
Gustavo Rubén Villagra
Con el título de la temporada 1990/91 en el bolsillo y la mente puesta en la Libertadores 1992, Newell’s Old Boys de Rosario afrontó el Apertura 1991 en medio de una nebulosa. Con apenas 3 triunfos, 9 empates y 7 derrotas, y sumando 15 puntos, la Lepra terminó antepenúltima.
Durante ese torneo, Marcelo Alberto Bielsa aprovechó para darles minutos a varios juveniles que venían reclamando oportunidades: Luis Romero, Miguel Ángel D’Agostino, Miguel Ángel Fullana, Gustavo Raggio, Rubén Bihurriet, Cristian Roldán, Aldo Soria, Fernando Calcaterra, Roberto Cerino, Iván Gabrich, Cristian Ruffini y siguen las firmas.
Otro que tuvo su chance en aquel campeonato fue el mediocampista jujeño de la categoría ‘70 Gustavo Villagra. Luego de ir al banco de suplentes en el estreno ante Unión de Santa Fe, debutó en la fecha 8, contra Ferro Carril Oeste, en el Parque Independencia. Esa tarde, se paró en la mitad de la cancha al lado del Tata Gerardo Martino, el Larry Julio César Saldaña y el ya mencionado Roldán.
Enseguida, Villagra se convirtió en una especie de rueda de auxilio para el Loco, que generalmente lo hacía ingresar sobre el final de los segundos tiempos para ganar recuperar algo de aire. En total, fueron 8 partidos.
Al año siguiente, Bielsa lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Libertadores y, con la Lepra clasificada para los octavos de final, hasta lo hizo jugar de titular frente a Colo Colo en Chile. Desde el banco, también fue testigo de una tarde inolvidable, en la que Newell’s, con suplentes y juveniles, le ganó el clásico a Rosario Central, con gol del Pájaro Domizi.
Ya lejos de su ciudad adoptiva, y tras un supuesto paso por Coquimbo de Chile, a mediados de 1995 llegó a México para sumarse al Inter de Tijuana, de la segunda división, que desaparecería poco tiempo después.
Su lugar en el mundo lo encontraría en Estados Unidos, donde arribó a comienzos de 1996, contratado por el Rochester Raging Rhinos, de la A-League (la segunda en importancia del país del norte, detrás de la recién nacida MLS), que enseguida lo prestó al Montreal Impact (1996) canadiense, de la misma categoría, donde apenas jugó un partido. Sin embargo, Villagra regresó al equipo neoyorquino para los playoffs, en los que Rochester enfrentó y eliminó en las semifinales… a Montreal. Luego, cayó en la final ante Seattle Sounders.
Después de haber sido cortado en 1998, se incorporó al Staten Island Vipers (1999), que alcanzó las semifinales de la conferencia este y dejó de existir al final de esa temporada. Ya en el ocaso de su carrera, quemó sus últimos cartuchos en 2000 con la camiseta de los intrascendentes Connecticut Wolves.
Desde 2001, trabaja junto al ex jugador Mickey Kydes en el desarrollo del fútbol infantil en Estados Unidos.


















