Mal Pase: Ponzio a Boca (2003)

A mediados de 2002, la permanencia de Riquelme en Boca Juniors era insostenible. Con el Diez en gran nivel y el Barcelona al acecho desde hacía un año, la transferencia ya era un hecho. Todos en La Ribera se preguntaban quién sería el reemplazante de Román. Bueno, casi todos.

Mauricio Macri, por aquel entonces mandamás del Xeneize, parecía tener la respuesta: “El día que venda a Riquelme, compro a Leonardo Ponzio. El pibe de Newell’s Old Boys de Rosario, de apenas 20 años, era un viejo anhelo de Macri, que le había echado el ojo varios meses antes y en octubre de 2002 llegó a asegurar: “En enero o junio próximo, Ponzio se pondrá la azul y oro. Sólo es cuestión de tiempo”.

Aparentemente, todo se había cocinado unos días después del empate en uno entre bosteros y leprosos por el Apertura 2002, aunque ambos presidentes negarían públicamente cualquier tipo de acuerdo. Boca pagaría un millón y medio de dólares por el 50% del pase y sólo una oferta superior a los seis millones dejaría a los xeneizes sin el jugador, aunque con tres palos verdes en sus cofres.

Incluso, a fines de 2002, José Anunciado Cirillo, secretario técnico de Boca, decía: «Macri está haciendo una gestión con el presidente de Newell´s para que Ponzio llegue seis meses antes y esperamos inscribirlo para la Copa Libertadores».

“Ojalá que se dé. Sentí orgullo cuando Macri me elogió, pero hoy quiero pensar en Newell’s. Mientras no haya nada oficial…”, repetía Ponzio, y agregaba: “No es fácil abstraerse de todo lo que se habla. Que Boca se fije en mí me ilusiona”. Aquella confesión le costó una estruendosa silbatina de la parcialidad rojinegra en un duelo frente a Olimpo de Bahía Blanca: «En su momento dije que me gustaría jugar en un equipo grande de la Argentina, sin desmerecer el lugar en que estaba, pero cayó mal en la gente y en un partido contra Olimpo, levantaron el cartel N° 5 para el cambio, yo empecé a salir de la cancha, aunque el cambio era para el 5 de Olimpo, y ahí me silbaron como nunca. No me gustó, fue feo».

Varios años más tarde, en una entrevista para la revista El Gráfico, el mediocampista contó que “López nunca nos dijo nada, pero se generó como que estaba todo hecho y al final se cayó. No sé”.

Hace algunas semanas, el hoy presidente de la nación, aseguró: “La verdad, me quedé con la frustración de no haber podido traer a Ponzio, que era un jugador para Boca. Con López era muy difícil, no pude enganchar la forma”.

Finalmente, a mediados de 2003, mientras Román enfilaba hacia Villarreal tras una temporada opaca en el Barça, Ponzio pasó al Zaragoza, a cambio de poco más de dos millones de dólares, y una década después se convertiría en uno de los emblemas de… River Plate.

Mal Pase: Riquelme a Belgrano (2007)

Repasando la exitosa carrera de Juan Román Riquelme, es difícil no detenerse en 2007, cuando regresó a Boca para obtener su tercera Copa Libertadores y afirmar su idolatría. Ese año, también la rompió con la selección argentina, alcanzando la final de la Copa América y haciendo varios goles en eliminatorias. Pero qué distinto hubiese sido todo, tal vez, si hubiera arrancado ese año firmando para Belgrano.

En enero de 2007, una bomba explotó en Córdoba: Riquelme podía llegar a Belgrano. ¿El motivo? Quería irse del Villarreal debido a su mala relación con el técnico Manuel Pellegrini. Pero, ¿por qué al Pirata?, es lo que muchos se preguntaron.

El principal y único argumento era que Marcelo Delgado, incorporación celeste y amigo de Román, lo había llamado para que se sumara al barco. Mientras tanto, el gerenciador Armando Pérez metía fichas a esa pequeña chance: «Una vez que Román entregue una respuesta, nos pondremos en contacto con los dirigentes de Villarreal. Estamos pensando una ingeniería económica para afrontar un sueldo alto como el que debe tener un jugador de esa categoría, aunque esto sería un sueño». Y agregó: «El 90 por ciento de una decisión de Riquelme va a estar dada por un razonamiento que él haga con el Chelo».

Bueno, el razonamiento terminó desembocando en un NO rotundo. Finalmente Román arregló un préstamo de 6 meses con Boca, y Belgrano, con el Chelo Delgado, se terminó yendo a la B.

Mal Pase: Roselli a Boca (2009)

malpaseroselliboca

Los vaivenes de las negociaciones por la renovación del contrato de Hugo Benjamín Ibarra hicieron que, a medidos de 2009, los dirigentes de Boca Juniors tuvieran que salir como locos a rastrear un posible reemplazante para el lateral derecho. El apuntado fue Nahuel Roselli, que llevaba varias temporadas destacándose en Aldosivi de Mar del Plata. La intención era buscar un jugador joven sin demasiado cartel y potenciarlo, algo similar a lo que el club de la Ribera había hecho a principios del milenio con Clemente Rodríguez, que había llegado desde Los Andes.

«No sé nada, no me quiero ilusionar porque si se cae yo quiero seguir a muerte en Aldosivi. Veremos qué pasa estos días», decía el defensor de 23 años, que, sin embargo, se moría por pasar a Boca: «Sería un gran sueño cumplido. Hugo Ibarra es un futbolista que admiro y ya es un orgullo que se mencione como una posibilidad para pelear ese puesto en Boca».

malpaseroselliboca1

La falta de acuerdo entre los dirigentes del Xeneize y el Tiburón, la continuidad del Negro Ibarra y el arribo del juvenil uruguayo Adrián Gunino llevaron al fracaso las tratativas y Roselli terminó a préstamo en Newell’s Old Boys, donde jugó apenas doce meses. Tras esa experiencia trunca en Rosario, el lateral se convirtió en una golondrina del ascenso, registrando breves pasos por Quilmes, nuevamente Aldosivi, Atlético Tucumán, Temperley, Talleres de Córdoba y, luego de haber anunciado su retiro del fútbol profesional, Banfield de Mar del Plata, donde se desempeña actualmente en el Federal C.

Mal Pase: Orión al Nápoli (2008)

orionalnapoli

La pelota está en el aire. Agustín Orión hace jueguitos como si estuviera con un globo en un cumpleaños. Pero no, está en el área grande, su área grande. Y no es un cumple, es un partido de Cuartos de final de la Copa Libertadores, la gran obsesión de San Lorenzo. De repente, llega Claudio Bieler y pincha el globo. Liga de Quito se queda con la llave y más tarde con la copa. ¿Orión? Con el odio de todo el pueblo azulgrana, que nunca le perdonó la fatídica jugada ni la pelea por los premios en la previa de esa serie.

Unos meses antes de aquel episodio, el arquero había tenido una gran chance de irse. El Nápoli de Italia vino con una oferta contundente: 4.200.000 euros y un contrato muy jugoso. «Me voy, ya fue», dijo el 1. Pero las cosas no fueron sencillas. Ramón Díaz, técnico del Ciclón, le pidió que se quedara, recordándole que él le había dado la titularidad (por encima de Saja) y que lo necesitaba para el primer semestre del año. A Orión nada de eso le importó. Entonces el DT habló con los dirigentes para que rechazaran la oferta.

Después de horas de incertidumbre, los tanos (que estaban desesperados por un arquero), terminaron contratando a Nicolás Navarro, que venía prometiendo en Argentinos Juniors, pero que evidentemente la ligó de rebote.

La calentura de Orión no tardó en manifestarse. Por ejemplo, en el cruce ante Radamel Falcao en Mar del Plata, cuando el conflicto por su frustrada transferencia aún estaba en carne viva. Aunque claro, su enojo real era con los dirigentes.

«Tinelli no me atendió el teléfono. Incluso Le dejé mensajes. Yo estuve junto con él y Rafael Savino en Ideas del Sur en el momento que firmé mi contrato y cuando se cayó mi pase al Napoli traté de llamarlo, pero no hubo caso. Quizás tengo mal el teléfono…».

Pasan los meses. La pelota está en el aire. No es un globo, pero se pincha como el pase al Nápoli. San Lorenzo queda afuera. Orión se pelea con Ramón Díaz. Los hinchas lo acusan de mercenario. Navarro jugó 2 años en Italia.

Mal Pase: Batistuta al Flamengo (1999)

malpasebatistutaflamengo

Cuando a fines de los noventa la empresa suiza International Sport and Leisure (ISL) desembarcó en Flamengo prometió billetes a mansalva y un súper plantel de estrellas que estuviera a la altura del que había puesto al rubronegro en la cima del mundo en 1981, con Zico a la cabeza.

Sonaban como posibles refuerzos, entre otros, el Fenómeno Ronaldo, Alex, Freddy Rincón, Clarence Seedorf, Carlos Gamarra y Gabriel Batistuta. De todos esos, los únicos que vistieron la camiseta del conjunto carioca fueron el paraguayo y Alex. En cambio, llegaron tipos sin demasiado cartel como Caté, Tuta, Lúcio Bala, Dejan Petković o el Camello Jorge Soto.

malpasebatistutaflamengo1

Lo del Bati, que pocos meses después pasaría a la Roma, fue una venta de humo que hasta ilustró, Photoshop mediante, la tapa de Lance!, el Olé brasileño, que anunciaba en letras catástrofe “BATI NO FLA”. Catastrófica fue la sociedad entre ISL y Flamengo, que se terminó abruptamente en 2001, tras el anuncio de la quiebra de la compañía suiza, que salpicaba a la FIFA. É brincadeira.

Mal Pase: Maradona al Corinthians (1993)

malpasemaradonacorinthians1993

No existe brasileño que no haya soñado alguna vez con Diego Armando Maradona. Para mal, después de esa habilitación celestial al Cani en Italia 1990, o para bien, con la ilusión de verlo vistiendo la casaca de su equipo en algún partido del Brasileirão. En 1993, tras el fracaso de Palmeiras la temporada anterior, fue otro gigante paulista, Corinthians, el que tuvo la puerta entreabierta para intentar alguna aproximación con el Diez.

En agosto de ese año, Mário Sérgio (recientemente fallecido en el accidente de la delegación del Chapecoense) se había hecho cargo de la dirección técnica del Timão y no perdía las esperanzas de tener en su plantel al Diegote, a quien había conocido durante su brevísimo paso por Rosario Central a fines de los setenta.

“Primero tengo que decidir lo más importante, que es volver a jugar. Después, tengo un compromiso con un amigo, que lo saben todos, que es el Bambino Veira. Y si esto no se da, bueno, tendré la posibilidad, si es que me decido a jugar, de Corinthians», decía Maradona ante los micrófonos de la Rede Bandeirantes, en Montevideo, mientras se sometía a un tratamiento intensivo para bajar de peso tras su salida del Sevilla español.

Si bien algunas diferencias con Fernando Miele lo alejaron de Boedo del Bajo Flores cuando todo parecía arreglado, el destino del Diego tampoco estuvo en São Paulo, sino en Rosario, donde defendió los colores del club de sus amores: Newell’s Old Boys.

Casi una década después de haberse retirado de la actividad, en 2006, el más grande de todos los tiempos pudo cumplir su viejo anhelo de vestir la camiseta de la Canarinha en una publicidad de gaseosa. ¡Caramba, que pesadelo!

Gracias Rashid Ali García

Mal Pase: José Luis Chilavert y Ricardo Rocha a Boca (1997)

malpasechilaboca1997

“Si traemos a Ricardo Rocha, a los mellizos Barros Schelotto, a José Luis Chilavert y a Martín Palermo tendremos un gran plantel”. Lo dijo Diego Armando Maradona a mediados de 1997, mientras se preparaba con Ben Johnson para su enésima vuelta al fútbol, tras un año inactivo para recuperarse de su adicción a las drogas. El Diegote quemaba su último cartucho con la camiseta del xeneize y quería irse a lo grande, con un título, ese que se le negaba al cuadro azul y oro desde 1992. Para eso necesitaba armar un dream team (de verdad, no como el de Bilardo de 1996) que estuviera a la altura del River multicampeón de Ramón Díaz. Poco le importaba tener que compartir equipo con uno de sus enemigos públicos: José Luis Félix Chilavert González.

«Si queremos un gran equipo debemos traer al Mono Navarro Montoya. Si él no viene porque está jugando en España, hay que conseguir a Chilavert. Él puede ser el arquero de Boca, más allá de que tengamos cosas que hablar. Por Chilavert hay que romper el chanchito», repetía Diego, en un claro mensaje al cartonero Báez a Mauricio Macri. «Quiero que venga el paraguayo. No quiero que cambie lo que opina de mí. Que tenga en claro que viene a darle una mano a Boca. No lo quiero para que sea mi amigo», aseguraba el Diez, que contaba con el aval del entrenador, Héctor Rodolfo Veira.

malpasechilaboca1997-2

Del otro lado, Chila también dejaba de lado sus diferencias y, desesperado por ponerse el buzo de Boca, hasta le tiraba flores a Maradona: “(Diego) se convirtió en un grande de verdad, que quiere lo mejor para Boca y se está poniendo mejor que diez puntos. Sentándonos a hablar podríamos entendernos. Somos personas adultas». Sin embargo, la oferta económica no alcanzó: el Fortín pedía cuatro millones de dólares limpios y desde la Ribera llegaron a ofrecer tres (y, ante la negativa del Manteca Martínez y Sebastián Rambert, hasta se habló de incluir a algún juvenil en el negocio: César La Paglia, Pablo Islas o un tal Juan Román Riquelme). La respuesta de Raúl Gámez, mandamás de los de Liniers, fue tajante: “No”.

malpasericardorochaboca1997

Más allá del paragua, otro que dejaba loco al Die era el defensor central brasileño Ricardo Rocha, que a sus 35 años, y tras un 1996 flojo entre Olaria y Fluminense, había tenido un muy buen Torneo Clausura ‘97 con la camiseta de Newell’s Old Boys de Rosario, que había pagado medio millón de dólares para quedarse con su pase. Es más, el mejor de todos los tiempos hasta se animaba a dar su once titular: «Debería ser Chilavert; Solano, Rocha o Traverso, Fabbri, Arruabarrena o Pineda; Toresani, Berti, Gustavo Barros Schelotto -es la salida que necesitamos, a Riquelme todavía le falta un poco-, yo; Caniggia y Palermo«.

Durante varias semanas, los dirigentes de Boca, con Mauricio Macri a la cabeza, negociaron con Eduardo López para cumplir los últimos caprichos del Diego. “Rocha no se va de Rosario. Es intransferible. Si por ejemplo viene alguien con dos millones de dólares, no le alcanzan ni para empezar a hablar”, repetía el presidente leproso.

Según Luis Conde, el vice bostero, el pase llegó a estar abrochado en un 90 por ciento, aunque al final el pernambucano optó por quedarse en Rosario: “Diego me quiso en Boca. Me llamó y todo, pero no podía traicionar a la hinchada de Newell’s por el cariño que me tenían”, esgrimió el brasileño, que se retiró en 1998, tras un semestre deslucido en Flamengo, al lado de uno de sus grandes amigos: el Chapulín Romário.

Finalmente, sin José Luis Chilavert ni Ricardo Rocha, los que pintaron por La Bombonera fueron Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez. Cansado de tantas vueltas extradeportivas, Maradona se retiró del fútbol en el entretiempo del clásico ante River del Torneo Apertura 1997, aquel que el xeneize perdió por un punto (45 a 44) a manos de su eterno rival. Un año más tarde, tras la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica del club, los colombianos más el mellizo Guillermo y Martín Palermo se convirtieron en la columna vertebral de uno de los ciclos más exitosos de la historia de Boca. El resto es historia conocida.

Mal Pase: Ortega al Al Ain (2008)

ortegaaemiratos_

Momentos agridulces para Ariel Ortega, allá por el 2008. Aún conservaba su categoría y podía plasmarla de vez en cuando con la camiseta de River Plate, pero sus faltas de profesionalismo y el hecho de no tener los minutos de juego que se merecía como ídolo, lo hacían chocar con el Cholo Simeone, su entrenador. Sin embargo, no era contra lo único que chocaba el Burrito.

Después de haber dado la vuelta olímpica en el Torneo Clausura, el destino del jujeño comenzó a ser una incógnita que encontró su desenlace de una manera poco decorosa. El 1º de agosto de aquel año, Ortega fue noticia por habérsela puesto contra un surtidor de nafta. Y lo curioso además, es que ahí había una cámara registrando todo. ¿Casualidad o mala leche?

ortega2008

Ese hit extrafutbolístico sirvió de excusa para que el DT millonario justificara decisiones pasadas…y futuras. La dirigencia encontró el motivo para deshacerse temporalmente del jugador, con la supuesta intención de ayudarlo a superar su problema con el alcohol. Las soluciones eran dos. Una, que se quedara haciendo una rehabilitación al mismo tiempo que cobraba su sueldo, pero sin jugar. La otra, que se fuera a algún lugar. En lo posible, bien lejos.

Fue así como, tres días más tarde, se anunció que Ortega se iría a préstamo al Al Ain de Emiratos Árabes Unidos, por 10 meses. Dos millones de dólares de contrato para el futbolista y medio palo verde para el club de Núñez. Les cerraba a todos, incluso a Ariel, que no quería tratarse y prefería perderse en el desierto. Parecía un golazo, pero el Burrito siempre hizo una finta de más.

No pasaron ni 48 horas hasta que el mismo jugador cambió de idea, gracias a un plan seductor de Independiente Rivadavia de Mendoza, que le ofrecía la 10 y todas las facilidades para que se sintiera a gusto. Y lo curioso no era que la oferta viniera de la tierra del buen vino, sino que detrás de todo eso estaba Daniel Vila, el dueño del canal que días antes lo había escrachado en la estación de servicio. ¿Casualidad o mala leche?