
Víctor Miguel Coto Ortega
La participación de Costa Rica en la Copa América de Argentina 2011 estuvo marcada por ribetes bizarros. Primero porque fue convocada de apuro ante la deserción de Japón, segundo porque era dirigida por un viejo conocido de la casa como Ricardo La Volpe, tercero porque tuvo que presentar un combinado sub 23 reforzado por algunos mayores que venían de disputar la Copa de Oro de la CONCACAF en Estados Unidos y cuarto porque a pocos días de viajar, el arquero Esteban Alvarado, una de las figuras del plantel, fue desafectado tras ser acusado de maltrato, daños e intento de homicidio por su ex pareja.
Otro que se quedó en las puertas de vestir la camiseta del seleccionado tico fue el delantero Víctor Miguel Coto Ortega, un perfecto desconocido hasta en su país de origen con una historia que vale la pena conocer.
Nacido en la ciudad portuaria de Limón en septiembre de 1990, desde chico supo lo que era sumar millas aéreas. Hijo de madre costarricense y padre italiano, un buen día abandonó su tierra natal para irse a vivir a… Bali, Indonesia.
Tras deambular varias temporadas por cuanto equipo existente en lo profundo del ascenso italiano y con pasos por el fútbol de Malta y Myanmar, su nombre llegó a oídos de Rolando “Cadáver” Villalobos, el coordinador de selecciones de Costa Rica, que vio unos videos en Internet, quedó fascinado y le sugirió a La Volpe que lo llamara para una prueba.
Aquí una fotografía de cuando tuve la oportunidad de entrenar con la Selección Nacional de Costa Rica. pic.twitter.com/bbxuGNTQ2x
— Víctor Coto (@VictorCotoCR) May 11, 2014
Antes de eso le pasó de todo. En Malta había estado seis meses sin actuar porque su ex club no mandaba el transfer. Luego, tenía todo arreglado para irse a Grecia, pero su representante desapareció dos días antes de viajar y nunca más dio señales de vida. De nuevo en Italia, un problema cardíaco estuvo a punto de obligarlo a retirarse. El resurgir le llegó en Myanmar, donde se convirtió en capitán y figura del impronunciable Zeyar Shwe Myay Football Club (2010/11).
Corto de jugadores, el Richard le hizo caso al “Cadáver” y lo testeó antes de anunciar la lista de convocados a la Copa América. Por aquel entonces, varios medios levantaron la noticia e incluso lo daban como número puesto.
“No estoy en forma todavía, llegué ayer luego de un viaje de 35 horas, pero para ser el primer entrenamiento no anduve mal. Tengo que regresar mañana y seguir hasta donde me digan”, comentaba después de su primer test.
Tras varios días a prueba, el Bigotón le bajó el pulgar. Coto Ortega, decidido a quedarse en Costa Rica, practicó con el Saprissa hasta que le dijeron que debía presentarse en Argentina. Estaba ante la oportunidad de su vida.
No, no iba a jugar la Copa América con la Tricolor, que ya había quedado eliminada luego del tercer puesto en el grupo que compartía con Argentina, Colombia y Bolivia, pero iba a tener la chance de mostrar sus condiciones en Independiente de Avellaneda.
«Tengo que ir este fin de semana para hacer la pretemporada, que arranca el 15 de este mes. Si las cosas no van bien iría al Nacional de Uruguay y si las cosas tampoco van iría a Talleres de Córdoba, donde tienen planeado ficharme», contaba antes de viajar.
Finalmente, no fue ni al Rojo, ni al Matador ni al Bolso. El quinto puesto de la temporada 2010/11 había dejado a Gimnasia y Esgrima de Jujuy con la vara demasiado alta de cara al año siguiente. Lejos de achicarse, a mediados de 2011, el Lobo sumó casi 20 refuerzos para volver a la máxima categoría, lugar que había abandonado en 2009. Uno de ellos fue Víctor Miguel Coto Ortega, que convenció al entrenador Salvador Ragusa y firmó a préstamo por doce meses.
“La verdad que este es un paso muy importante para mi carrera, porque Gimnasia es una institución conocida a nivel mundial, porque mucho ven el fútbol argentino, es un equipo grande y que peleará para volver a primera división”, decía sin ponerse colorado.

Rápidamente, el tico se hizo un hueco en el plantel y tuvo su debut y despedida el 28 de agosto de 2011, por la fecha, 3 ante Aldosivi en la Tacita de Plata en una victoria ajustada de Gimnasia por 1 a 0. Esa tarde, ingresó por el ex Estudiantes Marcos Pirchio a 20 minutos del final. Luego, fue suplente ante Rosario Central, Chacarita y Almirante Brown.
El equipo de Ragusa tuvo un arranque prometedor (llegó a ser puntero entre las fechas 5 y 6), pero luego se desmoronó y terminó la primera rueda en el penúltimo lugar. El DT resistió hasta la decimoquinta jornada y fue reemplazado por José Luis Calderón, que consiguió apenas 2 puntos en 9 encuentros y también cayó ante Sarmiento de Resistencia por Copa Argentina.
Sin embargo, Coto Ortega no alcanzó a ver cómo la mala campaña del Lobo se tragaba a Caldera. El ex Estudiantes y Argentinos Juniors le había dado el olivo a fines de 2011 junto a Antonio Romero y Matías Zelaya. Esa temporada también dirigieron al conjunto del norte Matías Arnedo (de manera interina) y el gigante Roberto Carlos Mario Gómez.
La carrera del atacante costarricense continuó en el siempre atractivo fútbol indonesio con los colores del Persijap Jepara (2012 a 2014) y más tarde se afilió unió a la UCR. No, no hablamos de la Unión Cívica Radical, sino de la Universidad de Costa Rica (2014/15).
Tras el breve regreso a su tierra natal, volvió a Myanmar para una segunda etapa en el Zeyar Shwe Myay Football Club (desde 2015), donde sigue hasta hoy.

















