Philippe Jonatan

PhilippeJonatan

Jonatan Javier Philippe (El francés)

Con Martín Palermo y Rodrigo Palacio averiados, Carlos Ischia tenía varios problemas para armar el once titular de Boca Juniors que enfrentaría a Huracán en la cancha de Argentinos Juniors por la cuarta fecha del Torneo Apertura 2008. Esa tarde, sin demasiadas alternativas, el Pelado mandó a la cancha como dupla de ataque a dos juveniles en ascenso: Ricardo Noir y Lucas Viatri. En el banco, esperaba su oportunidad Tomasito Süller Jonatan Philippe, la nueva joyita de la Reserva xeneize, que a sus 20 años ya estaba listo para explotar.

Curiosamente, hasta 2007 Philippe era una de las figuras de la Reserva de… Huracán, donde se había consagrado como el máximo goleador de las divisiones inferiores. Por esos días, el pibe oriundo de Navarro (provincia de Buenos Aires) fue protagonista de una polémica que duró unos cuantos meses.

Todo estalló cuando River Plate fue decidido a llevarse al delantero, que no tenía lugar en el plantel profesional del Quemero. Sin embargo, en Parque Patricios no quisieron saber nada. “Yo creí que el tema se solucionaría porque en Huracán no me tenían en cuenta. Pero me equivoqué porque los clubes no se pusieron de acuerdo”, le contó tiempo después al diario Olé.

Desconcertado y decepcionado con los dirigentes de su equipo, armó las valijas y se fue a Suiza, tentado por el Grasshopper (2007). “Estuve cerca de dos meses entrenando, estaba todo listo para firmar. Era irse por lo económico y la chance de jugar en Primera. Arranqué en un hotel y luego compartí un departamento con un español. La idea era quedarme».

Cuando estaba por comenzar su experiencia europea, la historia tomó un giro inesperado: apareció Boca Juniors (2007 a 2010). “En realidad lo que más me sorprendió fue que existiera la chance de arreglar la situación con Huracán. No te olvides de que venía de las trabas que le pusieron a River. Yo creí que no había forma. Pero cuando se dio me sentí como el protagonista de un sueño”, decía. Finalmente, el cuadro de la Ribera arregló cederle a Huracán el 20% de los derechos económicos del jugador en caso de una futura venta.

“¿Quién no quiere jugar en Boca? En Suiza iba a ganar muchísimo más dinero, pero decidí jugármela por lo deportivo. Allá iba a jugar en Primera y sé que acá tendré que remarla. Me tengo fe. La voy a pelear”, arremetía Philippe.

El debut oficial llegaría aquella misma tarde del 31 de agosto de 2008 contra el Globo, cuando con la camiseta número 30 reemplazó a Ricardo Noir sobre la hora. Fueron apenas 6 minutos, pero le alcanzaron para dejarle servido, desde el borde del área grande de Boca, el tercer gol a Nicolás Gaitán. «Fue una linda sorpresa. En la semana había leído mi nombre, pero no pensé que iba a ser tan rápido. Es una alegría enorme, porque uno trabaja con la ilusión de llegar», relataba en la previa.

Tres semanas después, tuvo su estreno como titular por la Copa Sudamericana, ante Liga Deportiva Universitaria de Quito (el campeón de la Libertadores de ese año), en La Bombonera. Esa noche, Boca presentó un combinado de suplentes y juveniles y goleó 4 a 0. Philippe, que usó la casaca 24 y tuvo participación directa en el segundo gol (blooper incluido), salió a 20 del final y redondeó un buen encuentro. Siete días más tarde, el Xeneize sellaría su clasificación a la próxima fase con el 1 a 1 obtenido en Ecuador. El delantero sumó otros 8 minutos a su CV cuando entró por Tito Noir.

Pese a las interesantes actuaciones iniciales, no fueron muchas las oportunidades en los meses siguientes. En el verano de 2009 jugó un rato contra Independiente (entró por Marcos Mondaini) y fue de la partida ante Racing. En el invierno, ya con Alfio Basile como entrenador, viajó a la pretemporada por Europa, donde enfrentó al Lask Linz de Austria (reemplazó a Martín Palermo sobre la hora) y al Aris Salónica de Grecia (le cedió su lugar al Titán a los 15 del complemento).

Sin espacio en los planes de Basile, Abel Alves y Claudio Borghi, luego de que fracasaran los intentos por sumarse a Deportivo Merlo y Peñarol de Uruguay, y harto de esperar en la Reserva, para el segundo semestre de 2010 armó el bolso y volvió a Suiza para encontrar continuidad. ¿Otra vez Grasshopper? ¿El siempre turbio Locarno? No, no, algo un poco más modesto: el SC Kriens, de la segunda división, se lo llevó a préstamo por una temporada. Lo devolvió a los seis meses, claro, pese a convertir 5 goles en 16 partidos.

El verano de 2011 lo encontró nuevamente en la Argentina. En Caballito lo aguardaba un desafío: la 9 de Ferro Carril Oeste. “Soy un 9 al que le gusta estar pendiente del gol. Puedo jugar por afuera o por adentro, aunque no soy un habilidoso. También puedo tirar buenos centros y tengo buen cabezazo”, decía a su llegada. “Tenía muchas ganas de volver a la Argentina y de jugar en un grande. Ferro va a luchar por el ascenso y tiene grandes jugadores”. ¿Cómo le fue? No hace falta más que mirar la tabla de posiciones. El Verdolaga terminó 14°, a 12 puntos del último equipo que clasificó a la Promoción, Belgrano de Córdoba. En lo personal, Philippe marcó 3 tantos en 15 encuentros y no dejó un grato recuerdo.

A mediados de 2011 volvería a tratar de conquistar el fútbol internacional. Sportivo Luqueño lo contrató por un año con la intención de pelear bien arriba en el campeonato paraguayo. ¿Y? Terminó último cómodo. Encima fue separado del plantel por ir a un recital del DJ Pendrive David Guetta y faltar al entrenamiento del día siguiente. «No apareció en la práctica del viernes, entonces yo estuve haciendo mis averiguaciones. Pregunté y me dijeron que estuvo el jueves en un concierto en Rakiura», lo quemó el entrenador Daniel Raschle. Antes de eso, había hecho un gol en 15 presentaciones. No ameritaba el indulto.

 

Desvinculado de Boca y con el pase en su poder, se marchó al América de Cali (2012), que empezaba a transitar la serie de fracasos en busca de su regreso a la Primera División luego del descenso en 2011. Sin embargo, en Colombia tampoco pudo despegar: un tanto en 9 partidos y muchos insultos.

Cuando parecía que le habíamos perdido el rastro, después de varios meses de inactividad e intensa búsqueda, lo ubicamos en Argentinos de 25 de Mayo (2013) en el Torneo Argentino B. ¿Podía caer más bajo? Era cuestión de tiempo. Y en marzo de 2014 lo encontramos debutando en la Liga Lobense con los colores del siempre candidato Sarmiento de Roque Pérez.

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A mediados de 2014 tenía casi todo arreglado para incorporarse a Fénix, pero finalmente arribó a Brown de Adrogué, de la mano del Flaco Pablo Vicó, que buscaba la vuelta a la B Nacional. Tras un semestre con pocas oportunidades (apenas jugó 7 veces en el Tricolor), a comienzos de 2015 se unió al Alianza Fútbol Club de El Salvador, donde llegó acompañado por Jorge Drovandi y Matías Córdoba y por fin la rompió: marcó 16 goles en 41 encuentros y fue vital para que su equipo conquistara el título después de cuatro temporadas de sequía.

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Su buen rendimiento en el competitivo fútbol salvadoreño hizo que a comienzos de este año tuviera ofrecimientos de todos lados. Hubo propuestas de Argentina, Perú, Kuwait, Chipre y hasta un acuerdo de palabra para sumarse a la Universidad de San Carlos de Guatemala. Puro humo. En las últimas semanas, incluso, sonó con fuerza en el PSM Makassar de Indonesia que, desconfiados de los videos de YouTube, quisieron probarlo en vivo y en directo.

Por eso hace algunos días, mientras lo buscábamos en alguna liga hipster del sudeste asiático, nos sorprendimos cuando lo encontramos nuevamente con la camiseta de Sarmiento de Roque Pérez, en la Liga Lobense, a pocos kilómetros de su tierra natal.

Bértoli con el buzo de Colón (2011)

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Héroe de mil batallas en el ascenso con Patronato de Paraná, Sebastián Bértoli tuvo su gran recopensa en 2015, cuando pudo subir a la máxima categoría con 38 años. Pero claro, antes de eso, había tenido la chance de defender el escudo de otro equipo de Primera División.

En la Copa Argentina 2011/2012, el Patrón arrancó su participación en los treintaidosavos de final, ante Newell’s Old Boys de Rosario, en el Cementerio de los Elefantes. Parecía una parada brava para los de la B Nacional, pero enseguida hallarían la forma de sentirse locales. Y no hablamos de las 1500 personas que fueron a alentar al equipo paranaense.

Antes de empezar el encuentro, el árbitro Carlos Maglio se dio cuenta de que el buzo del 1 de Patronato era muy similar a la camiseta blanca de Newell’s, entonces lo mandó a cambiar. Hasta ahí, una escena repetida de nuestro fútbol. Pero aún faltaba.

Una vez en el vestuario, el arquero se dio cuenta de que no tenía ninguna prenda que lo diferenciara de los jugadores propios y rivales, por eso tuvo que recurrir a la utilería de Colón, que gentilmente le prestó el buzo azul (o camiseta manga corta) que por esos días usaba Diego Pozo.

Tras el 0 a 0 en el tiempo reglamentario, el match fue a disparos desde el punto del penal para ver quién avanzaba a la siguiente ronda. Y fue casualmente el propio Bértoli, con la ropa prestada, el que atajó un remate y festejó el triunfo del Sabalero Patrón.

[Gracias a Juan y 9 Ahora.]

Pellejero Diego

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Diego Darío Pellejero

Allá por 1991, el gran Cosme Julián Ubaldo Zaccanti seguramente no tenía las mismas preocupaciones que lo asaltarían dos décadas después. La pequeña Florencia aún no conocía ni el jardín de infantes, por lo que el recio marcador de punta no imaginaba que los hombres vivirían preguntando sobre su hija. Sin embargo, en aquel año, ya había alguien que andaba atrás de Zaccanti. De la nena no, mal pensados. Del padre.

Diego Pellejero apenas jugó tres partidos en Primera División, todos en Racing y con un patrón en común: siempre ingresó a pocos minutos del final del partido en reemplazo del mencionado lateral derecho. Fue por el Torneo Apertura, en los encuentros frente a Argentinos, Platense y Vélez totalizando no más de 25 minutos en cancha. En este último, Zaccanti se fue retirado en medio de una ovación al haber convertido los dos goles en la victoria de la Academia. Ovación que se repetiría cuando su angelical niñita pegara el estirón.

El que no volvió a escuchar semejante cantidad de aplausos y vítores (?) fue Pellejero, destinado al ostracismo. Sus próximos registros futboleros fueron varios escalones más abajo, mientras la púber Florencia cursaba la escuela primaria, jugando para San Martín de Burzaco y para Barracas Central en la Primera C. Incluso en You Tube hay registros de un gol suyo para los del sur del GBA.

Finalmente, llegó el retiro y más tarde el momento del Fútbol Senior, acompañando a figuras como el Turco García, Walter Viqueira, el Lagarto Fleita, el Chelo Delgado o Pepe Basualdo. Pero a quién le puede importar todo esto: la hija de Cosme ya había crecido. Así que chau En Una Baldosa, hola Notiblog (?).

Vestuario Local: Rollingas Unidos Argentinos

Este post es una especie de estudio sociológico enfocado desde la moda sobre una de las mayorías que cada fin de semana puebla las canchas de la Argentina: Los Rollingas.

Esencialmente podemos separar a los rollingas que van a ver al club de sus amores en dos grupos:

El primero es el rollinga “oriyinal”, que conserva su estilo intacto desde 2004 (allá por la era pre-Messi).

El segundo equipo lo conforman, básicamente, los que arrugaron se fusionaron con otros estilos y se adaptaron a estos nuevos tiempos modernos que vivimos.

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Reconocer a los del primer grupo es lo más fácil de este mundo ya que un porcentaje importante prefiere la remera de su banda “rockanrolera” de turno por sobre la del equipo de sus amores. Acorde a los ideales de su sagrado Rock n’ Roll, su poco respeto por la autoridad y su amor por las sustancias le traen inconvenientes en la zona del cacheo.

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Así mismo, nueve de cada diez rollingas clásicos cortan sus propios flequillos lo que casi siempre culmina en resultados similares al de la selección en el Mundial de Japón.

El rollinga original viene en todos los talles. Si, plus-size también.

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Al tener ya su corte de pelo de autor, el fanático vintage mantiene el resto de su look minimalista -más allá de su remera de los Rolling/ Camiseta del club de sus amores- solo agregará a su uniforme un par de anteojos de sol.

Y nada de esos modernos marcos “Cat-Eye”, “Aviator” u “Oversized” coloridos y tan amados por los plateístas. Los lentes del rollinga oscilan de unos negros y sencillos a unos a lo “Indio Solari”.

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En cambio, el rollinga arrepentido intervenido fue virando hacia otros estilos como, puede ser, el “rockabilly”. Un par de tattoos ella y un arremangue de mangas para él…y listo. Ya sos parte de esta modernidad loca donde la que baja a pelear en la cola del Paty es ella.

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Se los puede reconocer aún por algún tatuaje huérfano de sus antiguas épocas o por el flequillo de autor que la mayoría eligió conservar. Solamente un bigote bastó para reciclar a este simpatizante de Boca en un fan del Indie Under.

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Cambiar, por ejemplo, una campera de jean por una campera Nike tipo “Boyfriend” te puede dar resultados más efectivos que cambiar a un técnico al que le están haciendo la cama.

De nuevo, el flequillo cortito o baby bangs -como lo llaman las fashionistas ahora- más fijo que el peinado de Pitana. El broche del pelo enganchado al pantalón nos da la pista que faltaba.

En fin, este fue un breve análisis de uno de los grandes y no suficientemente reconocidos actores del público futbolístico argentino.

Gracias por tanto y perdón por tan poco.

Updateando: Levántate y roba (?)

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Seguramente recuerden a Leandro Lázzaro por sus goles en Tigre y por haberse ganado un auto en el programa de Nicolás Repetto. A sus 42 años, uno ya lo imaginaba retirado, pero no: ¡Sigue jugando!

El delantero, que también supo vestir la camiseta de Estudiantes de La Plata, ahora participa de la Liga de Lobos, defendiendo la divisa del Club Unión Deportivo Provincial. Y como vemos, está en muy buen estado (?).

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¿Se acuerdan de Matías Donnet, aquel que fuera verdugo del Milan en la Intercontinental de 2003? Bueno, ahora viste los colores del Rossoneri, pero más específicamente los de la Asociación Deportiva Juventud de Esperanza, su pueblo en Santa Fe.

El ex Boca fue presentado en la última semana, junto a la nueva indumentaria de la institución. Puchero tiene 35 años y betocarranceará en la Liga Esperancina.

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– Y si hablamos de Betocarranceos, cómo obviar al gran Mariano Campodónico, que a los 42 años sigue jugando en la Primera C, con Cañuelas.

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– El país no para de fabricar desocupados y el mundo baldosero no es la excepción. Hace unos días despidieron a Sebastián Ablín de la Biblioteca Nacional, lugar donde trabajó durante 14 años.

El ex River y Master Chef comentó que los 240 telegramas emitidos por la nueva gestión «empezaron a llegar desde muy temprano. Era muy difícil de contener a las personas que se quedaban sin trabajo y la situación empezó a desbordarnos a todos». Un garrón.

– Empezó la Liga de Tres Arroyos y, como siempre, nuestros amigos de RecreativoCL14 nos mandan #InfoDeLaBuena:

Después de tres años en el Club Recreativo Claromecó, el ex Racing Javier Musa decidió retirarse, a raiz de una lesión en la rodilla que lo venia aquejando.

Otro que decidió colgar los botines es Eduardo Anzarda (hijo), definido alguna vez por Sebastián Wainraich como el peor futbolista de la historia de Atlanta. Al parecer, no le van a hacer partido despedida.

El Pitufo Claudio Quintana parecía que tambien se retiraba, pero finalmente seguirá despuntando el vicio un año más en ACDC de Tres Arroyos (Asociacion Civil Deportiva Cristiana ). Pisando ya los 42 pirulos, el ex Huracán de TA ahora es enganche y el año pasado quedó segundo en la tabla de goleadores de Segunda División, con 16 tantos.

Claudio Huertas seguirá siendo el DT de Olimpo de Tres Arroyos. A diferencia del año pasado, esta vez sólo será entrenador, porque recordamos que el año pasado se mandó (?) a jugar de volante central. Un tiempo después aclaró que se habia puesto porque el equipo había sufrido muchas bajas.

Martín Alarcón, alias El Huevo, supo jugar 1 partido en Banfield y con eso es toda una gloria zonal (?). Ahora es mánager de El Nacional de Tres Arroyos.

Hasta acá, el reporte de Tres Arroyos News (?).

 

jahsandro2016

«Me estoy dedicando a la medicina alternativa, osteopatía y acupuntura». La declaración pertenece, ni más ni menos, que al gran Jah Sandro, quien fue entrevistado en el programa Doble 5, de TyC Sports. Acá pueden ver la nota.

[Gracias a Joaquín, Hernán, RecreativoCL14 y Maxi_Tate.]

 

Panamá 1 – River Plate 0 (2006)

Y sí, claro… quienes también anduvieron lo más campantes por Panamá fueron el hábil José María Aguilar y el retornado Daniel Passarella, en un, según aquellos jerarcas responsables, viaje muy provechoso para todos los involucrados.

Y fue así que el 20 de mayo de 2006, el viejo y querido River Plate se presentó en el Estadio Rommel Fernández de la Capital de aquel país para enfrentar a la débil Selección local que dirigían los hermanos Julio César y Jorge Dely Valdés. Antes de comenzar el partido, Passarella saludó a ambos con cortesía y después se fue con mucho gusto y prisa a su banco.

Claro que ante tamaño compromiso contractual, El Kaiser alistó a lo mejor que tenía en aquel plantel. O sea, al debutante Juan Carlos Olave; Paulo Ferrari, Talamonti, Gerlo y Federico Domínguez (Mareque); Pusineri (Domingo), Jonathan Santana (René Lima), Augusto Fernández (Ricardo Villalba) y Rubens Sambueza; Gonzalo Higuaín y Gonzalo Abán (Gonzalo Ludueña).

Por su parte, los Barros Schelotto centroamericanos (?) formaron a: Oscar McFarlane; Felipe Baloy (Walter), Ubaldo Guardia, Carlos Rivera y Reggie Arosemena (Rodríguez); Alberto Blanco, Gabriel Gómez, Luis Henríquez y Ricardo Phillips (Harry Torres); Gabriel Torres (Manuel Torres), Luis Tejada (Gustavino).

¿El resultado? Victoria para los centroamericanos por 1 a 0 con un gol de autoría compartida entre Luis Tejada y Talamonti. Algo lógico, ya que nunca queda nada claro en Panamá. Igual, el resultado fue algo escueto y por momentos el partido fue un baile a favor del local, ya que la inexperiencia y la improvisación les impidieron a los jugadores de River crear algunas sociedades.

Encima, a los 80 minutos el arquero panameño le atajó un penal a Sambueza, quien  debió hacerse cargo del mismo ya que era el más experimentado de su equipo en la cancha y no pudo evadir esa responsabilidad.

En el aeropuerto, un día después, tras dar algunas vueltas por aquel paraíso, un envalentonado Passarella prometió ganar el campeonato siguiente y dejó otra una dudosa declaración: «tengo bien en claro que no quiero jugadores falopa». Daniel Alberto, el primero que perdió los papeles en Panamá.

Viola Mariano

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Mariano Gabriel Viola

¿Defensor? ¿volante? ¿futbolista? que integró uno de los equipos de Independiente más baldoseros de los últimos 15 años. Fue en el verano de 2005, en Salta y ante Boca Juniors, cuando Norberto Outes y Osvaldo Ingrao, en reemplazo de César Luis Menotti, lo tiraron a la cancha junto con C*rl*s F*rn*nd* N*v*rr* M*nt*y*, Leandro Pereyra, Leonardo Mussin, Rubén Salina, Martín Morello, Fernando Lorefice, Martín Fabro, Hernán Losada, Esteban Rivas e Ismael Sosa.

Esa noche, y pese al buen desempeño del Mono, el Xeneize, que contaba con el debut del Bombón Baiano, ganó 2 a 0 (tantos de Rodrigo Palacio y Luis Miguel Escalada) y a Viola le tocó bailar con la más fea por las embestidas del inoxidable brasileño, de Matías Donnet y, fundamentalmente, del Chelo Delgado.

Pasaron casi 4 años para que este lateral derecho categoría 1987, oriundo de San Nicolás, aplicado para la marca y con buena proyección (según sus propias palabras, claro) tuviera otra oportunidad. Esta vez por los puntos. En el medio, había sido marginado del plantel profesional tras actuar largo y tendido en Reserva.

Cuando todo parecía perdido, Rubén Tanucci y Pepé Santoro lo sacaron del letargo y le devolvieron la confianza. “Tanucci será uno de los responsables si es que me toca jugar porque él me dio la posibilidad de, cuando estaba separado del grupo, jugar con la reserva. El Tano influyó mucho como Pepé y esto es algo que todavía no caigo. Como todos dicen, no hay que dejar que pase el tren y, si bien soy un pibe, ya tengo veintiún años y estoy esperando este momento desde hace mucho. Lo que menos quiero es dejarlo pasar, el domingo hay que ganar cueste lo que cueste y dejar una buena imagen a la gente”, decía en la previa de su estreno oficial.

El panorama del Rojo era bastante oscuro: peleaba con Rosario Central y River Plate para no terminar último en el Apertura 2008. Para colmo, por la penúltima fecha visitaba en el Nuevo Gasómetro a San Lorenzo, que luchaba cabeza a cabeza con Boca y Tigre por el título. El Ciclón fue demasiado para la defensa compuesta por Viola, un robusto Ángel Puertas, Juan Caracoche y Lucas Mareque y se quedó con los tres puntos con un 4 a 1 contundente.

Pese al cachetazo, Viola volvería a ser titular en la última jornada, en cancha de Racing ante Arsenal de Sarandí, en otra derrota por 2 a 1. Aún así, Pepé, que bramaba desesperado por refuerzos, lo llevó a la pretemporada de 2009, en la que alternó malas con cagadones, como el que terminó en el empate de River en Mendoza.

Ya sin Santoro y con el Tolo Gallego sentado en el banco de suplentes, Viola comenzaría a despedirse del conjunto de Avellaneda. En la fecha 11 del Clausura 2009 jugó ante Argentinos Juniors (empate 1 a 1), reapareció una semana más tarde ante Tigre en la victoria por 4 a 1 y cerró su ciclo en la jornada 14 ante Estudiantes de La Plata con un 1-5 en contra en el Tomás Adolfo Ducó. Ya había sido suficiente.

A mediados de 2010 se sumó a un Tiro Federal de Rosario que venía complicado con el promedio del descenso en la B Nacional. Un año después, el décimo noveno lugar con 37 puntos lo obligó a jugar la siguiente temporada en el Torneo Argentino A.

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Sin embargo, Viola se quedaría en la segunda categoría del fútbol nacional. Osvaldo Ingrao se había hecho cargo del recientemente descendido Gimnasia y Esgrima La Plata (2011/12) y lo pidió ante la imposibilidad de contratar al paraguayo Víctor Ayala.

El ciclo de Ingrao al frente del Lobo platense se terminó demasiado rápido, tras nueve partidos (dos victorias, dos empates y cinco derrotas -cuatro consecutivas-) y Viola pasó de ser la primera alternativa a Milton Casco a ni siquiera figurar entre los convocados. Con la llegada de Pedro Troglio, el ex Independiente tuvo que batallar bastante para tener oportunidades y fue uno de los primeros en abandonar el barco tras el magro noveno puesto de aquella temporada.

Lejos de los flashes del fútbol televisado, en los últimos años se lo vio defendiendo los colores de Belgrano de Arequito (2013/14), 9 de Julio de Arequito (2014) y Atlético Pujato (desde 2015) en la siempre pintoresca Liga Casildense.