Aunque el protagonista no de la cara, la historia vale la pena. Primero, hay que ubicarse en tiempo y espacio: Torneo del Interior, cuartos de final, partido de vuelta. Independiente de Tandil recibía a Estudiantes de Olavarría. En la ida, el Bataraz se había impuesto por 2 a 0. En la revancha, se repitió el resultado, pero a favor de los de la piedra movediza (?). Entonces, fueron a penales para definir quién avanzaba a semifinales y quién quedaba afuera.
La definición transcurría con normalidad hasta que el arquero visitante, Carlos Descárrega, contuvo el quinto remate de los locales. Con esa atajada, le daba la victoria a su equipo. Pero el árbitro, a instancias del juez asistente, decidió anularlo por adelantamiento y, después de la protesta, expulsar al 1. Cuando volvió la calma, Víctor Brito (ex delantero de Cañuelas, Comunicaciones, Temperley) se hizo cargo de remplazar a su compañero. No pudo con el primer disparo, pero detuvo el próximo y así le dio la clasificación a Estudiantes.
Brito, que había errado un penal en la definición desde los 11 metros, se sacó méritos a pesar de ser el héroe de la jornada: “Agarré los guantes como quizás los hubiese agarrado cualquiera de mis compañeros, todos estaban dispuestos, yo simplemente pedí los guantes”. Una verdadera hazaña.






