Damián Joel Giménez (El Cebolla)
Rústico lateral izquierdo y en ocasiones descarado volante por la misma franja, quien se convirtió en un emblema no sólo de Banfield -donde es recordado con una sonrisa- sino de todo el fútbol argentino, por el emocional hecho fundamental (?) de tratarse del último bastión del jugador con pelo largo y colita, tan en boga entre mediados de los ochenta y finales de los noventa. Ajeno a su época desde el vamos, en su corta estadía en Primera División El Cebolla Giménez se caracterizó por utilizar la violencia y la vehemencia que caracterizó a los defensores de antaño.
Nacido en Lomas de Zamora el 26 de febrero de 1982, el propio Taladro fue el lugar donde comenzó su carrera de inferiores. Promovido al primer equipo en 1999, jugó en cuentagotas en aquella estadía de Banfield por el Nacional B. Así y todo, Giménez alcanzó la gloria cuando fue titular en la Segunda Final por el ascenso de 2001 frente a Quilmes (4-2) y dio la vuelta olímpica junto a históricos como Christian Lucchetti, Julio Barraza, El Archu Sanguinetti, El Gatito Leeb, Garrafa Sánchez, El Loco González, El Pelado San Martín y El Yagui Forestello. Y también se confundió en un abrazo (?) con infaltables baldoseros como Pablo Del Río, Fabián Santa Cruz o Martín Mazzuco.
Ya en la máxima categoría, El Cebolla debutó como titular en la primera fecha del Apertura ´01 ¿Y cómo le fue? Fenómeno, perdieron 0-5 contra Newell´s como locales y Maxi Rodríguez, quien se movía por su andarivel, marcó tres tantos. El lateral se mantuvo como titular algunos encuentros más acumulando derrotas y derrotas, hasta que la salida del entrenador Mané Ponce, la llegada de Luis Garisto y la recuperación del colombiano Brahaman Sinisterra, lo devolvieron hasta el final de aquella temporada a la Reserva.

Entre mediados de 2002 y julio de 2005, Giménez metió 37 encuentros ingresando en el 80 % de las ocasiones entre los minutos 85 y 93. Fue en el Clausura ’05, ya con Pelusa Falcioni como director técnico, cuando El Cebolla tuvo su mejor rendimiento: ocho partidos como titular. Y fue precisamente por aquellos días cuando tuvo su jugada inolvidable. Esa que lo inmortaliza en el panteón de la baldoseridad.
Cuartos de Final de la Copa Libertadores 2005, partido de ida. River Plate visitó al Taladro en plena ebullición de la jodita Tuzzio – Ameli. El encuentro finalizó empatado 1 a 1, pero lo que el gran público recuerda, aparte de al Chipi Barijho tocándole las nalgas al Coco, es la violenta patada que El Cebolla Giménez le metió a Javier Mascherano y que ni siquiera fue merecedora de tarjeta amarilla… El Jefecito se revolcó, sufrió y lloró como si las cinco finales perdidas se le hubieran venido todas al pecho al mismo tiempo.
Sin nada más que hacer por el sur y con el pase en su poder, nuestro protagonista enfiló para Rosario y se sumó a Newell’s Old Boys (2005), como una joda del Presidente Eduardo López al entrenador chileno Juvenal Olmos, quien se cansó de pedir a sus compatriotas Gonzalo Fierro, Waldo Ponce y Rafael Olarra pero que se tuvo que conformar con El Cebolla como refuerzo.
De entrada, fue titular como volante por izquierda en la histórica serie perdida frente a Rosario Central por la Copa Sudamericana (relegando al Burrito Ortega, Fernando Belluschi y al Piojo Manso… ¡que ganas!) lo cual definió la suerte tanto de Giménez como del técnico trasandino. Tras diez encuentros plagados de derrotas y suplencias, el jugador abandonó la tierra de Lionel Messi.
Tras aquello, El Cebolla apareció en Italia para jugar en el Pescara (2006) de la Serie B, donde fue dirigido por un tal Maurizio Sarri, quien lo utilizó en apenas 12 ocasiones. Luego regresó en el país para disputar el Clausura ´07 en Nueva Chicago, despedirse de Primera División y meter un descenso junto al Mono, El Negro Martínez, El Turco Hanuch y Lucio Filomeno, entre otros.
Chornomorets Odessa de Ucrania (2007/09), Alki Larnaca de Chipre (2009/2010), Temperley (2010/11), Leandro N. Alem (2011/12), Atlético Chascomús (2012), Villa San Carlos (2012/14), Textil Mandiyú (2014) y Cerro Largo de la Segunda División de Uruguay (2015/17), fueron los lugares donde Damián Giménez pasó ese precioso rango de vida que va desde los 25 a los 35 años, oscilando por casi todas las categorías que puede conocer un ser humano.

Ya sin su entrañable cabellera desalineada, claro, pero con la misma pierna fuerte de toda la vida. O todavía más. Es que, se sabe, la cebolla pelada siempre arranca el doble de lágrimas…











