Dwight Anthony Pezzarossi García (El Portaaviones)
Su increíble nombre y origen sumados a un apodo genial le aseguraron un lugar destacado en el sitio. Y su rabiosa actualidad más las pintorescas noticias que supimos de él en el camino, lo elevan, sin dudas, al indiscutido rol de estandarte.
Nacido el 19 de septiembre de 1979 en la Ciudad de Guatemala, El Portaaviones Dwight Pezzarossi llegó a Argentinos Juniors a mediados de 2000 desde el popular Comunicaciones de su país, donde había debutado en 1995. Además y como es de esperar para cada jugador que llega a la Argentina desde Centroamérica, formaba parte del elenco estable de su seleccionado.
Con esos antecedentes, este centrodelantero se sumó al Bicho de La Paternal junto a una cofradía de baldoseros foráneos (los arqueros uruguayos Siboldi y Aurrecochea, el colombiano Luis García y el brasileño Eder Ferreira) y escuchó los aflautados deseos de su poco experimentado entrenador, El Colorado Carlos Javier Mac Allister: salvarse del descenso, hacer una buena campaña, que no le dijesen Corky y convertirse en Ministro de Deportes de La Nación. Pezzarossi tomó nota de esto y después se dedicó a realizar la labor para la cual lo habían contratado: baldosear…
La tardía presentación del Portaaviones se dio recién en la séptima jornada, cuando ingresó algunos minutos por El Cabezón Fernando Sánchez en un empate 1 -1 con Belgrano. Luego fue titular en una igualdad con Almagro (0-0); ingresó en un empate con Huracán (1-1); formó parte de los once que participaron de una reanudación de partido frente a Racing (fue parda 0-0 y encima lo cambiaron a mediados de este mini-encuentro) y fue estigmatizado cuando no fue reemplazado en un partido que Argentinos le ganaba 2 a 0 al River de Los Cuatro Fantásticos con dos jugadores de más y que, como no podía ser de otra manera, terminó empatado en dos tantos.
Una derrota por la mínima frente a Vélez Sársfield, la tarde que se anunció la venta de José Luis Chilavert a Francia, marcó el final de los días de Dwight Pezzarossi en la Argentina, dejando un total de 6 encuentos en los cuales se mostró como un verdadero «delantero-mueble» con escasa movilidad, quien nunca logró quedar en posición de gol por más que compartió cancha -a la vez- con tres grandes asisitidores de izquierda como El Pocho Insúa, El Zurdo Zermatten y Diego Rabona Bustos. Tampoco milagros…
Tras esto, El Portaaviones cruzó la Cordillera para jugar en Palestino (2001) y en Santiago Wanderers (2002), donde tuvo una correcta labor al tratarse de un fútbol más parecido al que se practica en su país. Luego metió una buena campaña en el Racing de Ferrol (2002/03) de la Segunda División española, que quedó opacada por una lesión que lo tuvo de baja durante tres meses. Regresó a Comunicaciones (2003/05) y entremedio superó una prueba en el Bolton Wanderers (2004) de la Premier League. No fue ni al banco de suplentes pero al menos conoció al Jay-Jay Okocha, a Mario Jardel y a Youri Djorkaeff. Grosso…
Cuando todo hacía presuponer que Pezzarossi ya no volvería a salir de su país, el Racing de Ferrol volvió a contratarlo en el mercado de invierno de la temporada 2005/06 y mal no le fue, ya que jugó 10 partidos y marcó tres goles. En julio de ese mismo año pasó al Numancia -también de la División de Plata- pero participó en apenas 21 minutos y fue dado de baja a los seis meses. En 2007 regresó a Guatemala para vestir la camiseta de Deportivo Marquense (2007/08) y de, como no podía ser de otra manera, Comunicaciones (2008/2011).
Un paso por Deportes La Serena de Chile (2011/12) fue su última excursión por el extranjero. El Portaaviones Pezzarossi se retiró a mediados de 2013 con la camiseta de Comunicaciones, no sin antes intentar, en vano, clasificar a su Selección al Mundial de Brasil 2014. Por que el tipo ya estaba viejo pero a ambicioso no le iba a ganar nadie.
Y hablando de ambición, Dwight Pezzarossi sorprendió al planeta entero cuando, en septiembre de 2014, fue nombrado como Ministro de Deportes… ¡y Cultura! de su país por el entonces Presidente Otto Pérez Molina, en una decisión que causó gracia, estupor e indignación en la población entera ya que, entre otras cosas, El Portaaviones manifestó no saber quien fue el diseñador del Teatro Nacional; que sus gustos culturales pasaban por Bon Jovi y Ace Of Base y además declaró como vándalos a perseguir a los skaters. Eso si, hizo spots navideños de lo más sabrosos…
Criticado desde todos los wines por sus medidas de índole irrisorio, Dwight Pezzarossi renunció a su cartera en septiembre de 2015, luego que el Presidente Pérez Molina fuera incitado a dejar su cargo por casos múltiples de corrupción. El Portaaviones lo hizo con una sentida carta dirigida hacía la población y hacía el Presidente Interino Alejandro Maldonado Aguirre. Sin embargo, rápidamente se viralizó una misiva que, aunque apócrifa, manifestaba el verdadero sentir de los guatemaltecos…
Pero eso no es todo, cuando el planeta Tierra se encontraba mirando la Apertura de la Copa América Centenario, una noticia sacudió a todos: la muerte de Muhammad Alí El Portaaviones Dwight Pezzarossi había sido encarcelado al ser acusado por asociación ilicita y por cohecho pasivo, al integrar una red que desviaba fondos públicos en beneficio de empresarios allegados al poder… ¿Dónde escuché algo parecido?
Esas son, hasta el día de hoy, las últimas novedades que tuvimos de Dwight Pezzarossi. Aunque, por supuesto, nos animamos a afirmar que habrán muchas más. Por lo pronto, esperamos que al recordado Portaaviones no le estén introduciendo un Mirage…















