San Lorenzo blanca 1993

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Si bien San Lorenzo de Almagro ha reeditado en varias ocasiones el clásico atuendo alternativo blanco con dos bastones azulgranas, es casi inédito el modelo Topper utilizado en 1993. Remitiéndose simplemente a ese diseño histórico la empresa argentina confeccionó ese ejemplar que incluso pasó desapercibido para la buena recopilación que hizo la gente del club en el sitio oficial.
La casaca, que en la foto viste el Roli Escudero, se mostró en un partido ante el Deportivo Español, correspondiente al Clausura ’93.

Juan Pordiosero

El Padrino

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Allá por noviembre de 2005 lo conocimos personalmente, cuando nos apadrinó en el 1º Encuentro Baldosero. Casi dos años después retomamos el contacto a través de nuestra versión radial en Rock & Pop Beach, y casi que no hizo falta preámbulo para empezar a deleitarse con las anécdotas de Orestes Katorosz, el hombre que lo hizo todo y que aún sueña con dirigir en Independiente de Avellaneda, el club de sus amores.
Sus experiencias laborales, sus vivencias sentimentales y hasta un análisis de la actuación de Boca en la Copa Libertadores, se resumen en esta entrevista que pueden escuchar haciendo click acá.

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.

#2– Informe sobre los Gatti’s.

#3– Nota a Darío Dubois.

#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.

#5– Nota a Luciano Zaidelis.

#6– Informe sobre los brasileños ladris.

#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.

#8– Nota a Rodolfo de Paoli.

#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.

#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.

En Una Baldosa

Mejor no hablar de ciertas cosas

Diego Maradona fue siempre un ser contradictorio y es en el terreno político dónde se pisa la mayoría de las veces. Amigo tanto de Fidel como de Menem, no es el objetivo del post abundar en esos vínculos, sino resaltar una vez más las características de una vestimenta bochornosa.
A esa innumerable cantidad de collares a lo Mister T, le sumó un exótico turbante, saco de nobuk y un joggin tres cuartos de tela nylon. Todo eso, acompañado por lentes de contacto celestes y dos seres muy desagradables: La mujer fiel y el papá de Carlos Nair. Qué impresentables.

Cucu

Formento Andrés

Andrés Miguel Formento
Junto a Ubaldo Mareco, Alejandro Larrea, José Pezoa y Marcelo Fontana forman el equipo de salón de los locutores.
Pero por otra parte, y fuera de esa situación «gremial», el delantero tiene una carrera que arrancó con todo y se fue desinflando en forma vertiginosa.
Con edad de cuarta división fue promocionado al plantel superior de Colón de Santa Fe por el entrenador Edgardo Bauza, quien le puso los ojos encima luego de que el club rechazara una increíble oferta del Manchester City por 5 millones de dólares.
Sin embargo, recién logró debutar en primera en el 2004 de la mano de Alfio Basile. No obstante, tiempo después se volvió de una pretemporada para integrar un selectivo dirigido por Mario Sciaqua junto a Sebastián Malandra y Claudio Bieler.
En el 2005 quedó libre y pasó por Tiro Federal de Rosario para ser compañero de Alejo Gelatini. Allí participó del ascenso a la A aunque con muy poco protagonismo.
Se unió a los sueños de La Perla del Oeste (Santa Fe) pero tuvo pesadillas. De haber podido pasar al fútbol inglés, cobrar un gran sueldo y llevarse el 15 % de la transacción, pasó a comprarse sus propios botines para poder jugar.
A punto estuvo de ir a Gimnasia de Santa Fe, pero retornó a Rosario con sed de revancha. En la actualidad casi ni juega, es que el Tiro le salió por la culata.

Cucu

Desio Carlos

desio

Carlos Alberto Desio
Para algunos nunca existió. Para otros, los más meticulosos, fue un ave de paso que jamás pudo meterse en la cabeza, y mucho menos en el corazón, de los hinchas de Independiente.
Hermano menor de Hermes, volante que asomó en el Rojo fines de los 80’s, también se inició en las inferiores del cuadro de Avellaneda y en el clásico puesto de número 10 metió presión para darle continuidad a la dinastía.
Finalmente la chance le llegó. En la Copa Centenario de 1993 debutó como titular en la derrota 3 a 0 ante River que significó la eliminación de la ronda de perdedores. No fue su único momento de gloria, ya que también alcanzó a disputar algunos minutos en un partido de Primera División.
Juntando esas pequeñas satisfacciones personales armó un currículum que sólo le sirvió para actuar en ligas de menor relevancia como la Primera B (con Defensores de Cambaceres) y en su pueblo, Corral de Bustos, donde el reconocido Hermes y el Cabezón Ruggeri son verdaderos ídolos.
A Carlitos no le da el handicap para semejante halago pero al menos se preocupa para mejorar profesionalmente. Desde diciembre del año pasado es Instructor Nacional de Fútbol Infantil, después de haber estudiado junto a otros corralenses con apellido de futbolista, como Juan Carlos Gordillo y José María Garnero . Parece que en ese sector de Córdoba está de moda ser pariente de una ex gloria de los Diablos Rojos.

Juan Pordiosero

Diario de viaje

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En Una Baldosa tuvo un fin de semana bastante atípico. Invitados a la primera edición de Cultura Fútbol en la ciudad de Rosario, integrantes del staff llegaron el sábado por la mañana a la Cuna de la Bandera y después de caminar un buen rato (sólo se cruzaron minas lindas) junto a la gente de Tic Espor, almorzaron y enfilaron para el Teatro La Comedia, el lugar de encuentro para la tercera y última jornada del encuentro futbolero.
Pasadas las 17 , representantes de ambos sitios abrieron la charla de «Blogs de Fútbol» en compañía de El Cronista Deportivo y entre conceptos sobre internet, periodismo, comentaristas y futbolistas, se rubricó la tarde con una presentación en pantalla gigante sobre la historia del bigote en el fútbol.
Luego llegó el plato fuerte. La mesa final con Norberto «Ruso» Verea, Germinal Terrakius, Marcelo Mogetta y Marcelo Lewandowski.
Ya fuera de la rutina, por la noche apareció un homenaje callejero al Pirulazo y el domingo, después de observar en un cyber al baterista de Airbag, gracias a la generosidad del gran Mogetta En Una Baldosa se acercó al Coloso del Parque para ver ese dolor de ojos que representó el antipartido entre Newell’s y Chicago.
Antes de regresar a casa, el paso obligado por el monumento del Negro Olmedo y la promesa de volver a la tierra de los gatos a la parrilla para conocer a Kurt Lutman.
Gracias a todos y saludos a los chicos de La Redó, que a último momento se bajaron, según cuentan, porque tenían miedo de cruzarse con viejos verdugos (?).

Links:
Crónica de Tic Espor.
Folleto de En Una Baldosa: Lado A y Lado B.

En Una Baldosa

Caruso Leandro

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Leandro Rubén Caruso
De pibe era vago, no hay dudas. Le gustaba el fútbol, pero no que le hablaran de tomarse un bondi para ir a entrenar. Para nada. Este tocayo del entrañable Brian Caruso (más conocido como Gamuza), al que desde chico le gustaba darle a la pelotita, tuvo la suerte de criarse en Avellaneda y de tener 2 clubes grandes ahí nomás, a la vuelta de la esquina.
Un día se paró en el medio de la Avenida Alsina e hizo ta-te-ti a ver qué salía. «Independiente» marcó el destino, y hacia allá fue.
«Fueron ocho años ahí, de los cuales jugué cuatro como titular. Y después no me ponían. Como no crecía y mis compañeros sí, no me ponían. Me bajoneaba, me malhumoraba. Me metían en grupos especiales de trabajo. En realidad, creo que aguanté demasiado. Me tendría que haber ido antes. Mi familia me insistía para que siguiera, para que no me fuera del club. Pero volvía uno o dos días y desaparecía de nuevo. Así unas cuantas veces. Tampoco querían largar el pase. Se ve que un poco de fe me tenían» dijo a Olé en alguna ocasión.
Tiempo después probó suerte en Dock Sud, como siempre, cerca de casa. Pero duró sólo un torneo. Se cansó y volvió a largar todo. Al menos por un rato.
En el 2000 le volvió a picar el bichito. Esta vez fue a Racing pero no para jugar al fútbol en cancha de 11, sino al FUTSAL. Y la rompió. «El nivel que tuvo en el futsal fue fuera de lo común. No conocía el juego y le costó muy poco adaptarse. Fue descollante, fue una explosión. Si puede trasladar las maravillas que hace en una cancha de 20 por 40 a una cancha de once, sería extraordinario para el fútbol argentino» dijo su entrenador en la Academia, Daniel Luaces.
El 14 de julio de aquel año, Racing le ganó a River por 7 a 6 y Caruso convirtió seis goles. «Fue bárbaro. Lo más gracioso es que en el primer tiempo no me salía ninguna. No me afirmaba bien, me tropezaba, no me salía ninguna. Y no era que estaba nervioso. Pero en el segundo se puso la suerte de mi lado», aseguró.
Después de semejante actuación, Luaces se reunió con Miguel Gomis y Domínguez (técnicos de la Novena y de la Cuarta y Reserva) para pedirles una oportunidad para el juvenil, que llevaba 28 goles en 11 partidos en un equipo sin más aspiraciones que salvarse del descenso. Días más tarde comenzó a entrenarse con la Reserva.
Admirador de Pablo Aimar, parece que se tenía confianza: «Hay más espacio, se puede jugar mucho mejor. No me va a quedar grande la cancha de once. Mirá, siempre me gustó jugar de enganche y haré lo mejor para ser como Aimar.»
Luego de fracasar en los dos clubes de Avellaneda, no le quedaba otra que probar en Arsenal, y sin pensarlo dos veces enfiló para Sarandí.
Arrancó en la B Nacional, donde se destacó, y llegó a Primera. Burruchaga se apiadó de él y lo mandó a la cancha. Ingresaba generalmente en los segundos tiempos y alguna que otra vez largó desde el arranque. En 2003 hasta jugó contra su ex club y casi la mete. Con varios delanteros adelante (Calderón, Denis, Vilallonga y Adrián Romero, entre otros), debió emigrar para lograr mayor continuidad.
A mediados de 2004 se tomó un avión a México para jugar a préstamo en Pioneros de Ciudad Obregon, donde convirtió 10 goles.
Cuando regresó, un año más tarde, el técnico del Viaducto era José María Bianco. Sólo disputó un partido, ante Gimnasia de Jujuy, cuando ingresó en reemplazo de Juan Carlos Garat, que apenas iniciado el partido había entrado por el lesionado Patricio González.
Seis meses después, con 16 partidos en Primera en el lomo y sin goles, retornó a la tierra de los mariachis. Fue a Tijuana, no en busca de tequila, sexo y marihuana, sino para fichar con el Dorados de Tijuana de la segunda división.
Un semestre más tarde volvería a sus pagos. No a Avellaneda, pero ahí nomás. En Gerli jugó en El Porvenir, haciendo amistades con Mariano Monrroy y el nipón Akira Misu.
A comienzos de 2007 vio como venía la mano y por las dudas se fue, sin conocer a Daniel Tilger, otra vez a México para unirse al sublime Pegaso Real de Colima.

KeyserSoze