Báez Carlos

Carlos Báez Appleyard (Aquiles)

Buenas, estimado. Si usted así lo desea, por favor siéntase y lea. Es más que bienvenido. Pero, eso si, sepa de antemano que este texto fue modificado severamente de su versión original, en un desesperado intento por no perderse, completa e infinitamente, en los entramados jurídicos de la carrera delictiva y vandálica de este sujeto, que superaron ampliamente a una promisoria, luego escueta y finalmente decepcionante trayectoria deportiva.

Parido el 12 de junio de 1982 en Asunción del Paraguay según algunas publicaciones ó en Salamanca, España, de acuerdo a otros escribidores; la confusión en su acta de nacimiento no hace más que confirmar el hecho que Carlos Báez Appleyard fue inventado, sin ningún lugar a dudas, en el taller donde Quentin Tarantino se sienta largas horas a pensar en Uma Thurman y a cranear a los personajes más entretenidamente bizarros, desequilibrados y violentos de la cinematografía universal.

De lo que nadie puede dudar, bajo ningún punto de vista, es de la verdadera nacionalidad del aludido: cerroporteñista. Y es que esta extrema y fanática condición marcó y marcará la vida de éste ser humano como la de quien busca, con métodos primitivos y salvajes, una quimérica autonomía patriótica y estatal tanto para él como para sus desgraciados semejantes.

El para otros idealizado sueño de ser jugador de fútbol profesional no le resultó esquivo ni dificultoso, más bien todo lo contrario. Facilidades y condiciones sobraron: buen porte, resistencia física, aprobado cabezazo, don de mandamás. Todo eso sumado al ventajoso hecho de ser el homónimo hijo de un reconocido y experimentado ex futbolista y entrenador guaraní quien -cual Peleo, orgulloso progenitor- le brindó la chance de iniciarse en el tradicional sustento familiar.

En líneas generales, Carlos Báez, siendo poco más que un púber, se encontraba en condiciones del promedio hacia arriba como para triunfar en un mundo donde siempre se necesitan confiables y estereotipados defensores paraguayos. El más probado déficit, lamentablemente, se hallaba en algún punto de su psiquis, que lo inducía a cometer los más innecesario actos de violencia que se puedan avizorar sobre un verde césped. Esta actitud, tomada con bastante sorna durante sus años iniciales en la disciplina de Cerro Porteño (2003/06), inspiraron a la creatividad de su compañero Jorge Achucarro, quien lo rebautizó como Aquiles después que ambos deportistas salieran del cine tras ser espectadores de la divergente y hereje cinta “Troya”, protagonizada por Brad Pitt.

La primera vez que los simples mortales pudieron ver una muestra gratis del temperamento de éste Aquiles fue en el partido por un lugar en la Libertadores de 2004, en el que su equipo cayó derrotado por 2 a 0 ante Olimpia. Siendo integrante del banco de suplentes, Báez agredió a Julio César Enciso a traición, desatando una batalla campal ante la pasividad de su entrenador, el hoy inmaculado Gerardo Martino, quien en ese preciso momento se dedicaba a insultar a Luís Cubilla. ¿Las penas para los implicados? Absolución para todos, excepto para el defensor, quien fue suspendido de la actividad por un año.

Ese castigo, claro, no hizo más que devolverlo al universo de las fantasías ya que, durante ese tiempo, concurrió con libertad y frecuencia a “La Gradería Norte”, donde pudo alentar a su equipo y sentirse, de esa manera, mucho más pletórico y realizado que en la tediosa tarea de perseguir a delanteros rivales.

Cumplida la sanción, Carlos Báez volvió al primer equipo para convertirse en un baluarte de la defensa, ganarse la cinta de capitán y encabezar varias vueltas olímpicas. Burocráticas sensaciones que matizaba con los verdaderos placeres de esta vida, tales como: ensalivar cabelleras rivales, tatuar tapones en desprotegidas canillas, retirarle el saludo a los jugadores de Olimpia antes de los clásicos, convertirse en ídolo de su parcialidad amparado en su carisma, volver a la tribuna siempre que las expulsiones se lo permitían e iniciar disputas territoriales como todo buen macho alfa de cualquier jauría.

No se me duerma, estimado. Por que a comienzos de 2007, Carlos Báez llegó a la Argentina para defender la divisa de Independiente de Avellaneda a expreso pedido de Jorge Burruchaga. Ni bien llegó al país, el extasiado Aquiles manifestó: “Soy el Cannavaro paraguayo” sin aclarar que esta apreciación era más afín a su aspecto caucásico que a sus cualidades futbolísticas. Así y todo, fue titular durante su primer torneo (Clausura ’07) donde fue lateral derecho en una feroz zaga compartida con Leandro Gioda, el uruguayo Rodríguez y Sergio Escudero.

Su desvalorizada actuación durante aquel campeonato, donde metió 17 encuentros, lo llevaron a ser suplente con la llegada de Pedro Troglio en el Apertura ’07. Apenas 5 partidos, solo 2 de ellos como titular, lo depositaron, sin escalas, en la siempre temida lista de jugadores prescindibles.

Arsenal de Sarandí fue su cobijo durante todo 2008, donde Aquiles pareció calcar la desabrida faena de su campaña anterior: algo de titularidad durante el Clausura (11 partidos) y suplencia rutilante a lo largo y ancho del Apertura (6 encuentros). Entremedio, viajó a Japón con el capricho del Clan Grondona para ganar la Copa Suruga Bank, donde su participación se limitó a traspasar aliento mediante enérgicos sapucays sentado cerca de Daniel Garnero. Considerado por debajo de Matellán, Mosquera, Brau, Casteglione, Yacuzzi y varios más, Carlos Báez se reencontró al fin con la felicidad: el esperado retorno a Cerro Porteño (2009).

Arsenal con la Suruga… A que no encuentran a Aquiles…

Lamentablemente para él o no, este retorno careció de hechos destacables desde lo deportivo. Apenas poco más de una decena de encuentros en un pobrísimo nivel y el orgullo de haber sido el artífice de una inolvidable tángana contra Fluminense en la Semifinal de la Sudamericana, al sentirse herido tras quedar afuera con dos goles en contra en el descuento. Ah, esa noche Aquiles era suplente…

Deportivo Cúcuta de Colombia (2010) y O`Higgins de Chile (2011) fueron los siguientes destinos donde actuó, ya desanimado por la lejanía afectiva, en escasísimas ocasiones. Imposibilitado de volver a Cerro Porteño por la dirigencia, Aquiles resolvió no aceptar ninguna de las ofertas de otros equipos paraguayos y se retiró de la actividad. Y ahí vendría la novela policial. Pero antes, claro, manifestó el amor hacía su club en esta exquisíta pieza musical.

En principio y como intento de primordial sustento de sus días venideros, Aquiles creó la marca de ropa “Imperix Azulgrana” dedicada íntegramente a toda la liturgia que involucra a Cerro Porteño y que fue tanto  uniforme de batalla como prenda sepulcral de decenas de barrabravas caídos en su nefasta ley.

Después y sin solución de continuidad: protagonizó peleas en boliches, riñas callejeras masivas, le pegó una patada en la cabeza a una persona en su comercio, fue acusado por tirar balazos desde su departamento hacía las casas vecinas y hasta de agredir al equipo femenino de Olimpia cuando enfrentó a las chicas del Azulgrana por que: «basuras no hay que meter en Barrio Obrero».

«Una foto con los pibes pal feis…»

¿Denuncias? De toda índole, hombre, claro. Entró y salió de la cárcel como quien va despreocupadamente a pagar el cable o el teléfono y también gozó o padeció de arresto domiciliario. El caso más relevante, que le valió una persecución casi estatal, fue cuando se metió en la platea de Nacional para agredir a un hincha rival solo sabe Dios por que motivo…

Estando Báez tras las rejas, después de un tiempo prófugo, su legado fue celosamente protegido por Laura, tierna hermana menor de Aquiles, quien fue detenida por protagonizar una balacera contra otra hinchada rival. Oh, bella ninfa de la guerra…

¿VOT SI?

Además supo ponerse en contra al Municipio de Asunción cuando lideró a un grupo que pintó varias calles, monumentos  y espacios públicos con los colores azul y rojo para conmemorar el centenario de Cerro Porteño.

A mediados de 2015 y antes de ir a juicio oral por ya no se sabe bien cual de todas sus causas, Aquiles no tuvo mejor idea que difundir un bélico video donde se trenza con un semejante olimpista más un amenazante mensaje de voz dedicado a cualquier oído Decano que lo quisiera escuchar.

Finalmente, en octubre de 2015 fue sentenciado a trabajos comunitarios y a presentarse en una comisaría cada vez que Cerro Porteño jugase en Asunción por el lapso de dos años. Esto, nos animamos a pronosticar, no impedirá que dentro de un corto período de tiempo volvamos a tener novedades de Carlos Báez Appleyard, desafortunado ex futbolista, barrabrava, baldosero, quien está encerrado en un universo personal donde, inconscientemente, se confunden los atributos heroicos de Aquiles con los de Loki, el Dios de la mitología nórdica que haya armonía para su espíritu en la trasgresión, la maldad, el amor fanático, la violencia y la travesura…

Morales Gerardo [Actualización 2016]

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Gerardo Ariel Morales (El Karibito)

A ver, estimado lector, sabemos que usted sufrió muchos vejámenes auditivos durante los últimos meses y que tiene su psiquis contaminada por esos pseudos conjuntos juveniles uruguayos de cumbia. Así que, ya que el verano está dando sus últimos alientos, le pedimos, a modo de mínima venganza personal, que deje volar a su imaginación por un instante y piense en El Cata Díaz barriendo con furia las piernas del petiso que canta en Marama… O, si quiere ir más allá, visualice al codo de Huguito Barrientos sobre el rostro de la rubia que aparece al frente de Rombai… ¿Imposible, no? Sin embargo, hace tres lustros, la gente que tenía oídos y que los quería preservar pudo ver algo parecido a la justicia que nosotros soñamos cuando llegó a nuestro país el delantero charrúa Gerardo Morales.

Mediapunta incisivo, habilidoso, diminuto, insistidor; a principios de 2001 El Karibito desembarcó en Huracán desde Rentistas (1996/2000), club donde hizo su estreno profesional y con el cual osciló entre la lucha por permanecer en Primera y la pelea por abandonar la Segunda División del paisito. O sea, era un tipo más que ideal para la sufrida idiosincrasia del Globo.

Y ojo. Mal, lo que se dice mal, no le fue. Jugó 17 partidos y convirtió 2 goles en aquel emocional equipo donde se destacaron, para bien o para mal, Morquio, Moner, Erbín, Fabián Carrizo, La Bruja Berti, Juan Carlos Padra e Iván Gabrich. Por caso, Morales convirtió el primer gol en la victoria por 3 a 2 sobre River en la anteúltima jornada con el cual los de Parque Patricio le sirvieron en bandeja el título de campeón del Clausura 2001 a San Lorenzo.

Tras aquel torneo y cansado de los humores del Inglés Babington, quien siempre lo consideró el primer fusible a reemplazar, El Karibito inició una gira interminable que lo depositó por Grasshoppers (2001/02) y FC Wil de Suiza (2003), Montevideo Wanderers (2003),  Deportivo Maldonado (2004), River Plate (2004), Rampla Juniors (2005), Nacional de Montevideo (2005 y 2006/07) Universidad de San Martín de Porres de Perú (2006) y Mes Kerman de Irán (2006/07) donde colgó los botines.

Ahora bien, usted se preguntara ¿y que tiene que ver esto con Marama y Rombai? Es que a finales de los noventa, nuestro homenajeado fue uno de los cantantes y bailarines del grupo juvenil “Karibitos”, el cual era la reserva del establecido grupo “Karibe con K” y con el cual giró, con bastante suceso, por Uruguay y también por la Argentina.

Recordando sus días de gloria, Gerardo Morales manifestó: “El grupo se inició gracias a un representante que nos vio tocar y se le prendió la lamparita. Teníamos a todas las mujeres. Fueron nuestras primeras experiencias sexuales. Las gurísas nos tiraban del pelo. Parecíamos los Beatles. Nos sentíamos Paul McCartney”.

“Muchas veces tocábamos en la televisión, en De Igual a Igual, y yo me tenía que ir corriendo por que jugaba. Llegaba a la cancha con el disfraz puesto y mis compañeros se mataban de la risa”.

Hoy, Gerardo Karibito Morales trabaja en las juveniles de Rentistas, donde guía y aconseja a muchos jóvenes, quienes rebeldemente le contestan: “Todo comenzó bailando / Aquella noche loca de los mil tequilas / Amé como sonreías / en el resto de mi vida” (?).

Son decisiones: el no gol de Pereda contra Ferro (1999)

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Era todo un mérito desentonar en aquel Boca Juniors de Carlos Bianchi multicampeón de fines de los noventa y principios del nuevo milenio. El Virrey tenía el celular de Dios y la señal nunca lo dejaba de garpe. Ponía al arquero suplente en el Superclásico y era la figura del partido. Se la jugaba por un pibito en una definición de Copa Libertadores y le respondía. Improvisaba con un defensor en la final de la Intercontinental y éste limpiaba de la cancha a uno de los galácticos. La excepción a la regla, claro está, era el peruano José Antonio Pereda Maruyama.

El Chino llegó a Boca desde Universitario de Lima al mismo tiempo que Bianchi, en el invierno de 1998, con el antecedente positivo del Ñol Solano, que se había marchado al Newcastle inglés. Estaba por cumplir 25 años y desde 1996 era un habitué de la selección dirigida por Juan Carlos Oblitas. Se presentaba como un volante ofensivo, bastante habilidoso y con buen manejo de pelota. Un calesitero, bah.

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Su debut con la camiseta xeneize se dio en la segunda fecha del Apertura 1998, cuando reemplazó al Chipi Antonio Daniel Barijho en una ajustada victoria ante Gimnasia de Jujuy por 3 a 2, una noche en la que Martín Palermo metió dos golazos. Uno a favor y otro en contra. Desde entonces, el peruano se convirtió en una pieza de recambio, utilizada con cierta frecuencia (actuó de 8, de 5 y hasta de enganche), pero generalmente sin grandes resultados.

Con La Bombonera suspendida por los violentos incidentes en el amistoso ante Chacarita, el domingo 7 de marzo de 1999 Boca recibió a un (in)olvidable Ferro Carril Oeste por la primera fecha del Clausura en el Nuevo Gasómetro. Ese mediodía de 36 grados, el Chino se paró de 5 con el Pepe Basualdo a la derecha y Diego Cagna a la izquierda, y redondeó un buen encuentro.

Iban 12 minutos del segundo tiempo y los de Bianchi ganaban 1 a 0 (tanto de Martín Palermo) cuando Pereda protagonizó una de las jugadas más insólitas, fantásticas y baldoseras de la historia del fútbol argentino. Recuperó el balón en tres cuartos de cancha tras una mala salida de Pelotín Vitali, dejó en el camino a medio plantel verdolaga (Carlos Mac Allister, Nicolás Sartori, Gastón Vales, entre otros), esquivó al arquero Martín Herrera y cuando estaba por marcar un gol maradonianole pegó de lleno al pasto y la pelota se fue por la línea de fondo. El efecto desmoralizante fue tan fuerte que el peruano jamás volvería a encarar a una defensa contraria.

A pesar de Pereda, Boca venció 3 a 0 (otro de Palermo y uno de Guillermo Barros Schelotto completaron la goleada) y conquistó los primeros tres puntos de cara al bicampeonato que conseguiría algunos meses más tarde.

Como no podía ser de otra manera, el ciclo del Chino (no, este no) en Argentina se terminó a fines de 2001, con 72 partidos oficiales en el lomo (48 por torneos locales y 24 por copas internacionales), sin goles y 6 títulos. De vuelta en Perú, siguió sumando etapas en Universitario (fueron cuatro en total), pasó por Melgar, Coronel Bolognesi, Cienciano y coronó su trayectoria con un descenso a la enorme Copa Perú con el Real Academia.

Atlético Tocino (?)

maquinaticino

Si habremos llorado a Adrián Giampietri el año pasado, cuando tuvo su partido homenaje el mismo día del 12º Encuentro Baldosero. No lo pudimos ir a ver, pero sí sus fanáticos y ex compañeros, que se acercaron para despedirlo del fútbol, tal como se había anunciado.

Pero ahora resulta que todo fue una farsa (?), porque el Máquina acaba de sumarse al Atlético Ticino de la Liga de Villa María, Córdoba. Desde acá, le deseamos lo mejor al 10 y le pedimos que la próxima vez que haga su despedida (la posta), nos avise con tiempo.

cornejolapampa

– En los últimos días del año pasado vivimos un gran momento baldosero, cuando fuimos invitados por el Ruso Rodríguez a un partido solidario del que participaron distintas figuras del fútbol como Walter Erviti y el Rolfi Montenegro. En un momento, un espectador se vio sorprendido por el nivel que exhibía uno de los protagonistas y tiró «Che, el gordo ese juega bien, ¿quién es?». «El Toto Cornejo«, le respondió desde adentro de la cancha el mismísimo Toto Cornejo (?), mientras tomaba aire para seguir pisándola.

Lo cierto es que el ex San Lorenzo aún no se retiró y en febrero se sometió a una prueba en el Deportivo 17 de Tres Lomas, en la provincia de Buenos Aires. Y miren si habrá andado bien, que al cuerpo técnico no le importó el sobrepeso del volante y lo incorporaron para la Liga.

En su debut, el Deportivo 17 cayó 3 a 1 ante Monumental de Trenque Lauquen, pero al menos dio frutos el refuerzo, ya que Cornejo anotó el gol de tiro libre. Todavía no hay imágenes actuales, pero les dejamos una de hace algunos años, en Atlético Santa Rosa de La Pampa. A eso súmenle unos cuantos kilos más. Crack.

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¿Se acuerdan de Antonio Piergüidi? Bueno, el hijo no reconocido de Pedro Troglio se radicó en su Bolívar natal para trabajar en el desarrollo del fútbol infantil junto a otro baldosero, Guillermo Panaro. Pero además, la buena noticia es que el ex Gimnasia seguirá jugando. Lo hará en Argentino de Pehuajó, ahí donde seguramente no le van a exigir la velocidad de sus comienzos.

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– Lo último que supimos de Jonathan Vannieuwenhoven es que estaba jugando en Echegoyen de Tres Arroyos. Bueno, lo último relacionado al fútbol, porque un lector nos acercó esta interesante tabla de posiciones de un concurso de pesca, donde el ex Huracán (TA) salió 19º. Baldosero de la corvina (?).

Voy al Arco: Paulo Sérgio (1993)

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En febrero de 1993, en el estadio Pacaembu, Corinthians buscaba quebrar su historial reciente contra el São Paulo en una nueva edición del clásico Majestuoso. El Timão llevaba 6 partidos sin ganarle al Tricolor (con 3 empates y 3 derrotas) y en los últimos 5 ni siquiera había podido marcarle un gol. No, nada iba a cambiar esa tarde.

El mítico equipo de Telê Santana ya vencía 1 a 0 con el tanto de penal de Raí, cuando el uno de Corinthians, Ronaldo, se fue expulsado por una falta dentro del área, justamente, al hermano de Sócrates. Como el técnico Nelsinho Baptista ya había realizado los dos cambios permitidos, fue el delantero Paulo Sérgio (que solía actuar como arquero en los entrenamientos) quien se paró bajo los tres palos.

Cuando Raí ya estaba listo para rematar desde los doce pasos, un torcedor corinthiano invadió el campo de juego, se afanó la pelota y la reventó de punta a la tribuna, desatando la locura de los Gaviões da Fiel. Una vez que volvió la calma, Raí Souza Vieira de Oliveira puso el 2 a 0.

Sobre el final, de tiro libre, Dinho marcó el 3 a 0 definitivo para el Tricolor. Un rato antes, Paulo Sérgio, que en 1994 fue campeón en el Mundial de Estados Unidos, tuvo la oportunidad de lucirse ante los remates de Cafú, evitando lo que podría haber sido una goleada histórica.

La mala racha del Corinthians ante São Paulo se acabó en la segunda fase del Paulista de ese mismo año, tras 9 partidos (3 empates y 6 derrotas), cuando el gol de Neto (el primero del Timão en 8 encuentros) le dio el pase a la final, donde enfrentó a su archirrival, Palmeiras, que se quedó con el título.

Independiente a bastones (2013)

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Si el camino de Independiente hacia el Nacional B significó una larga agonía para sus hinchas, no muy distinto fue el viaje de regreso, plagado de incertidumbre y con situaciones típicas del ascenso. Como muestra, alcanza el primer episodio de aquella temporada 2013/14.

Para el debut en la nueva categoría, el Rojo debía recibir a Brown de Adrogué, un equipo recién ascendido y con un presupuesto muy inferior a los de Avellaneda. Pan comido, habrán pensado muchos en Puma, por eso la marca que vestía a Independiente sacudió aquellos días de tanta tristeza con una camiseta retro, roja y blanca a bastones, en el marco de una campaña que ilusionaba. ¡Si hasta participaba el Kun!

Más allá de que Agüero aseguraba no tenerle miedo a los fantasmas, los temores no tardaron en darse una vuelta por el Libertadores de América y terminaría ganando 2 a 1 el equipo del bigotón Pablo Vicó, con goles de Martín Fabro y de Sproat…o Joel, vaya uno a saber (?).