
Mario Humberto García Caboara
Hay preguntas que parecen no tener respuesta. ¿Por qué no triunfan los mexicanos en el fútbol argentino? No lo consiguieron tres históricos del Tri, como el Beto García Aspe en River Plate, el Pájaro Hernández en Boca Juniors, ni Mario Méndez en Vélez. Tampoco otros jugadores más muertos mortales como Moctezuma Serrato en Defensa y Justicia, Bardo Fierros y Carlos López Rubio en Talleres de Córdoba, Eduardo Rergis Borja en Instituto, y Jonny Magallón en Lanús, entre otros, más acá en el tiempo. ¿Iba a lograrlo entonces Mario Humberto García Caboara?
Nacido en septiembre de 1980 en el Distrito Federal pero radicado enseguida en Guadalajara, desde temprana edad este chamaco desarrolló un interés por el futból (así, con acento en la o) y se alistó a las fuerzas básicas de la Universidad Autónoma de Guadalajara, los populares Tecos. Allí, este zaguero central se pasó un buen rato con los Tecomán, la filial de la segunda división, pero no le dio para debutar.
“Estaba en los Tecos, pero no alcancé a jugar en Primera. Yo tenía ganas de irme porque era muy joven y por la posición en que jugaba el equipo traía muchos zagueros de experiencia. Encima estaba peleando el descenso. Entonces hablé con mi empresario y él me dijo que por qué no me iba para Argentina que había una posibilidad y yo le dije que sí”, relató alguna vez ante los medios. Así fue que a fines de 2002 arribó a nuestro país para probar suerte en el under. Lo esperaba Argentino de Rosario, pero entre lesiones y cuestiones burocráticas tampoco pudo actuar.
Recién debutaría el 14 de noviembre de 2003 con la camiseta de Central Córdoba de Rosario, en la B Metropolitana, de la mano de Miguel Lito Isabella. Aquella noche, ante Estudiantes de Buenos Aires, reemplazó al ex Rosario Central Sergio Panchito Fernández a los 38 minutos del primer tiempo. Desde entonces, se desempeñó con intermitencias como segundo marcador central del Charrúa, que buscaba la vuelta a la B Nacional, donde había estado entre 1991 y 2002.
Tras un Apertura 2003 flojito, en el Clausura 2004 el cuadro rosarino mostró su mejor versión (tuvo el ataque más goleador) y peleó hasta el final, aunque se quedó sin nafta y terminó a tres puntos del campeón, Sarmiento de Junín.
Con el pasaporte comunitario en la mano, en 2005 García Caboara se marchó a Italia para defender los colores del Varese. Pero como nadie es profeta en su tierra (ni tampoco en la adoptiva, ni mucho menos en la Argentina), en el Calcio apenas tuvo oportunidades y un año más tarde armó las valijas otra vez y se fue a Colombia: “Estando en Italia mi representante me comentó de una posible oferta de la Primera División de Colombia, en el equipo me vieron y no dejé pasar la oportunidad”.
Con la casaca ajedrezada del Boyacá Chicó (2006 a 2012) por fin logró afianzarse y en cuestión de poco tiempo se transformó en una pieza inamovible. En 2008, por ejemplo, se convirtió en el primer mexicano en salir campeón en suelo cafetero, tras derrotar en la final al América de Cali. García Caboara es, además, el jugador azteca con más partidos en el Fútbol Profesional Colombiano y el extranjero con más encuentros disputados en el Boyacá Chicó.

Sin embargo, no fueron todas rosas. A mediados de 2010, tras un control antidóping que salió positivo por una sustancia llamada Gonadotropina, le detectaron un tumor. Lo que al principio parecía una joda de mal gusto, derivó en algo mucho más grave: cáncer de testículos. «Fue un tema muy delicado. Me hicieron la cirugía para atacar el tumor y después el proceso de quimioterapia. Salió todo bien y estoy muy contento de que eso quedó atrás y que ahora tengo la posibilidad de seguir jugando futbol», decía en 2011, cuando regresó a las canchas.
En 2013 pegó la vuelta a su tierra natal para jugar un semestre en Pumas Morelos, de la Liga de Ascenso, pero apenas disputó 3 partidos. Al menos se sacó la espina de debutar en casa y con la camiseta del club de sus amores. Tras un brevísimo segundo paso por el Boyacá Chicó (2013), colgó los botines en Deportes Quindío (2014/15), en el ascenso colombiano, con el que ganó el torneo de Finalización en 2014, pero perdió la final ante Jaguares de Córdoba y la Promoción ante Uniautónoma.
Actualmente, es el ayudante de campo del uruguayo Nelson Olveira (ex Gimnasia LP) en Boyacá Chicó.








