Andrés Guzmán Shjodt (Tanque)
El futbolista del ascenso profundo nunca la tuvo fácil, y mucho menos durante la última pandemia. A mediados de 2020, con la pelota detenida y sin fecha de regreso, un gran número de jugadores de las categorías más bajas quedaron libres y tuvieron que buscarse otros trabajos, por lo menos de manera provisoria. Esto se transformó en algo habitual para la mayoría, aunque pocos estuvieron tan metidos en el tema del Covid-19 como este centro delantero.
Oriundo de Orense, provincia de Buenos Aires, la peleó en las inferiores de Boca Juniors y de Vélez Sarsfield, club con el que llegó a jugar cuatro partidos en Primera División. Todos fueron por el Clausura 2008, y siempre fue titular a pesar de que en su posición estaban Jonathan Cristaldo, Rin Rin Balvorín y Santiago Silva, a quien por lo menos pudo apoyar en un festejo (?).

Estas fueron las únicas ocasiones en las que tuvo minutos en el Fortín. No obstante, siguió en el club unos años más. Incluso fue parte del plantel que festejó el Clausura 2009, aunque solo jugó en Reserva.
Sin chances en el equipo de Gareca, comenzaría una larga trayectoria por diferentes categorías de nuestro fútbol. Desde entonces, defendió las camisetas de Deportivo Merlo (2010), Defensores de Belgrano (2011), Brown de Adrogué (2012/13), Laferrere (2013), Boca de Río Gallegos (2014), Fénix (2014), Cañuelas (2015), Luján (2016/18), Excursionistas (2018/19) y General Lamadrid (2019/20).
En el medio estas experiencias, comenzó a estudiar kinesiología. Sin imaginarlo, esta profesión lo llevaría a estar en la primera línea de batalla contra el coronavirus.
A pesar de no contar con experiencia en el ámbito de la rehabilitación, no le escapó a las tareas que exigía el momento, ayudando a muchos pacientes a recuperarse de las secuelas causadas por la enfermedad.
Y así, nos dimos cuenta de algo más: cuando salíamos a aplaudir a los médicos, también estábamos aplaudiendo a un ex jugador de Vélez. Que año de mierda fue el 2020…






