Voy al Arco: Bobby Moore (1972)

Uno de los enfrentamientos más emocionantes de la historia de la Copa de la Liga fue el que protagonizaron West Ham y el Stoke City, por las semifinales de la edición 1971/72. El partido de ida fue para los de Londres por 2 a 1, mientras que su rival se llevó la revancha, al ganar 1 a 0. Se jugó un partido desempata que terminó igualado sin goles, por lo que hubo que disputar otro encuentro, que sería el definitivo. Y, sin dudas, también fue el más atractivo.

Lluvia, barro, niebla, hooligans (?): todos los condimentos que hacían del fútbol inglés un espectáculo único se dieron cita el 26 de enero de 1972, en un abarrotado Old Trafford. Los hechos más destacados se desencadenarían a partir del primer cuarto de hora, cuando Bobby Ferguson, el arquero de los Hammers chocó con un adversario y quedó tendido en el suelo, prácticamente inmóvil. Los médicos del equipo se lo llevaron al vestuario para tratar de revivirlo (?), pero mientras tanto el partido debía continuar.

Sin otro guardameta a disposición, el que se hizo cargo de la situación fue Bobby Moore, que se las vio complicadas cuando tuvo que enfrentarse a un penal. Y para aumentar su gesta en una noche que tenía olor a épica (?), el histórico capitán desvió el remate… aunque le dejó el rebote servido al mismo hombre que había ejecutado, y el partido quedó 1 a 0. Un rato más tarde, a Ferguson le hizo efecto el café veloz que le administraron en los vestuarios y volvió al arco, retornando Moore a su lugar en la defensa.

Mas tarde, el West Ham lo dio vuelta, pero el Stoke lo empató, se puso 3 a 2 y terminó llevándose una tremenda victoria, que le daría la oportunidad de conquistar su primer título importante tras más de 100 años de historia.

Fuera de stock: Loma Negra en Primera

La excursión del Club Social y Deportivo Loma Negra por la máxima categoría del fútbol argentino fue breve, pero estableció un hito que todavía nadie pudo superar: con 39 puntos en 28 partidos jugados, es el equipo con mejor relación entre puntaje y encuentros disputados en el profesionalismo (69,64% de efectividad).

Lo que había nacido el 31 de mayo de 1929 con la simple excusa de que los empleados de la cementera compartieran un rato de distracción en grupo durante su tiempo libre sin necesidad de trasladarse hasta la ciudad de Olavarría (a 15 kilómetros de Loma Negra), tomó un impulso superior a comienzos de la década del ochenta, cuando su dueña, la multimillonaria María Amalia Sara Lacroze Reyes de Fortabat, asesorada por el coronel retirado Luis Prémoli y Valentín Suárez (ex hombre fuerte de la AFA), se decidió a invertir pesado para llevarlo a Primera.

«A mí siempre me gustó mucho el fútbol. Este equipo pertenecía a Loma Negra y había llegado a clasificarse varios años para el regional. Y cuando este año me hablaron de comprar algunos jugadores, los compramos y me fue entusiasmando. Ellos hicieron que me entusiasmase porque realmente cada uno de ellos, tomados individualmente, son seres simpáticos, nobles, serios, que tienen una vida familiar muy bien organizada, son cariñosos. Cuando yo los veo salir, los llamo “mis chicos»”, comentaba Amalita en una entrevista en 1981.

Gracias al aporte económico de La dama del cemento, y bajo la supervisión del Profesor Jorge Habegger, una especie de manager, llegaron jugadores como Luis Barbieri y Jorge Vázquez (Atlanta), Carlos Squeo (Racing), Carlos Carrió (Gimnasia LP), Ricardo Lazbal (River), Mario Husillos (Boca), Osvaldo Mazo (Colón), Félix Orte (Rosario Central) y Osvaldo Gutiérrez (Vélez), entre otros, algunos ya en el ocaso de su carrera y otros con bastante hilo en el carretel. Así, Loma Negra consiguió el ascenso del torneo Regional al Nacional.

«En un primer momento llegamos ocho jugadores. En 1980, Loma Negra ganó el torneo local con jugadores locales. Después vinimos nosotros para el Regional, que al final ganamos y llegamos al Nacional. Teníamos muy buen sueldo, pero con expectativa de saber hasta dónde llegaba esto. Con el tiempo se vio que era todo muy bueno y todos querían venir. Jugadores que habían pasado por la Selección, como Pedro Magallanes o el Pampa Orte. Es decir, todos jugadores de primer nivel. Teníamos buen equipo, buenos sueldos, una ciudad que nos atendió muy bien y varias otras circunstancias más que pusieron a Loma Negra a la par de los grandes del país», relataba el propio Husillos, que había surgido de las inferiores del Xeneize, pero venía del Real Madrid Castilla español.

El interés de Fortabat por el andar del cuadro de Olavarría se disparó y se convirtió en la hincha número uno, al punto que el plantel le decía, cariñosamente, “la tía” y era moneda frecuente verla llegar en helicóptero a los partidos, donde fuera que se jugaran. Incluso, en un inusitado rol protector, más de una vez amenazó con retirar a su equipo si los rivales no dejaban de pegarles a sus muchachos.

Dirigidos por Norberto Desanzo, en el Regional la Loma había dejado en el camino a conjuntos como Olimpo de Bahía Blanca, Huracán de Tres Arroyos, Santamarina de Tandil, Douglas Haig de Pergamino, Deportivo Roca de Río Negro, San Martín de San Juan y, en la gran final, a la Asociación Mutual Club Atlético y Biblioteca Mitre de General Baldissera, de Córdoba, con un contundente 6 a 1.

En 1981, el destino ubicó a Loma Negra en el grupo B del Nacional, con Ferro Carril Oeste, River Plate, Talleres de Córdoba, Guaraní Antonio Franco, San Martín de Tucumán y Sarmiento de Junín. Solamente dos equipos avanzarían a la segunda fase. Los de Olavarría hicieron un campañón, con 7 victorias, 5 empates y apenas 2 derrotas, alcanzando el tercer puesto, detrás del Verdolaga y los de Núñez, con el mismo puntaje que el Millonario, aunque perjudicados por la diferencia de gol (+14 contra +5).

En 1982, Loma Negra no jugó en Primera (el clasificatorio regional se disputó a fines del ’81, en simultáneo con el Nacional, y se quedó afuera), pero se enfrentó en un histórico partido amistoso a la Unión Soviética (que arrastraba un largo invicto de casi tres años), con victoria para el Celeste por 1 a 0, por el que Fortabat desembolsó 30 mil dólares, del que habló todo el país y que ya recordamos en este sitio.

Cuenta la leyenda que, en caso de triunfar, la Jefa les había prometido viajar al Mundial de España 1982, algo que fue desmentido por el tesorero Juan Alberto Salerno en el libro «Amalita, la biografía», de las periodistas Soledad Vallejos y Marina Abiuso. Lo que sí reconoció Salerno fue otro rumor de la época: el interés de Amalita por llevar a sus muchachos a las Islas Malvinas para que jugaran al fútbol.

En el segundo semestre, el equipo completo de Loma Negra, con todas sus figuras, representó a la Liga de Fútbol de Olavarría en la Copa Beccar Varela, un campeonato interligas en el que superó en la final a Concepción del Uruguay.

Tras vencer el Regional con holgura, la Loma regresó al fútbol grande en 1983, cuando le tocó compartir el grupo G del Nacional con River Plate, Nueva Chicago y Andino de La Rioja. Y esta vez tampoco decepcionó. En sus 6 presentaciones, ganó 3, empató 2 y apenas perdió 1, y junto al Torito de Mataderos y la Banda avanzó a la segunda fase.

En la siguiente etapa, dividida en ocho zonas con un interzonal, todos contra todos en dos ruedas, integró el grupo G con Argentinos Juniors y Juventud Antoniana de Salta y debió enfrentarse a los participantes del grupo H: Racing de Córdoba, Newell’s Old Boys y Renato Cesarini. Loma Negra sorprendió nuevamente, quedándose con 4 de los 6 encuentros y empatando los 2 restantes.

Ya en octavos de final, lo esperaba Racing de Avellaneda, el equipo del corazón de Amalita, que atravesaba un momento complicado institucional y deportivamente. El Celeste contaba con el goleador del campeonato, Mario Husillos, y ganó el primer chico por 2 a 1. En la revancha, en cancha de Huracán, la Academia apeló a su orgullo herido y se impuso por 4 a 0.

Ante la frustración de no haber podido llegar más lejos, la presión de los principales cuadros del país por llevarse a sus jugadores y el desinterés de la cementera en continuar poniendo plata, el plantel se fue desmantelando a lo largo del segundo semestre de 1983. Fue el final del capricho de unos millonarios y del sueño de un pueblo que vio al club del barrio plantarse de igual a igual contra los gigantes de Buenos Aires. Desde entonces y hasta ahora, ya sin apoyo monetario, Loma Negra siguió compitiendo a nivel amateur, con algunas interrupciones.

DT Error: Ricardo Gareca en Palmeiras (2014)

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El año del centenario del Palmeiras brasileño no había arrancado de la mejor manera. La sorpresiva eliminación en semifinales del campeonato paulista en manos del ignoto Ituano y un inicio flojo en la Copa do Brasil pusieron a Gilson Kleina, entrenador del Porco, contra las cuerdas.

Ya bien atrás habían quedado los dorados noventa de gloria deportiva y bonanza económica, producto de una exitosa alianza con la compañía láctea Parmalat, que hasta alguna vez soñó con contratar a Diego Armando Maradona. Con la debacle de la multinacional y sin sus valiosos billetes, el cuadro de la colectividad italiana conoció las penurias de la segunda división en 2002. Volvió rápido, sí, pero desde entonces, y hasta el título de 2016, había tenido que conformarse con campañas que oscilaban entre la mitad y la parte baja de la tabla.

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En 2012, con Luiz Felipe Scolari como DT, Palmeiras conquistó la Copa do Brasil, pero apenas un puñado de meses más tarde, ya sin Felipão, sufrió el mazazo de su segundo descenso. No tardó mucho en regresar a la Serie A. La temporada siguiente, con Kleina en el banco, garantizó el ascenso y el título varias fechas antes del final.

Pero en el centenario no alcanzaba con estar en Primera. Había que pelear campeonatos. La decepción del estatal y la derrota ante el humilde Sampaio Corrêa por la Copa do Brasil encendieron todas las alarmas. El pésimo arranque en el Brasileirão (3 puntos de 9 posibles, producto de un triunfo agónico frente al débil Criciúma y sendas caídas contra Fluminense y Flamengo) se cargó a Kleina, que estaba en el ojo de la tormenta.

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Con el Mundial a la vuelta de la esquina, el Verdão anunció rápidamente la contratación de Ricardo Gareca, que venía de un muy buen paso por Vélez. Richard pidió varios refuerzos (Pablo Mouche, Fernando Tobio, Agustín Allione y Jonatan Cristaldo como prioridades) y solo se haría cargo del conjunto paulista luego de la Copa del Mundo. Entretanto, el interino Alberto Valentim le puso el pecho a las balas y anduvo más que bien: de los 7 encuentros que dirigió, ganó 4 (Goiás, Sampaio Corrêa, Vitória y Figueirense), empató 1 (Grêmio) y perdió 2 (Chapecoense y Botafogo).

Oficialmente, Gareca asumió el jueves 17 de julio, cuando los brasileños todavía festejaban el triunfo de la Alemania del Morro sobre Argentina en el Maracanã. Aquella noche en la Vila Belmiro frente al Santos por la décima rodada, plantó en la cancha a Fábio; Wendel, Fernando Tobio, Wellington y Marcelo Oliveira; Josimar, Renato, Wesley y Bruno César; Diogo y Leandro. En el segundo tiempo ingresaron el paraguayo William Mendieta, Erik y Juninho. Con goles de Bruno Uvini y Alison, el Peixe se impuso sin sobresaltos por 2 a 0.

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Segure o tchan, amarre o tchan, segure o tchan tchan tchan tchan tchan (?)

Enseguida, Palmeiras encaró la seguidilla de la muerte: Cruzeiro (1-2), el clásico ante Corinthians (0-2), Bahía (1-1), Atlético Mineiro (1-2), São Paulo (1-2) y Sport Recife (1-2). Con apenas un punto sobre 21 posibles, los hinchas empezaron a mirar a Gareca tiene cáncer, se tiene que morir con desconfianza. La victoria por 1 a 0 frente a Coritiba por la fecha 17 le dio un poco de aire, pero no iba a ser suficiente.

En el medio, por la tercera ronda de la Copa do Brasil, el Porco eliminó al Avaí de Santa Catarina (2-0 en la ida, con doblete de Felipe Menezes, y 1-0 en la vuelta, gol de Pablo Mouche). Ya en octavos de final, con el Tigre en coma cuatro, cayó nuevamente ante Atlético Mineiro y quedó al borde de la eliminación.

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El golpe de gracia se lo propinó Internacional de Porto Alegre, algunos días más tarde, por la jornada 18 del campeonato nacional, con una derrota por 1 a 0. Gareca fue despedido el 1 de septiembre, apenas un mes y medio después de debutar, tras dirigir 13 partidos, con apenas 4 triunfos (uno extraoficial, contra la Fiorentina, por la Copa Euroamericana), 1 empate y 8 caídas, y con Palmeiras en zona de descenso otra vez.

¿Qué pasó al final? Luego de la salida del argentino, Dorival Júnior quedó al frente del Verdão. Pese a amagar una levantada, hilvanó una serie de tropezones al hilo y llegó a la última fecha con respirador artificial. En su nueva casa, debía vencer al Atlético Paranaense para no depender de nadie.

El clima se cortaba con cuchillo cuando Ricardo Silva puso el 1 a 0 para el rubronegro. Diez minutos más tarde, de penal, Henrique marcó el empate para Palmeiras, que fue una bola de nervios todo el encuentro y no pudo cumplir su parte. La permanencia solo estuvo asegurada cuando el gol de Thiago Ribeiro le dio la victoria al Santos, sobre la hora, ante Vitória, que ocupó el décimo séptimo lugar y se fue a la B junto con Bahía, Botafogo y Criciúma.

El cuadro paulista salvó el pellejo con apenas 40 unidades en 38 partidos. Hasta entonces, nunca un equipo había mantenido la categoría con un puntaje tan bajo.

Voy al Arco: Polter (2013)

Bundesliga 2013/04, fecha 11. El Augsburg, que venía de tres caídas en fila, recibía al Mainz 05, que solo había ganado un partido de los últimos siete. El duelo entre estos equipos necesitados se lo terminaría llevando el local, que supo aprovechar las adversidades por las que pasó el visitante.

El primer tiempo se desarrolló con normalidad alemana: miles de rubios festejaban el 1 a 0 parcial para el dueño de casa mientras se bajaban dos litros y medio de cerveza por cabeza. Al comienzo de la segunda etapa, el arquero de la visita, Heinz Müller, fue reemplazado por lesión, ingresando en su lugar Christian Wetklo.

El nuevo guardamenta recibió el segundo gol del Augsburg. Pero eso no era lo único que iba a recibir: faltando un par de minutos para el cierre del partido, con su equipo 2 a 1 abajo en el marcador, vio la tarjeta roja por una infracción al borde del área. Y un tercer hombre pasó a defender el arco.

En este caso, fue el hasta ese entonces delantero Sebastian Polter quien se puso los guantes y se encomendó a la tarea en la que fracasaron los dos expertos en la posición: evitar recibir goles. Y lo logró, con volada para la foto incluida en un tiro libre que no parecía traer mucho peligro. Sin embargo, ser el único de los porteros que consiguió mantener la valla invicta esa noche no salvó al Mainz de la derrota, ya que el resultado adverso se mantuvo hasta el final.

Organicémonon

Que los campeonatos de AFA son un verdadero entuerto, no es novedad. Medios campeonatos, torneos con zonas, competencias con 30 o más equipos con una revancha, desempates por penales,rondas de perdedores y un campeón de liga de un solo partido, han hecho de un fútbol argentino un divertido pandemónium organizativo.

No es novedad que los campeonatos argentinos tengan una organización caótica. Los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino han demostrado su originalidad con toda variedad de competencias. Aunque en los últimos se desplegó la variedad histórica, lo cierto es que los torneos de AFA han brillado por su “randomismo” a lo largo de toda su existencia.

Desde que los angloparlantes porteños decidieron refundar la liga en 1893 y junto a ella, lo que hoy es la AFA, los torneos fueron los regulares y tradicionales “todos contra todos, ida y vuelta» (TCTIYV). Sin anomalía alguna, los equipos disputaron sus encuentros ligueros entre los meses de mayo y septiembre, ya que el calendario estaba basado en las costumbres inglesas de jugar en invierno.

Con un máximo de 7 participantes en los primeros 15 años, hubo que entonar algo nuevo para el campeonato de 1906; el calendario apretaba fuerte y ahora había 11 equipos en Primera. La AFA (para ese entonces era la Argentine Football Association), puso en práctica un nuevo formato de competencia, dividiendo a los once equipos en dos grupos (uno de 6, otro de 5), con una final para determinar el campeón.

La solución inmediata para el problema del calendario fue extenderlo hasta noviembre y así se volvió al formato regular, que se sotuvo hasta la escisión de 1912. La Asociación Argentina, acotada por falta de tiempo, puso en marcha el primer campeonato anual sin revanchas. Fue el de 1913, primero de la seguidilla que ganó Racing. También lo utilizaron en 1914, 1915 (a partir de este torneo, con las dos ligas unificadas), 1916, 17, 18 y 1919 inclusive. Racing Club se hizo heptacampeón sin dar revanchas.

Un punto importante de la historia de los campeonatos argentinos está en 1919, en la competencia de la Asociación Argentina. Ese año, con el campeonato en avanzado estado de putrefacción, se produjo la segunda escisión del fútbol argentino. River, San Lorenzo, Independiente y Racing (los clubes más convocantes), junto con otros 10 equipos, crearon la Asociación Amateur de Football (disidente). En la Asociación Argentina quedaron Boca y Huracán (?) como los poderosos, que mantenían la representación de FIFA y CONMEBOL, por ende a la Selección.

 Aún siendo la liga oficial, fue donde más caos se produjo en la historia del fútbol argentino.

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El campeonato del 19 no terminó y se consagró campeón a Boca (con justificativo); el de 1923 fue terminado abruptamente en abril de 1924, definiéndose con una final entre Boca y Huracán, que estaban primeros en el momento del corte; el de 1925 tuvo la participación de Boca en tan solo 7 fechas y se definió con un desempate entre el Globo y Chicago. Irónicamente empataron en el desempate, pero como Chicago se negó a jugar tiempo suplementario, le dieron el título a Huracán.

En el de 1926, previo a la unificación, seis equipos abandonaron la Asociación y se pasaron a la Amateurs, Asociación que con buen orden, todos los partidos de todos los campeonatos disputados y con espectáculo en sus tribunas, era la que más poder acumulaba. En el Congreso de la FIFA de Roma, se hizo una revisión reglamentaria, donde ahora permitía rever si la Asociación representativa era merecedora de la afiliación.

Para la unificación de 1926, la Asociación Amateur hizo “TAC” sobre la mesa y dio toda una demostración de poder con la nueva resolución de FIFA: una sola conducción denominada Asociación Argentina Amateurs de Football, incorporó a su primera división a sólo siete equipos de la Asociación Argentina (el resto fue a segunda división), y sentenció que sus equipos solo iban a descender, si ocupaban los últimos lugares por dos años consecutivos. Esa norma, pese a haber unificación, no corría para los ex equipos de la Asociación.

En 1927, con 34 equipos en la Primera División, la liga argentina tenía una gran similitud con la que está en disputa en la actualidad. La excesiva cantidad de participantes comenzó a mostrar aquel viejo problema de 1906, con el calendario corto, nada más que a esta altura se pasaba la línea de los 31 de diciembre y no había más fines de semana para inventar.

gimnasia1929

Aún así, todos los campeonatos finalizaron con normalidad y para el de 1929 se volvió a utilizar el formato con dos zonas y una final, donde Gimnasia y Esgrima La Plata ganó su único título de liga. Para 1930, con las fechas acomodadas, se volvió al torneo de 36 equipos, todos contra todos, sin revanchas. Con el mismo formato se jugó la primera fecha del Campeonato de 1931, pero una vez finalizada esta, los futbolistas entraron en huelga pidiendo por la libertad de sus pases (googlear cláusula candado) y los dirigentes aprovecharon el rio revuelto para crear el tan mentado profesionalismo.

Los pases se liberaron, los clubes más convocantes se quedaron con los mejores jugadores, crearon la disidente Liga Argentina de Football, con sólo 18 de los 36 equipos que había en primera y le dejaron a la Asociación Amateur la afiliación a FIFA, el manejo de la selección y un puñado de clubes con jugadores promedio (?), poquísima convocatoria y algo de pobreza honrada.

Los campeonatos de la Liga se jugaban todos contra todos, ida y vuelta, pero en 1934, con el afán de recaudar más dinero con mayores disputas entre los equipos poderosos, la AFA dio a la luz el más horroroso campeonato de la historia del fútbol argentino. Antes que eso, creó una Segunda División con las reservas de los equipos de Primera, a los que se debían sumar Quilmes y Tigre, porque fueron los que menos recaudaron entre 1931 y 1933. La segunda medida fue mejor aún, ya que obligó a que se fusionaran los equipos de Atlanta y Argentinos (al cual denominaron Unión Atlanta Argentinos) y a Lanús con Talleres de Escalada, denominada Unión Lanús Talleres.

Con 14 participantes se pudo llegar al objetivo de jugar tres (3) ruedas para definir al campeón. Fue una idea moralmente insostenible, que tuvo que ser desactivada de inmediato, porque además volvía a haber una sola Asociación (por segunda vez la disidente absorbió a la oficial), agregándose la mayoría de los equipos de la Amateur a la nueva Segunda División del fútbol argentino. Muchos otros teams murieron cuando se vieron sin chances de nada.

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Igualmente, en 1936 se modificó nuevamente el formato de la competencia, para darle más a emoción a la cosa. Se crearon dos campeonatos iguales (Copa de Honor y Copa Campeonato), pero con un solo fixture. Por primera vez iba a haber dos (2) campeones de liga en un mismo año. Había nacido el formato que medio siglo más tarde, iba a permanecer por décadas en nuestro fútbol.

A partir de 1937 se empezó a jugar el TCTIYV, perdurando en el tiempo hasta 1967, año en el que comenzaron a disputarse los Nacionales A. ¡Y ahí sí que se inventaron cosas! Se reutilizó el sistema de las ligas de 1906 y 1929, con dos zonas y hasta hubo campeonatos de 4 zonas. Y no sólo eso, los primeros de las zonas iban a jugar semifinales o zona campeonato (otra liga después de la liga), los del medio jugaban un promocional para clasificarse al Nacional (que no era para todos los equipos) y los últimos, la permanencia, donde tenían que hacer valer su lugar en primera con equipos de la B.

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Los Nacionales llegaron a jugarse desde formato de liga sin revanchas, hasta un calco del Mundial ’82, pero con 8 zonas de 4 equipos. El Nacional del ’83 tuvo una primera fase donde fueron eliminados solamente los últimos de cada zona, y luego una segunda fase con 3 equipos, donde también se eliminaba uno por zona. A partir de ahí comenzaban las llaves.

Es extraño que a un campeonato con formato de Copa y llamado Copa Nacional en su fundación, haya sido considerado como segundo título de liga en el fútbol argentino. Pero eso se terminó con el Nacional del ’85 (que tuvo cero eliminado en la primera fase porque había RONDA DE PERDEDORES).

A partir de ese momento se volvía a la regularidad de los campeonatos de liga de TCTIYV (que se intercalaban entre Metropolitanos de formatos con dos zonas), pero ya sin el Nacional (con los del interior ocupando la Segunda División), se adoptaba el calendario europeo para favorecer la venta de jugadores al viejo continente.

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Cuando la FIFA, por intermedio de Marco van Basten, sugirió hace unas semanas que podrían acabarse los partidos con empates, no estaba siendo original. El Campeonato 1988/89 de Argentina no tuvo empates ya que los equipos que igualaban en los 90 minutos, definían un punto extra por penales. Por primera vez se le daban 3 puntos al ganador de un encuentro y si había empate se dividía 2/1, para el vencedor de los tiros de los doce pasos.

El rotundo fracaso de ese sistema llevó a que una nueva modificación se produjera en 1991, con la incorporación de los Apertura/Clausura, palabras que se escuchaban desde principios de 1989. Un primer experimento, el 90/91, tuvo a un solo campeón, Newell’s, porque el reglamento establecía que los ganadores de ambos torneos (no campeones), tenían que disputar una final.

Desde el Apertura 91 todo marchó sobre ruedas con campeonatos sin revanchas, muy similares a los de la década de 1910 y 1920, iguales al de 1936. Dos campeones por año fue la naturalidad del fútbol argentino hasta 2014 (con cambios de denominaciones en los últimos años), con una mancha enorme en 2013: se consagraron campeones Vélez y Newell’s, pero por el negocio incluyeron una final, que le dio otro título de liga a Vélez, pero de un solo partido.

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Para aumentar la recaudación llegaron los treinta equipos a Primera División y junto a ello, la misma insostenibilidad que hubo a principios de los años 30, los que provocará que los equipos más débiles vayan a competir prontamente en la Segunda División.

Los ciclos en AFA se repiten con todos los aciertos y la mayoría de los errores. El único objetivo es sumar en las arcas y la próxima Súper Liga (de la cual no se sabe que formato utilizará, de todo el abanico creador de AFA) será una nueva mutación de piel de este hermoso, cruel, injusto y apasionante juego denominado fútbol.

Eduardo Cantaro