Resaca: Birra Moretti y el fútbol

Fundada por Luigi Moretti en Udine en 1859, y aunque desde 2006 pertenece al grupo holandés Heineken, la Birra Moretti es reconocida mundialmente, no solo por ser una de las más tradicionales de Italia, sino también por su particular logo, con un hombre de traje verde, bigote y sombrero, empinando una cerveza, al que denominan Baffo Moretti.

Otra de las características de la cervecería es su fuerte vinculación con el fútbol, que viene de antaño. Desde 1924 y hasta la mudanza a Friuli en 1976, el Stadio Moretti fue la casa del Udinese Calcio. Allí, el cuadro albinegro tuvo la mejor campaña de su historia, cuando alcanzó el subcampeonato en la temporada 1954/55, aunque ese mismo año descendió porque se comprobó que, sumamente comprometido en la tabla de posiciones, había arreglado (guiño guiño) su permanencia en la máxima categoría en la última fecha de la temporada 1952/53.

Entre 1997 y 2008 la marca fue sponsor del Trofeo Birra Moretti, un campeonato triangular en el que se jugaban partidos de 45 minutos, cuyas primeras ediciones fueron en Udine y más tarde se trasladaron a Bari (de 2000 a 2004) y Nápoli (de 2005 hasta su desaparición). Juventus se quedó con el título en 6 ocasiones, Inter en 3, mientras que Nápoli, Udinese y Parma se coronaron una vez cada uno.

En la previa del Mundial de Brasil 2014, Moretti innovó su emblemática etiqueta en siete botellitas coleccionables con el viejo y querido Baffo Moretti imitando festejos de gol: el dedo pulgar en la boca (al mejor Francesco Totti), las manos formando un corazón (a lo Funes Mori) o tocando el violín (a lo Alberto Gilardino), los índices apuntando al cielo o los pulgares señalando el número de la camiseta, entre otros. La acción, titulada Campeones de la emoción, fue un golazo… pero no trajo mucha suerte que digamos. En el grupo de la muerte, Italia quedó tercera, detrás de la sorpresa, Costa Rica, y Uruguay, apenas superando a Inglaterra.

Algo parecido ocurrió el año pasado, con la excusa de la Eurocopa, cuando Moretti lanzó una edición especial de siete porrones que incluían en su etiqueta a viejas glorias del Calcio: los Campioni col Baffo. Todos bigotones, claro: Giuseppe Bergomi, Roberto Pruzzo, Stefano Tacconi, Pietro Paolo Virdis, Renato Zaccarelli, Franco Causio y Sandro Mazzola.

La campaña publicitaria estuvo a cargo del Baffo Moretti y el trío de comediantes Gli Autogol (los mismos que hicieron el tema musical del Papu Gómez), y tampoco fue un talismán. Los tanos armaron las valijas en cuartos de final, tras caer por penales ante Alemania.

Trapasso: «Hoy nos visita Judas, el traidor»

El 24 de marzo de 2007, Ferro Carril Oeste y Chacarita volvieron a verse las caras en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri, en un nuevo regreso de Héctor Rivoira a Caballito, cargado de insultos y repudio. En una de las tribunas, apareció un trapo que decía “Hoy nos visita Judas, el traidor”, desde entonces una fija que adorna el paisaje cada vez que el Chulo visita Avellaneda 1240.

La relación entre el entrenador (que había asumido en diciembre de 2004, luego de la desvinculación de Josema Castro) y la hinchada del Verdolaga ya venía medio tensa, pero se rompió para siempre el 5 de junio de 2005. Esa tarde, por la 18ª fecha del torneo Clausura de la B Nacional 2004/05, Ferro, comandado por Rivoira y con muchas chances de meterse en el reducido por la segunda Promoción, recibía a Chacarita, muy comprometido con el descenso.

El local se puso en ventaja a los 12 del primer tiempo por intermedio de Iván Juárez. En el complemento, a los 10, Luis Cerutti lo igualó para los de San Martín. A los 22’, Alejandro Meloño lo dio vuelta para el Funebrero. Mariano Campodónico, de penal a los 34’, se encargó de empatarlo. Ya en tiempo de descuento, Leonardo Ramos, desde los doce pasos, puso el 3 a 2 definitivo para los dirigidos por Néstor Clausen, que ganaron una vida más en su lucha por no perder la categoría. Con ese resultado, Ferro quedaba séptimo en la tabla general con 52 puntos, superado por Nueva Chicago en la pelea por un lugar en el reducido. Para colmo, en la última fecha tenía un partido chivísimo contra Defensores de Belgrano, el otro equipo que batallaba para no caer.

Trece días después, el 18 de junio, Chacarita derrotó a Racing de Córdoba por 4 a 1 con dobletes de Cerutti e Ignacio Piatti (Gustavo Bordicio descontó para los cordobeses) y Defe venció 3 a 1 a Ferro, con dos tantos de Leonardo Pekarnik y otro de Juan Ignacio Ríos. Mariano Campodónico había adelantado al Verde en el primer tiempo. Frente a ese panorama, Funebreros y Dragones debían jugar un desempate para ver quién descendía de una y quién jugaba la Promoción contra un equipo de la B Metropolitana. ¿Y Ferro? Con tres derrotas consecutivas (antes había caído ante Juventud Antoniana) se quedó afuera del reducido.

Las miradas, obviamente, recayeron sobre Héctor Rivoira, muy identificado con el cuadro de San Martín, que en el entretiempo de aquel partido sacó al enganche Diego Cochas, hasta entonces la figura, para el ingreso del delantero Ezequiel Miralles. También hay quienes aseguran que varios jugadores del conjunto de Caballito estaban comprados, algo que nunca pudo comprobarse.

Poco más de tres meses más tarde, Rivoira (dirigiendo nuevamente a Chacarita) y Ferro volvieron a cruzarse en San Martín. Tras el 0 a 0, el Chulo denunció haber sido víctima de agresiones, cuando algunas bombas molotov estallaron frente a su domicilio. Además, dijo que él y su familia habían recibido amenazas de muerte vía telefónica. «No puedo asegurar quiénes me atacaron. Pero me amenazaron por teléfono diciendo ser gente de Ferro», declaró.

El tan ansiado reencuentro en Caballito fue el 24 de febrero de 2006. Esa noche también igualaron 0 a 0 y el DT fue recibido con puteadas, billetes de 100 dólares con su cara y banderas varias que lo acusaban de pesetero. Incluso, en medio de la barra del Funebrero (¡que vuelvan los visitantes!) había un trapo maravilloso que rezaba: “Gracias Chulo por el 3 a 2”.

Como para agregarle más misterio al asunto…

River Plate 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

“Winter is coming” es, probablemente, la frase que va a pasar a la posteridad como la más representativa de la humanidad cuando se rememore a la segunda década del Siglo XXI. Y todo, gracias a ese populoso teleteatro llamado “Game of Thrones” o “El Juego de Tronos”, como se lo conoce en Hispanoamérica (?).

El reconocido lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno”– bien se le podría haber atribuido a River Plate sobre finales de la década previa: tras haber salido en el último lugar en el Apertura 2008, El Millonario arrancaba el siguiente año escaso de refuerzos y con Néstor Pipo Gorosito con el buzo de director técnico. El guion de aquella aventura finalizaría, un par de «seasons» después, con el equipo jugando en el ascenso… porque, claro, los caminantes muertos los tenía sobre el campo de juego…

Fue así que –flashback hacia febrero de 2009- promediando la primera temporada de la serie, llegaron los ansiados refuerzos: Mariano Barbosa, Christian Fabbiani y un hijo prodigo de la casa, Marcelo Gallardo, quien tendría un re-debut frente a un rival acorde al presupuesto que manejaban los productores por aquellos días: el New York Red Bulls de Estados Unidos. Ojo, que la locación elegida para la contienda también era de lo más seria y no generaba nada, pero nada de tristeza: el Country Mapuche de Pilar.

Aquel extraño capítulo para River Plate estuvo dirigido por la dupla Gustavo Zapata – Cacho Borrelli, quienes dispersaron sobre el campo de batalla a: El Indio Vega; Facundo Hernán Quiroga, Pezzela, Mateo Musacchio y Rodrigo Archubi; El Patito Galmarini (Nicolás Lossano), Nicolás Domingo, Rubens Sambueza y Marcelo Gallardo; Andrés Lorenzo Ríos y Gustavo El Tortuga Fernández (Mauro Díaz).

Los norteamericanos presentaron un ignoto equipo de actores de reparto durante el primer tiempo y otro distinto plagado de extras para disputar el segundo; nombres que nada le aportan a este texto (?). ¿El resultado? Victoria por 2 a 1 y autoría de los tres tantos para los Red Bulls, ya que tanto Dane Richards como Andrew Boyens marcaron a favor y Aklie Edwards se hizo un gol en contra. Acá abajo les dejamos un testimonio de calidad bastante falopa, acorde a los tiempos que vivía el viejo y querido River Plate.

Las crónicas de la época cuentan que el encuentro fue friccionando, caliente y que a varios jugadores visitantes se les fue un poco la patita, por lo cual todos terminaron a los empujones y a las piñas; sobre todo el rejuvenecido Muñeco Gallardo quien, de esta manera, le da un sentido a todos los mundos de fantasía. Porque, se sabe, cuando hay un neoyorquino abusivo y que golpea, el primero en copar la parada siempre es El Hombre Araña…

Blanes Jonathan

Jonathan Blanes Núñez

Mediocampista ofensivo -a veces delantero- uruguayo que, tras un muy buen rendimiento en Racing de Montevideo, donde actuó entre 2007 y 2009 al lado de Sebastián Balsas, despertó el interés de un gigante del paisito como Peñarol. Sin embargo, esa temporada se sumó a Atlético Tucumán, que venía de ascender a Primera de la mano del Chulo Héctor Judas el traidor Rivoira y tenía como objetivo mantener la categoría.

En el Apertura, pese a un inicio desastroso que derivó en la salida del entrenador, el Decano ganó los últimos cuatro en condición de local y terminó decimotercero con 22 puntos, incluso por encima de River Plate, Racing Club y el subcampeón del Clausura 2009, Huracán. Perjudicado por la presencia de los jugadores de la selección argentina Luis Miguel Rodríguez y Juan Pablo Pereyra, el paraguayo Fabio Escobar, Emmanuel Gigliotti y hasta Pablo Calandria, Blanes solamente disputó 3 encuentros durante su primer semestre.

Debutó el 12 de septiembre, por la cuarta fecha, en la victoria por 2 a 0 ante Boca Juniors en el estadio Monumental José Fierro. Bah, debutó es un decir, porque entró sobre la hora por la Pulguita y apenas pudo tocar la pelota. Casi un mes después, por la octava jornada, reapareció frente a Banfield, en el Florencio Sola, cuando a ocho del final reemplazó a César Montiglio. Ya en la última fecha, Osvaldo Chiche Sosa lo puso de titular contra Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa tarde (triunfo 1-0, con tanto del Puma Gigliotti) jugó 57 minutos hasta que el Capé Claudio Sarría tomó su lugar.

Todo lo bueno que había hecho el cuadro tucumano en sus primeros seis meses en la máxima categoría se fue por la borda en el Clausura 2010. Después de ocho sin ganar, Sosa fue despedido y Roberto Mario Carlos Gómez agarró el fierro caliente. Blanes tuvo minutos en 2 partidos: en la fecha 15, en la única victoria del campeonato, ante Chacarita por 2 a 1, cuando ingresó por el paraguayo Claudio Vargas y puso el 2 a 0 parcial, y en la 17, cuando actuó desde el arranque contra Colón en el Cementerio de los Elefantes. El Deca terminó último y descendió junto al Funebrero.

En la temporada 2010/11, se marchó a préstamo a Liverpool, que lo buscaba desde el verano pasado y que tenía de 9 a Nico Guevara. Con el equipo de la Cuchilla, disputó la primera fase de la Copa Libertadores 2011, donde fue eliminado por Grêmio de Porto Alegre. De nuevo en Atlético Tucumán (2011), Jorge Solari le comunicó que no lo tendría en cuenta al igual que a Enzo Maidana, el héroe baldosero Martín Granero, Omar Gallardo y Juan José Jambao Martínez, y ni lo incluyó en la lista de buena fe para la B Nacional. La suerte no cambió tras el arribo del Chocho Juan Manuel Llop y el yorugua tuvo que emigrar.

Entre 2012 y 2014, otra vez en el paisito, mostró su mejor versión en Juventud de Las Piedras. No solo con goles, sino también con los puños, como partícipe necesario de una hermosa gresca ante Montevideo Wanderers que terminó con tan solo (?) 16 expulsados. Larai larai.

Quizás por eso no sorprendió a nadie que, a mediados de 2014, River de Montevideo se interesara en su pase. Sin embargo, en un partido amistoso previo al inicio del campeonato sufrió una lesión en los ligamentos cruzados posteriores de la que nunca pudo recuperarse. Tres años y dos operaciones más tarde, con apenas 30 pirulos, colgó los botines.

 

Ospina Luciano

Luciano Alejandro Ospina Londoño

Defensor colombiano que siendo muy joven tuvo en sus pies la pesada responsabilidad de mantener a Huracán en Primera División. Si la empresa ya era difícil desde el vamos, imagínense la situación con el Globo auspiciado por La Nueva Seguros. Ya saben cómo terminó la historia.

Nacido en febrero de 1991 en Medellín, Ospina se formó en la cantera de Envigado FC, pero se hizo conocido en su país entre 2010 y 2011, cuando vistió la casaca de la selección juvenil de Colombia en el Esperanzas de Toulon, el Sudamericano y Mundial Sub 20. Para ese entonces, ya era jugador de Huracán.

En el conjunto de Parque Patricios debutó en la 17º fecha del Apertura 2010, siendo titular en la derrota 3 a 1 ante Tigre, en Victoria. Unas semanas más tarde, jugaría su segundo partido, cuando ingresó por Carlos Quintana en la victoria 1 a 0 ante Independiente con gol de Guillermo Roffes, otro baldosero.

En 2011, el central antioqueño tuvo más chances, aunque no en mejor contexto. El desbarranque del Globo era evidente en todos los planos y la verdadera quema era la de los pibes en la cancha. Casi todos los que se ponían la camiseta blanca terminaban incendiados. La cosa estaba fulera y la gente no tenía paciencia.

Fue así que Ospina sumó minutos en otros 7 partidos, algunos como titular, formando zaga con Facundo Quiroga. Y en la previa de uno de esos encuentros, mostró signos de inmadurez. ¿Cómo? Hablando de más ante los medios.

Martín Palermo estaba sumergido en su peor racha personal, con 869 minutos sin convertir. La situación era desesperante para un goleador de su talla, así que a un periodista de Olé se le ocurrió preguntarle al colombiano, que inocentemente se prestó al juego:

¿Es bueno que Palermo venga sin marcar?

-Nunca se sabe. Me preocupa mucho que Palermo nos haga un gol justamente a nosotros y corte el mal momento que arrastra. La idea es mantener el arco en cero. Ojalá que él siga con la malaria y no convierta este domingo.

Por supuesto que Marteeeeeeeen (?) se sacó la mufa haciendo el 3 a 0 ante el Globo, con asistencia de Mouche. ¿Ospina? Se quedó calladito hasta el final del torneo (sólo volvería a jugar en la derrota 3 a 0 con San Lorenzo), pero aún faltaba lo peor.

Tras caer 5 a 1 con Independiente y recibir una ayuda de Cellay, Huracán tuvo que jugar un desempate con Gimnasia y Esgrima La Plata. ¿El que ganaba? Jugaba la Promoción con San Martín de San Juan. ¿El que perdía? Se iba a la B. Y Ospina fue fundamental en la división de bienes.

A los 15 minutos del primer tiempo, el defensor cafetero intentó rechazar una pelota, pero terminó dándole un pase gol a Lucas Castro, que puso el 1 a 0 para el Lobo y derrumbó anímicamente a los de la Quema. Huracán perdió 2 a 0, descendió y lo peor de todo, hicieron llorar al Roly Zárate (?).

Si bien siguió perteneciendo al plantel en la B Nacional, Ospina ya no fue tenido en cuenta y a comienzos de 2012 fue cedido al América de Cali. En la misma condición pasó por Envigado FC (2013) y UTA Arad de Rumania (2013).

Una vez desvinculado de Huracán, pasó por equipos de su tierra: Deportivo Rionegro (2014), Boyacá Chicó (2015), Fortaleza (2015/16) y Alianza Petrolera (desde 2017).  Y a pesar de que no pudo remontar su carrera, aún se mantiene en Primera, quizás porque cambió de sponsor.

Aldosivi Piel de Tiburón (2015)

Recién llegado a Primera División y con la expectativa de hacer mucho ruido, al menos desde lo estético, allá por mayo de 2015 Aldosivi de Mar del Plata presentó su nueva indumentaria, compuesta por su tradicional casaca titular, una suplente blanca y amarilla, una tercera negra, y una cuarta denominada Piel de Tiburón por la gente de Kappa. ¿Qué pasó con esa casaca?

En un principio, muchos pensaron que ese inédito diseño que rendía homenaje al apodo del conjunto del Puerto sólo sería utilizado por el arquero. Es más, el 1 Pablo Campodónico fue el modelo en su presentación. Claro que no fue el único.

Unos meses más tarde, específicamente el 9 de noviembre de ese año, la pilcha gris salió a la cancha por primera y última vez en la grama bahiana de Misiones, ante el descendido Crucero del Norte. Con la Piel de Tiburón, los marplatenses ganaron 2 a 0 en la última fecha de aquel torneo de 30 equipos.

Etiquetas: Brighton & Hove Albion con Phoenix Brewery (1983 a 1986)

El segundo lugar en la temporada 2016/2017 de la English Football League Championship garantizó el regreso del Brighton & Hove Albion a la primera división del fútbol inglés, donde había jugado entre 1979 y 1983, generalmente ocupando puestos de mitad de tabla para abajo.

En 1983, al mismo tiempo que perdía la categoría, el cuadro de Sussex del Este llegó a disputar la final de la FA Cup nada menos que ante el poderoso Manchester United. Y estuvo bastante cerca de la hazaña. En el primer partido empataron 2 a 2, pero en la repetición, disputada apenas cinco días después, los Diablos Rojos vencieron por 4 a 0.

El descenso también marcó el final del contrato que, desde 1980, unía a las Gaviotas (eterno rival de las Águilas del Crystal Palace) con la aerolínea British Caledonian, que estampaba su marca en el pecho de la camiseta. Así, con ese espacio vacío, el club debía emprender la que esperaba que fuera su campaña de regreso al fútbol grande. A partir de octubre, con el campeonato ya empezado, y durante los siguientes tres años, Phoenix Brewery, una tradicional cervecería local, ocuparía ese lugar.

En la temporada 1983/84, Brighton obtuvo un digno noveno puesto, aunque quedó a 28 puntos del Chelsea (sí, antes de los millones de los rusos el Chelsea era un equipo de mierda jugaba en segunda) y 20 del Newcastle, el último que ascendió. Las cosas mejoraron en la 1984/85. Brighton tampoco subió, pero terminó sexto, a apenas 2 unidades del Manchester City, el tercero, y a 12 del campeón, Oxford United.

Ya consolidado en la categoría, para la temporada 1985/86 puso toda la carne al asador. Entre otros, se aseguró al delantero del Notts County Justin Fashanu, de 24 años, que en 1981 había pasado del Norwich City al Nottingham Forest en un millón de libras, convirtiéndose en el jugador negro más caro de la historia.

Pero las cosas no salieron como estaban planeadas. Fashanu, constantemente afectado por las lesiones, nunca pudo explotar y Brighton amargó un undécimo lugar, muy lejos del campeón, Norwich City, y a 20 puntos del último puesto de ascenso, conquistado por el Wimbledon. El cierre de la 1985/86 decretó el final del acuerdo con Phoenix Brewery, que pasó sin pena ni gloria.

A partir de entonces, los destinos del Brighton & Hove Albion y Justin Fashanu, distanciados desde 1987, tomaron caminos similares. Ambos tuvieron su pico de popularidad a comienzos de los noventa: las Gaviotas porque se quedaron en las puertas de la promoción a Primera, y el futbolista porque reconoció públicamente su homosexualidad (fue el primero en salir del clóset) en una entrevista con el diario The Sun.

También se mimetizaron a la hora de pasar malos momentos, claro. Brighton fue penúltimo en las temporadas 1996/97 y 1997/98 de la Third Division (la cuarta en nivel de importancia) y tuvo que vender su estadio, Goldstone Ground. Por su parte, Fashanu, después de haber deambulado de acá para allá, terminó sus días envuelto en un escándalo por supuesto abuso sexual (nunca comprobado) a un menor en Estados Unidos, donde cerró su trayectoria. Convencido de que lo iban a declarar culpable, en abril de 1998 regresó a Inglaterra, donde apenas un mes más tarde se ahorcó. Tenía 37 años.