
La consagración de Newell’s Old Boys como campeón del torneo Apertura 2004 tuvo en Fernando Belluschi a uno de sus puntos más altos. Al mismo tiempo, el cierre de ese campeonato marcó el debut de Ezequiel Garay, de apenas 18 años, catalogado hasta entonces como una de las principales promesas de las divisiones inferiores de la Lepra. Sobre ellos, y como una inversión a futuro, posó sus garras Boca Juniors. La buena onda en la relación entre Mauricio Macri y Eduardo López se encargó del resto, aunque la negociación tuvo algunos ribetes extraños.
El Xeneize compró el 50 % de los derechos económicos de ambos jugadores en dos millones de dólares, aunque, en principio, ninguno de los dos vestiría la camiseta azul y oro antes de junio de 2006. Incluso, existía la chance de que nunca lo hicieran: si Newell’s recibía una oferta interesante antes del 30 de junio de 2005, podía venderlos y el monto de esa transferencia se dividiría de la manera acordada con Boca.
Finalmente, Garay dejó Rosario a comienzos de 2006, tras solo 13 partidos, con destino al Racing de Santander español. El mediocampista, por su parte, hizo lo propio un semestre más tarde… pero a River Plate.
Enseguida, los dirigentes del club de la Ribera salieron con los tapones de punta e iniciaron acciones legales contra el cuadro rosarino por un total de tres millones y medio de dólares. El único que se opuso fue Macri. «Yo respeto la posición de los dirigentes que tomaron esa postura, pero no estoy de acuerdo con la vía judicial a la que recurrió Boca. No hay ninguna chance de que el pase de Belluschi a River se caiga. No tengo nada que hablar con Aguilar porque él arregló con Newell’s y Newell’s arregló con nosotros… Y López nos va a cumplir como siempre», decía el presidente. Y agregaba: “Vimos a Belluschi como una apuesta a futuro. Pero ahora nos dimos cuenta de que Neri Cardozo va a dar más que Belluschi”.
Todo un visionario, Mauricio.











