdad
Antonio Piergüidi, atacante nacido en Henderson, el mismo pueblo que Claudio Paul Caniggia, en agosto de 1985, forma parte de ese selecto tercer grupo. Dueño de una jeta complicada y un comedor al que le faltan unas cuantas sillas, Pedro Troglio lo hizo debutar en la Primera de Gimnasia y Esgrima La Plata en la cuarta fecha del Clausura 2006, nada menos que en el clásico ante Estudiantes (empate 1 a 1), en el Estadio Único.
Aquella tarde, el pibe de 20 años debió reemplazar en el segundo tiempo al Turbo Gonzalo Vargas. Con una delantera bastante concurrida (además de Vargas, estaban Juan Carlos Ferreyra, el cagón, mala leche y cornudo del Chapulín Cardetti, Juan Cuevas y Hugo Gatti), Piergüidi se convirtió en una especie de fetiche de Troglio, que durante ese torneo lo hizo jugar en otros 10 partidos, en los que hizo 3 goles (a Rosario Central y dos a Argentinos Juniors, ambas victorias del Lobo platense).
Lo que parecía ser el capítulo inicial de una novela con final feliz se cortó abruptamente en abril, por la fecha 17 ante Tiro Federal de Rosario, cuando sufrió una rotura de ligamentos que lo tuvo fuera de competencia durante el resto del año. Y nada volvió a ser igual.
Ya con el colombiano Pacho Maturana en lugar de Troglio, Gimnasia arrancó el 2007 disputando al mismo tiempo el torneo local y la Copa Libertadores. En el certamen nacional, Piergüidi sumó 13 presencias a su CV y marcó 3 tantos (a Quilmes, Belgrano y Nueva Chicago). Por la Libertadores, donde el Tripero quedó eliminado en primera ronda por diferencia de gol, jugó 5 veces y le convirtió al Deportivo Pasto (que perdió todos los encuentros).
La llegada de Julio César Falcioni, a mediados de 2007, sumada a las presencias de Luciano Leguizamón, Santiago Silva, Germán Herrera, Juan Neira, Juan Cuevas y el genial Néstor Martinena, lo marginó casi por completo. Apenas rapiñó 183 minutos, diseminados en 9 presentaciones (una sola como titular), y anotó una sola vez, ante Racing. Y justo ahí la mala suerte volvió a tocar su puerta.
«Sentí la molestia justo antes del gol. Falcioni me dijo de hacer el cambio y yo le pedí que me dejara unos minutos más, para probar y ver cómo estaba. Y justo cuando le pego en el gol, ahí siento la molestia más importante, y no pude más», comentó algunos días después. “Me quedé muy caliente. El gol para mí fue muy importante, pero no sirvió de nada porque perdimos un partido que no merecimos perder. Pero lo peor de todo es la lesión, porque seguramente no voy a poder jugar los próximos partidos y yo tenía muchas ganas de jugar desde hace tiempo. Volver a ser titular y jugar 20 minutos nada más, la verdad me parte el alma”, agregó.
Para comienzos de 2008, su permanencia en el Lobo pendía de un hilo. Sin embargo, el Topo Sanguinetti le dio varias chances más. En el Clausura, donde Gimnasia terminó penúltimo, disputó 440 minutos en 9 partidos (2 como titular), aunque no visitó la red.
Con las valijas hechas, a mediados de año, se tomó el tren y bajó en la estación Quilmes. El Cervecero tenía la esperanza de volver a Primera de la mano del Beto Pascutti y la llegada de Piergüidi, en un principio, entusiasmó a los hinchas. Pero la paciencia se terminó rápido. Entre lesiones varias y malas actuaciones, el Tony se convirtió en uno de los jugadores más resistidos de la hinchada. Para colmo, Quilmes terminó lejos de los puestos de ascenso.
El tobogán de su carrera comenzó en la temporada 2010/11, cuando apareció en Huracán de Comodoro Rivadavia, en el Argentino B, y siguió –previo mal pase al fútbol de Israel– en Rivadavia de Lincoln, de la misma categoría. A mediados de 2011, viajó a Italia como parte de una comitiva híper baldosera para sumarse al Nardó, de la quinta categoría. A algunos problemas con su transfer, se le sumaron una serie de complicaciones físicas que le impidieron jugar con continuidad.
En el Viejo Continente, también vistió los colores del siempre candidato (?) Unione Sportiva Feltreseprealpi (2012), de la liga Eccellenza Veneto, donde marcó algunos goles. Pero a mediados del año pasado, le pintó la nostalgia y regresó a la Argentina para incorporarse a Barracas Central, en la Primera B Metropolitana.
Luego de un semestre con muy poca acción y un nivel muy pobre, el técnico Juan Carlos Kopriva lo incluyó en la lista de prescindibles, aunque la lesión de Mauro Boaglio le dio la chance de continuar durante la primera mitad de 2013. ¿Cambió algo? Nada. Apenas entró a la cancha en cuatro ocasiones.
Hace algunas horas se transformó en uno de los refuerzos estelares de Huracán de San Rafael para el próximo Argentino B.
EUB Bonus Track
El Best Of (?) del Tony, musicalizado con No one knows de Queens of the Stone Age. Belleza.






