Mal Pase: Riquelme a Belgrano (2007)

Repasando la exitosa carrera de Juan Román Riquelme, es difícil no detenerse en 2007, cuando regresó a Boca para obtener su tercera Copa Libertadores y afirmar su idolatría. Ese año, también la rompió con la selección argentina, alcanzando la final de la Copa América y haciendo varios goles en eliminatorias. Pero qué distinto hubiese sido todo, tal vez, si hubiera arrancado ese año firmando para Belgrano.

En enero de 2007, una bomba explotó en Córdoba: Riquelme podía llegar a Belgrano. ¿El motivo? Quería irse del Villarreal debido a su mala relación con el técnico Manuel Pellegrini. Pero, ¿por qué al Pirata?, es lo que muchos se preguntaron.

El principal y único argumento era que Marcelo Delgado, incorporación celeste y amigo de Román, lo había llamado para que se sumara al barco. Mientras tanto, el gerenciador Armando Pérez metía fichas a esa pequeña chance: «Una vez que Román entregue una respuesta, nos pondremos en contacto con los dirigentes de Villarreal. Estamos pensando una ingeniería económica para afrontar un sueldo alto como el que debe tener un jugador de esa categoría, aunque esto sería un sueño». Y agregó: «El 90 por ciento de una decisión de Riquelme va a estar dada por un razonamiento que él haga con el Chelo».

Bueno, el razonamiento terminó desembocando en un NO rotundo. Finalmente Román arregló un préstamo de 6 meses con Boca, y Belgrano, con el Chelo Delgado, se terminó yendo a la B.

[A la Inversa] Voy al Arco: Adrián Chávez (1992)

El reconocimiento que el brasileño Paulo Roberto Falcão adquirió como jugador tras 15 años de destacada carrera, no pudo alcanzarlo como entrenador. En esa función, ni siquiera se acercó a los logros conseguidos en su tierra y en Italia, con la camiseta de Roma. Como muestra, basta con recordar su paso por el América, donde nunca pudo encontrarle la vuelta al equipo y, en la desesperada búsqueda del resultado, incurrió en un insólito experimento.

Fue en un partido frente al Querétaro, por la temporada 1992/93. Con el encuentro 0 a 0, y a falta de 7 minutos para el final, el DT hizo ingresar a Adrián Chávez, histórico guardameta de las Águilas, pero no en reemplazo del titular en su puesto, sino como delantero.

Nada de esto fue improvisado: el pantalón y la camiseta con el número 1 ya estaban preparados, teniendo en cuenta que en más de un entrenamiento se había movido como atacante. Lo más insólito, y el hecho por el que el DT recibió mayores críticas, fue que había otros jugadores de campo disponibles entre los relevos.

Este mexicano estuvo lejos de poder compararse con su compatriota Jorge Campos, un histórico en este disparate: apenas jugó 7 minutos en esa posición, haciendo debut y despedida. Por lo menos, durante su breve estadía cercana al área rival, el América convirtió y ganó ese partido 1 a 0.

Así, Falcão conservó su trabajo, aunque dos fechas después lo perdería luego de un par de derrotas en las que Chávez se quedó en el banco, pero vestido de arquero.

Under ladrón: Mario García Caboara

Mario Humberto García Caboara

Hay preguntas que parecen no tener respuesta. ¿Por qué no triunfan los mexicanos en el fútbol argentino? No lo consiguieron tres históricos del Tri, como el Beto García Aspe en River Plate, el Pájaro Hernández en Boca Juniors, ni Mario Méndez en Vélez. Tampoco otros jugadores más muertos mortales como Moctezuma Serrato en Defensa y Justicia, Bardo Fierros y Carlos López Rubio en Talleres de Córdoba, Eduardo Rergis Borja en Instituto, y Jonny Magallón en Lanús, entre otros, más acá en el tiempo. ¿Iba a lograrlo entonces Mario Humberto García Caboara?

Nacido en septiembre de 1980 en el Distrito Federal pero radicado enseguida en Guadalajara, desde temprana edad este chamaco desarrolló un interés por el futból (así, con acento en la o) y se alistó a las fuerzas básicas de la Universidad Autónoma de Guadalajara, los populares Tecos. Allí, este zaguero central se pasó un buen rato con los Tecomán, la filial de la segunda división, pero no le dio para debutar.

“Estaba en los Tecos, pero no alcancé a jugar en Primera. Yo tenía ganas de irme porque era muy joven y por la posición en que jugaba el equipo traía muchos zagueros de experiencia. Encima estaba peleando el descenso. Entonces hablé con mi empresario y él me dijo que por qué no me iba para Argentina que había una posibilidad y yo le dije que sí”, relató alguna vez ante los medios. Así fue que a fines de 2002 arribó a nuestro país para probar suerte en el under. Lo esperaba Argentino de Rosario, pero entre lesiones y cuestiones burocráticas tampoco pudo actuar.

Recién debutaría el 14 de noviembre de 2003 con la camiseta de Central Córdoba de Rosario, en la B Metropolitana, de la mano de Miguel Lito Isabella. Aquella noche, ante Estudiantes de Buenos Aires, reemplazó al ex Rosario Central Sergio Panchito Fernández a los 38 minutos del primer tiempo. Desde entonces, se desempeñó con intermitencias como segundo marcador central del Charrúa, que buscaba la vuelta a la B Nacional, donde había estado entre 1991 y 2002.

Tras un Apertura 2003 flojito, en el Clausura 2004 el cuadro rosarino mostró su mejor versión (tuvo el ataque más goleador) y peleó hasta el final, aunque se quedó sin nafta y terminó a tres puntos del campeón, Sarmiento de Junín.

Con el pasaporte comunitario en la mano, en 2005 García Caboara se marchó a Italia para defender los colores del Varese. Pero como nadie es profeta en su tierra (ni tampoco en la adoptiva, ni mucho menos en la Argentina), en el Calcio apenas tuvo oportunidades y un año más tarde armó las valijas otra vez y se fue a Colombia: “Estando en Italia mi representante me comentó de una posible oferta de la Primera División de Colombia, en el equipo me vieron y no dejé pasar la oportunidad”.

Con la casaca ajedrezada del Boyacá Chicó (2006 a 2012) por fin logró afianzarse y en cuestión de poco tiempo se transformó en una pieza inamovible. En 2008, por ejemplo, se convirtió en el primer mexicano en salir campeón en suelo cafetero, tras derrotar en la final al América de Cali. García Caboara es, además, el jugador azteca con más partidos en el Fútbol Profesional Colombiano y el extranjero con más encuentros disputados en el Boyacá Chicó.

Sin embargo, no fueron todas rosas. A mediados de 2010, tras un control antidóping que salió positivo por una sustancia llamada Gonadotropina, le detectaron un tumor. Lo que al principio parecía una joda de mal gusto, derivó en algo mucho más grave: cáncer de testículos. «Fue un tema muy delicado. Me hicieron la cirugía para atacar el tumor y después el proceso de quimioterapia. Salió todo bien y estoy muy contento de que eso quedó atrás y que ahora tengo la posibilidad de seguir jugando futbol», decía en 2011, cuando regresó a las canchas.

En 2013 pegó la vuelta a su tierra natal para jugar un semestre en Pumas Morelos, de la Liga de Ascenso, pero apenas disputó 3 partidos. Al menos se sacó la espina de debutar en casa y con la camiseta del club de sus amores. Tras un brevísimo segundo paso por el Boyacá Chicó (2013), colgó los botines en Deportes Quindío (2014/15), en el ascenso colombiano, con el que ganó el torneo de Finalización en 2014, pero perdió la final ante Jaguares de Córdoba y la Promoción ante Uniautónoma.

Actualmente, es el ayudante de campo del uruguayo Nelson Olveira (ex Gimnasia LP) en Boyacá Chicó.

Aldosivi negra provisoria (2015)

Es cierto que «negra provisoria» puede sonar un poco despectivo (?), pero eso fue lo que sucedió con la camiseta alternativa de Aldosivi en el verano de 2015, cuando recién había ascendido vestido por Joma y se preparaba para afrontar la Primera División con la ropa de Kappa.

En la noche del 3 de febrero de aquel año, el Tiburón recibió a Los Andes en el José María Minella y presentó una casaca negra con mangas verdes y vivos amarillos. En el pecho, además, llevaba la leyenda Aldosivi es Mar del Plata, algo muy común en el elenco del Puerto a la hora de suplir la falta de anunciantes.

El amistoso se lo terminó llevando el Milrayitas por 3 a 2 y la casaca negra de los marplatenses nunca más volvió a aparecer. Las rodillas de Carranza, tampoco.

Son Decisiones: Racing y Vélez juegan dos partidos el mismo día

¿Puede un equipo disputar dos partidos en un mismo día? Lo que hoy parece impensado en términos de (des)organización, ocurrió el domingo 2 de marzo de 1997 cuando Vélez Sarsfield y Racing Club debieron cumplir sus compromisos por la tercera fecha de la Copa Libertadores y, además, enfrentarse entre sí por la segunda jornada del torneo Clausura.

Con un calendario apretado y ante la negativa de la AFA de posponer el match por el campeonato local (alegando que el año anterior había actuado de igual manera frente a los pedidos de River Plate y San Lorenzo), el Fortín y la Academia tuvieron que hacer malabares para presentar dos planteles competitivos.

Con la mira puesta en el Clausura, donde venía de una goleada 0-5 contra Rosario Central, Racing mandó a los suplentes a Ecuador para enfrentar a El Nacional y reservó a sus mejores hombres para tratar de revertir la mala imagen del debut. Orientados por Alfio Basile, en la altura de Quito salieron a la cancha Walter Cáceres; Héctor González, Sebastián Brusco, José Tiburcio Serrizuela, Sergio Zanetti; Carlos Javier Netto, Pablo Michelini, Néstor Adrián de Vicente; Nicolás Diez, Cristian Centeno y Roberto Saavedra. Cuando faltaba poco menos de media hora para el final del encuentro, Damián Yáñez entró en lugar de Centeno y el Coco se quedó solo en el banco de relevos. Los de Avellaneda fueron a buscar el empate, pero se trajeron una derrota por 2 a 0, con tantos de Simón Ruiz y Cléber Chalá, que los dejó en el fondo del grupo 2.

Un rato más tarde, en casa y bajo la dirección técnica del Panadero Díaz, asomaron Albano Bizzarri; Mauro Navas, Carlos Galván, Claudio Úbeda, Carlos Mac Allister; Claudio Marini, Fernando Quiroz, Gastón Córdoba; Rubén Capria (Javier Lux), Marcelo Delgado y Esteban Fuertes (Martín Vilallonga). En la banca quedaron Gastón Loza, Alexis García y Claudio Graf. Los de Liniers, por su parte, hicieron la inversa. Enviaron a Ecuador lo mejor que tenían y dejaron a los suplentes para que hicieran lo que pudieran. Por eso, en su primer partido del día, la V azulada, paró a Pablo Cavallero; Cecilio Galeano (Rodrigo Marangoni), Diego Trotta, Héctor Banegas, Eduardo Domínguez; Mariano Pasini (Darío Husaín), Carlos Compagnucci, Ariel Ércoli y Daniel Santa Cruz; el Rifle Fernando Pandolfi y el Lobo Carlos Cordone. Al lado del Pampa Jorge, DT ocasional, permanecieron el arquero Martín Bernacchia, Hernán Maldonado y un pibe que prometía: Fabián Cubero. Con goles de Marini y Capria, la Academia conquistó los tres puntos.

Ya caía la tarde cuando Vélez salió nuevamente a escena para enfrentar a Emelec en Guayaquil. Para ese encuentro, Osvaldo Piazza, que había reemplazado a Carlos Bianchi, alineó a José Luis Félix Chilavert; Flavio Zandoná, Sebastián Méndez, Mauricio Pellegrino, Raúl Cardozo; Guillermo Morigi (Marcelo Herrera), Marcelo Gómez, Claudio Husaín, Christian Bassedas; Martín Posse (Omar Asad) y Patricio Camps (Gustavo Franco). En un partidazo, los de Liniers se llevaron la victoria por 3 a 2 con doblete del Pato Camps y uno del Cholito Posse.

En aquella edición de la Libertadores, Racing alcanzó las semifinales, donde fue eliminado por Sporting Cristal de Perú, que ya había dejado en el camino en octavos de final al Fortín y que luego caería en la final ante Cruzeiro de Brasil.

Huracán Dinamarca (2015)

Ya había ocurrido en la temporada 1989/90 con Los Andes, pero muchos años después otro equipo argentino volvió a homenajear la camiseta que hiciera famosa Dinamarca en el Mundial de 1986: fue Huracán, en la victoria 3 a 1 ante Cruzeiro por la Copa Libertadores de 2015.

El diseño de TBS presentaba el pecho dividido en dos; la mitad derecha atravesada con finos bastones rojos y blancos, y la otra parte toda roja. Los detalles, claro, eran bien diferentes a la casaca danesa de Hummel, sobre todo el gran chivo de La Nueva Seguros, que le quitaba glamour y le daba humildad del ascenso al atuendo.

Esta prenda también fue escandalosa (?) por su alto valor: $1300, lo que equivalía a 8 meses de cuota de socio. Desde la marca, se defendieron explicando que se trataba de una edición limitada. Como la creatividad de los diseñadores.