
Juan Fernando Caicedo Benítez (Sorongo)
La espectacularidad de su apodo lo convirtió en estrella incluso antes de pisar suelo argentino. El anuncio de su contratación fue trending topic en uno de esos intrascendentes partidos de verano que nadie sabe para qué se juegan. Negro, goleador, dueño de un aspecto que metía miedo y con un sobrenombre increíble, el delantero colombiano Juan Fernando Caicedo estaba predestinado a ser el nuevo Palomo Usuriaga. Necesitábamos verlo aterrizar en Ezeiza, entrenando en Domínico, ya.
Nacido en Chigorodó el 13 de julio de 1989, el muchachito era la gran apuesta del Tolo Gallego para un Independiente (2013) que necesitaba goles y estaba con la soga al cuello con el tema de los promedios. De entrada, llamaba la atención por una cualidad física: tiene una pierna más larga que la otra. “No sé cuántos centímetros tengo de más, pero ya me acostumbré. Siempre me han molestado, claro. Me dicen cojo y esas cosas. Pero lo primordial es anotar”, repetía ante los medios. Mal no le iba.

Los antecedentes se prestaban a la ilusión. Había debutado en el ascenso cafetero con los colores de Centauros Villavicencio (2008/09) y enseguida despertó la curiosidad del Cortuluá (2010) de la Primera División, que se lo llevó a préstamo. Sin embargo, pasó sin pena ni gloria y regresó al Centauros (2010). De ahí saltó al Deportes Quindío (2011 a 2012), donde explotó después de recuperarse de una fractura de tibia y peroné ¡que sufrió jugando un picadito con amigos y familiares!, y también de donde se fue mal, alegando cuestiones personales.
En conflicto con el Quindío, dueño de su ficha, entre diciembre de 2012 y enero de 2013 vivió dos meses a todo ritmo. Primero se probó en el Atlético Nacional, que le bajó el pulgar por su problema contractual. Enseguida, fue anunciado como refuerzo de los Gallos Blancos del Querétaro mexicano, que lo descartaron por el mismo motivo. Semanas más tarde, fue presentado y hasta posó con la camiseta del Danubio uruguayo, pero las complicaciones con su pase terminaron anulando el acuerdo. Y así cayó en Avellaneda.

Luego de sumar minutos en el arranque del campeonato ante Newell’s (1-3), Vélez (1-0, Cristian Tula), Racing (2-0, tantos de Leonel Miranda y Jonathan Santana) y Arsenal (0-1), agarró la titularidad en la fecha 5, conformando una olvidable dupla del terror con el heptacampeón de América Luciano Leguizamón: un gol en 4 partidos. Para colmo, lo hizo Claudio Morel Rodríguez. Así desfilaron Godoy Cruz (0-1), Quilmes (0-0), Boca (1-1) y All Boys (0-2).
El morocho no la metía ni de casualidad. A esa altura, los hinchas pedían que Sorongo terminara como el Palomo. Claro que ninguno de sus compañeros de ataque le sacaba ventaja: ni el Tecla Farías ni el propio Leguizamón marcaron en todo el torneo.
El Tolo pegó el portazo luego de un 1-1 con Unión de Santa Fe (tanto del juvenil paraguayo Adrián Fernández), por la jornada 9, y enseguida fue reemplazado por Miguel Ángel Brindisi, que debutó con un cachetazo: 0-2 ante Atlético de Rafaela.
Fue con Miguelito que Sorongo mostró su mejor versión. Frente a Argentinos Juniors (fecha 11), tuvo una de sus mejores tardes: apenas 45 minutos le alcanzaron para aportar lo suyo (velocidad y gambetas) en la victoria por 3 a 1, con goles de Leonel Galeano, el Rolfi Montenegro y Adrián Fernández.
Fernández – Caicedo fue, al menos por un rato, la dupla que ilusionó al Rojo con la permanencia. Arrancaron ante Tigre (2-0, doblete del guaraní), siguieron en el 0-0 contra Lanús, el 3-1 a San Martín de San Juan (los únicos dos goles de Caicedo en Argentina, Fernando Godoy había hecho el primero) y otros dos 0 a 0, frente a Belgrano de Córdoba y Estudiantes de La Plata, en el que el colombiano salió lesionado a los 73 minutos. Ese sería su último partido.
El descenso de Independiente, que a pesar de su falta de capacidad goleadora (hizo 16 en 19 encuentros) estuvo lejos de hacer un mal torneo (terminó 12°), quedó sentenciado dos semanas después, el 15 de junio de 2013, luego de la derrota por 1 a 0 ante San Lorenzo en la penúltima fecha.
Si bien Brindisi le había asegurado a Caicedo que iba a contar con él para la temporada 2013/14 de la B Nacional, Sorongo prefirió tomarse el palo antes de que lo deportaran. De nuevo en su tierra natal, dio asco con la camiseta de otro Independiente, el de Santa Fe (2013/14).
Todo cambió en el segundo semestre de 2014, cuando se sumó al Atlético Huila, donde quedó segundo en la tabla de pichichis del campeonato (metió 14 en 21 presentaciones), solo detrás del argentino Germán Cano, al que terminaría reemplazando en Independiente Medellín (2015 a 2018).
En el popular DIM tuvo una presentación inolvidable y, a pesar de un inicio irregular, no defraudó. A lo largo de cuatro temporadas, convirtió 47 goles en 180 partidos, conquistó el torneo Apertura de 2016, y se ganó el corazón de los hinchas, que terminaron exigiéndole al técnico su presencia entre los titulares.
Allí se mantuvo hasta hace algunas semanas, cuando se confirmó su traspaso al New England Revolution de la Major League Soccer. ¿Un colombiano metiéndola en Estados Unidos? Nada nuevo.
#NERevs acquire forward Juan Fernando Caicedo 🇨🇴https://t.co/bdFOTu3Zr7 pic.twitter.com/3XoNhng2H9
— New England Revolution (@NERevolution) 20 de diciembre de 2018











