Morales Gerardo [Actualización 2016]

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Gerardo Ariel Morales (El Karibito)

A ver, estimado lector, sabemos que usted sufrió muchos vejámenes auditivos durante los últimos meses y que tiene su psiquis contaminada por esos pseudos conjuntos juveniles uruguayos de cumbia. Así que, ya que el verano está dando sus últimos alientos, le pedimos, a modo de mínima venganza personal, que deje volar a su imaginación por un instante y piense en El Cata Díaz barriendo con furia las piernas del petiso que canta en Marama… O, si quiere ir más allá, visualice al codo de Huguito Barrientos sobre el rostro de la rubia que aparece al frente de Rombai… ¿Imposible, no? Sin embargo, hace tres lustros, la gente que tenía oídos y que los quería preservar pudo ver algo parecido a la justicia que nosotros soñamos cuando llegó a nuestro país el delantero charrúa Gerardo Morales.

Mediapunta incisivo, habilidoso, diminuto, insistidor; a principios de 2001 El Karibito desembarcó en Huracán desde Rentistas (1996/2000), club donde hizo su estreno profesional y con el cual osciló entre la lucha por permanecer en Primera y la pelea por abandonar la Segunda División del paisito. O sea, era un tipo más que ideal para la sufrida idiosincrasia del Globo.

Y ojo. Mal, lo que se dice mal, no le fue. Jugó 17 partidos y convirtió 2 goles en aquel emocional equipo donde se destacaron, para bien o para mal, Morquio, Moner, Erbín, Fabián Carrizo, La Bruja Berti, Juan Carlos Padra e Iván Gabrich. Por caso, Morales convirtió el primer gol en la victoria por 3 a 2 sobre River en la anteúltima jornada con el cual los de Parque Patricio le sirvieron en bandeja el título de campeón del Clausura 2001 a San Lorenzo.

Tras aquel torneo y cansado de los humores del Inglés Babington, quien siempre lo consideró el primer fusible a reemplazar, El Karibito inició una gira interminable que lo depositó por Grasshoppers (2001/02) y FC Wil de Suiza (2003), Montevideo Wanderers (2003),  Deportivo Maldonado (2004), River Plate (2004), Rampla Juniors (2005), Nacional de Montevideo (2005 y 2006/07) Universidad de San Martín de Porres de Perú (2006) y Mes Kerman de Irán (2006/07) donde colgó los botines.

Ahora bien, usted se preguntara ¿y que tiene que ver esto con Marama y Rombai? Es que a finales de los noventa, nuestro homenajeado fue uno de los cantantes y bailarines del grupo juvenil “Karibitos”, el cual era la reserva del establecido grupo “Karibe con K” y con el cual giró, con bastante suceso, por Uruguay y también por la Argentina.

Recordando sus días de gloria, Gerardo Morales manifestó: “El grupo se inició gracias a un representante que nos vio tocar y se le prendió la lamparita. Teníamos a todas las mujeres. Fueron nuestras primeras experiencias sexuales. Las gurísas nos tiraban del pelo. Parecíamos los Beatles. Nos sentíamos Paul McCartney”.

“Muchas veces tocábamos en la televisión, en De Igual a Igual, y yo me tenía que ir corriendo por que jugaba. Llegaba a la cancha con el disfraz puesto y mis compañeros se mataban de la risa”.

Hoy, Gerardo Karibito Morales trabaja en las juveniles de Rentistas, donde guía y aconseja a muchos jóvenes, quienes rebeldemente le contestan: “Todo comenzó bailando / Aquella noche loca de los mil tequilas / Amé como sonreías / en el resto de mi vida” (?).

Son decisiones: el no gol de Pereda contra Ferro (1999)

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Era todo un mérito desentonar en aquel Boca Juniors de Carlos Bianchi multicampeón de fines de los noventa y principios del nuevo milenio. El Virrey tenía el celular de Dios y la señal nunca lo dejaba de garpe. Ponía al arquero suplente en el Superclásico y era la figura del partido. Se la jugaba por un pibito en una definición de Copa Libertadores y le respondía. Improvisaba con un defensor en la final de la Intercontinental y éste limpiaba de la cancha a uno de los galácticos. La excepción a la regla, claro está, era el peruano José Antonio Pereda Maruyama.

El Chino llegó a Boca desde Universitario de Lima al mismo tiempo que Bianchi, en el invierno de 1998, con el antecedente positivo del Ñol Solano, que se había marchado al Newcastle inglés. Estaba por cumplir 25 años y desde 1996 era un habitué de la selección dirigida por Juan Carlos Oblitas. Se presentaba como un volante ofensivo, bastante habilidoso y con buen manejo de pelota. Un calesitero, bah.

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Su debut con la camiseta xeneize se dio en la segunda fecha del Apertura 1998, cuando reemplazó al Chipi Antonio Daniel Barijho en una ajustada victoria ante Gimnasia de Jujuy por 3 a 2, una noche en la que Martín Palermo metió dos golazos. Uno a favor y otro en contra. Desde entonces, el peruano se convirtió en una pieza de recambio, utilizada con cierta frecuencia (actuó de 8, de 5 y hasta de enganche), pero generalmente sin grandes resultados.

Con La Bombonera suspendida por los violentos incidentes en el amistoso ante Chacarita, el domingo 7 de marzo de 1999 Boca recibió a un (in)olvidable Ferro Carril Oeste por la primera fecha del Clausura en el Nuevo Gasómetro. Ese mediodía de 36 grados, el Chino se paró de 5 con el Pepe Basualdo a la derecha y Diego Cagna a la izquierda, y redondeó un buen encuentro.

Iban 12 minutos del segundo tiempo y los de Bianchi ganaban 1 a 0 (tanto de Martín Palermo) cuando Pereda protagonizó una de las jugadas más insólitas, fantásticas y baldoseras de la historia del fútbol argentino. Recuperó el balón en tres cuartos de cancha tras una mala salida de Pelotín Vitali, dejó en el camino a medio plantel verdolaga (Carlos Mac Allister, Nicolás Sartori, Gastón Vales, entre otros), esquivó al arquero Martín Herrera y cuando estaba por marcar un gol maradonianole pegó de lleno al pasto y la pelota se fue por la línea de fondo. El efecto desmoralizante fue tan fuerte que el peruano jamás volvería a encarar a una defensa contraria.

A pesar de Pereda, Boca venció 3 a 0 (otro de Palermo y uno de Guillermo Barros Schelotto completaron la goleada) y conquistó los primeros tres puntos de cara al bicampeonato que conseguiría algunos meses más tarde.

Como no podía ser de otra manera, el ciclo del Chino (no, este no) en Argentina se terminó a fines de 2001, con 72 partidos oficiales en el lomo (48 por torneos locales y 24 por copas internacionales), sin goles y 6 títulos. De vuelta en Perú, siguió sumando etapas en Universitario (fueron cuatro en total), pasó por Melgar, Coronel Bolognesi, Cienciano y coronó su trayectoria con un descenso a la enorme Copa Perú con el Real Academia.

Atlético Tocino (?)

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Si habremos llorado a Adrián Giampietri el año pasado, cuando tuvo su partido homenaje el mismo día del 12º Encuentro Baldosero. No lo pudimos ir a ver, pero sí sus fanáticos y ex compañeros, que se acercaron para despedirlo del fútbol, tal como se había anunciado.

Pero ahora resulta que todo fue una farsa (?), porque el Máquina acaba de sumarse al Atlético Ticino de la Liga de Villa María, Córdoba. Desde acá, le deseamos lo mejor al 10 y le pedimos que la próxima vez que haga su despedida (la posta), nos avise con tiempo.

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– En los últimos días del año pasado vivimos un gran momento baldosero, cuando fuimos invitados por el Ruso Rodríguez a un partido solidario del que participaron distintas figuras del fútbol como Walter Erviti y el Rolfi Montenegro. En un momento, un espectador se vio sorprendido por el nivel que exhibía uno de los protagonistas y tiró «Che, el gordo ese juega bien, ¿quién es?». «El Toto Cornejo«, le respondió desde adentro de la cancha el mismísimo Toto Cornejo (?), mientras tomaba aire para seguir pisándola.

Lo cierto es que el ex San Lorenzo aún no se retiró y en febrero se sometió a una prueba en el Deportivo 17 de Tres Lomas, en la provincia de Buenos Aires. Y miren si habrá andado bien, que al cuerpo técnico no le importó el sobrepeso del volante y lo incorporaron para la Liga.

En su debut, el Deportivo 17 cayó 3 a 1 ante Monumental de Trenque Lauquen, pero al menos dio frutos el refuerzo, ya que Cornejo anotó el gol de tiro libre. Todavía no hay imágenes actuales, pero les dejamos una de hace algunos años, en Atlético Santa Rosa de La Pampa. A eso súmenle unos cuantos kilos más. Crack.

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¿Se acuerdan de Antonio Piergüidi? Bueno, el hijo no reconocido de Pedro Troglio se radicó en su Bolívar natal para trabajar en el desarrollo del fútbol infantil junto a otro baldosero, Guillermo Panaro. Pero además, la buena noticia es que el ex Gimnasia seguirá jugando. Lo hará en Argentino de Pehuajó, ahí donde seguramente no le van a exigir la velocidad de sus comienzos.

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– Lo último que supimos de Jonathan Vannieuwenhoven es que estaba jugando en Echegoyen de Tres Arroyos. Bueno, lo último relacionado al fútbol, porque un lector nos acercó esta interesante tabla de posiciones de un concurso de pesca, donde el ex Huracán (TA) salió 19º. Baldosero de la corvina (?).

Voy al Arco: Paulo Sérgio (1993)

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En febrero de 1993, en el estadio Pacaembu, Corinthians buscaba quebrar su historial reciente contra el São Paulo en una nueva edición del clásico Majestuoso. El Timão llevaba 6 partidos sin ganarle al Tricolor (con 3 empates y 3 derrotas) y en los últimos 5 ni siquiera había podido marcarle un gol. No, nada iba a cambiar esa tarde.

El mítico equipo de Telê Santana ya vencía 1 a 0 con el tanto de penal de Raí, cuando el uno de Corinthians, Ronaldo, se fue expulsado por una falta dentro del área, justamente, al hermano de Sócrates. Como el técnico Nelsinho Baptista ya había realizado los dos cambios permitidos, fue el delantero Paulo Sérgio (que solía actuar como arquero en los entrenamientos) quien se paró bajo los tres palos.

Cuando Raí ya estaba listo para rematar desde los doce pasos, un torcedor corinthiano invadió el campo de juego, se afanó la pelota y la reventó de punta a la tribuna, desatando la locura de los Gaviões da Fiel. Una vez que volvió la calma, Raí Souza Vieira de Oliveira puso el 2 a 0.

Sobre el final, de tiro libre, Dinho marcó el 3 a 0 definitivo para el Tricolor. Un rato antes, Paulo Sérgio, que en 1994 fue campeón en el Mundial de Estados Unidos, tuvo la oportunidad de lucirse ante los remates de Cafú, evitando lo que podría haber sido una goleada histórica.

La mala racha del Corinthians ante São Paulo se acabó en la segunda fase del Paulista de ese mismo año, tras 9 partidos (3 empates y 6 derrotas), cuando el gol de Neto (el primero del Timão en 8 encuentros) le dio el pase a la final, donde enfrentó a su archirrival, Palmeiras, que se quedó con el título.

Independiente a bastones (2013)

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Si el camino de Independiente hacia el Nacional B significó una larga agonía para sus hinchas, no muy distinto fue el viaje de regreso, plagado de incertidumbre y con situaciones típicas del ascenso. Como muestra, alcanza el primer episodio de aquella temporada 2013/14.

Para el debut en la nueva categoría, el Rojo debía recibir a Brown de Adrogué, un equipo recién ascendido y con un presupuesto muy inferior a los de Avellaneda. Pan comido, habrán pensado muchos en Puma, por eso la marca que vestía a Independiente sacudió aquellos días de tanta tristeza con una camiseta retro, roja y blanca a bastones, en el marco de una campaña que ilusionaba. ¡Si hasta participaba el Kun!

Más allá de que Agüero aseguraba no tenerle miedo a los fantasmas, los temores no tardaron en darse una vuelta por el Libertadores de América y terminaría ganando 2 a 1 el equipo del bigotón Pablo Vicó, con goles de Martín Fabro y de Sproat…o Joel, vaya uno a saber (?).

Galiana Milton

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Milton Marcelo Galiana

Un pibe del interior con nombre inolvidable que llega con su bolsito lleno de ilusiones a un club de Primera División; debut con gol, 15 segundos de gloria, peregrinaje por otros equipos y rápida desaparición. El ABC del baldosero cumplido al pie de la letra por Milton Galiana, el protagonista de esta historia.

Nacido el 1º de enero de 1989 en la comuna santafesina de Humboldt, supo desde siempre que iba a tener que conformarse con un solo festejo. Año nuevo y cumpleaños, todo en el mismo paquete. Y esa tendencia se repetiría en su trayectoria como profesional, ya que sólo pudo celebrar una vez.

Formado en Renato Cesarini, fue llevado por Claudio Vivas a las inferiores de Estudiantes de La Plata, donde fue haciendo todas las escalas hasta tocar la máxima categoría. ¿Su estreno? Como titular en la séptima fecha del Apertura 2008, en Avellaneda. Ese día, compartió el ataque con Maxi Núñez y el experimentado José Luis Calderón. Y aunque la lógica hubiese indicado que Caldera repitiera su costumbre de marcarle a Racing, fue el pibe Galiana el que logró batir a Martínez Gullota.

Su tanto, al inicio del segundo tiempo, significó el descuento pincha muletto y le puso suspenso al partido, pero no mucho más que eso. Ganó La Academia por 2 a 1 y Milton no volvería a estar entre los 11 del arranque.

Disputó más minutos en otros 4 partidos de ese torneo, pero sin gravitar lo suficiente como para ser tenido en cuenta a futuro. Luego, con el arribo de Alejandro Sabella, tuvo que marcharse de la institución platense, llevándose su camiseta del debut para enmarcarla y también el grato recuerdo de un compañero: “Me daba vergüenza estar al lado de Verón, porque me sentía inferior» (?).

Su siguiente destino fue San Juan, para defender los colores de San Martín en el Nacional B. No le fue fácil jugar con Quique Hrabina en el banco, ya que había otros delanteros como Sebastián Penco y Luis Tonelotto. Pero si en el verdinegro jugó poco, ni hablar de lo que vendría después…

En junio de 2010 se incorporó a Instituto de Córdoba. Como todo futbolista de La Gloria, se habrá ilusionado al principio con el ascenso, aunque luego las expectativas bajaron a estar en el segundo pelotón, para finalmente conformarse con jugar algo. Bueno, ni siquiera esto último pudo cumplir Milton, porque no lo pusieron en todo el año y entonces la confianza se le fue al suelo, al punto de retirarse de la actividad profesional.

En los últimos años ha estado despuntando el vicio en Sarmiento de Humboldt, el club donde había dado sus primeros pasos. Porque en el ABC del baldosero, también figura volver al pueblo.