Matías Rubiola
Nacido bajo el signo de cáncer, este fanático de Virus, Flema, Mal de Parkinson y Totus Toss, se probó como delantero pero debido a su anemia ofensiva (no vacunaba nunca) sufrió un retraso en el campo de juego y terminó de lateral derecho en el Pincha, que por entonces andaba con las defensas bajas.
Su debut en el primer equipo de Estudiantes de La Plata se produjo en la Copa Provincia de Neuquén, en febrero de 2000. Esa noche fue titular en la derrota 2 a 0 del team de Pancho Ferraro ante Lanús y al otro día un diario platense calificó a Rubiola con un 5 y publicó: «Cumplió media función. Inteligente para proyectarse, pero dejó huecos a su espalda«. Síntoma inequívoco.
No le dieron muchas expectativas de vida en el León y a mediados de 2001 el técnico Néstor Craviotto le dijo que se buscara en la lista negra, que también incluía a Pininito Más, Fabricio Simone, Manuel Santos Aguilar, el Tatita Brown, Patrulla Jiménez, Sebastián Baratteri, el prócer Juan José Lezica, Adrián Avallay, Roberto Lanfranchi, Ricardo Pérez, Pablo Bezombe y Mauricio Hanuch. Le costó recuperarse, pero le puso huevos para pelearla y se abrió a cualquier tipo de ayuda. Dicen que le preguntaron si quería jugar con el Bicho y respondió «Sí, da». Pero no jugó ahí y tampoco en el Cruz Azul. Mucho menos en la Cruz Roja. Su sueño era vestir los colores de la Lepra.
Ya con un poco de rabia, el tipo necesitaba una operación (o varias), así que cortó con lo sano y con todo el dolor volvió a su ciudad para actuar en clubes locales como Fútbol San Nicolás, La Emilia y General Rojo, tratando de mantenerse estable y engrosar su historia clínica. Algunos comentan que siempre le faltó sangre y que no hizo goles ni en la agonía de un partido. Pero se dedicó a laburar, nunca fue un parásito.
La leyenda cuenta, además, que jugó en Estudiantes porque amaba salir a la cancha y ser recibido con glóbulos blancos y rojos. Pero existen quienes afirman que estando en La Plata eligió al Pincha porque jamás hubiese soportado jugar con los Mens Sana. Un enfermo del fútbol.







