Hacé click en la imagen para ver la evolución de Nicolás Bertolo.
Archivo del Autor: Keyser Soze
Amor a la Guita: Pablo Guiñazú
Balsas Sebastián

Sebastián Andrés Balsas Bruno (El Torero)
Breve y atípica, la carrera profesional del delantero uruguayo Sebastián Balsas pasó por todos los estadios posibles. Tuvo picos de euforia, caídas pronunciadas, momentos de incertidumbre y hasta ribetes casi trágicos. Todo eso condensado en un lapso de siete años.
Nacido en Montevideo en marzo de 1986, el botija metió sus primeros goles en inferiores con la camiseta de Nacional, el cuadro de sus amores. Sin embargo, en 2001 la economía familiar andaba a los tumbos, al ritmo de la crisis que afectaba a toda la región, obligándolos a bajar la persiana del negocio que tenían y a emigrar a España en busca de nuevas oportunidades y un futuro mejor. En el Viejo Continente, a la par de los estudios, le dio a pelotita en el Club Deportivo Oliver de Zaragoza y hasta casi se va a Inglaterra: “En un momento me quisieron llevar, pero no me animé: pensaba que iba a extrañar mucho a mis padres y a mis hermanos”.
En diciembre de 2005, en un viaje a su tierra natal, Balsas enfrentó en un fútbol 5 a un representante de jugadores, Gustavo Nikitiuk, que le vio condiciones y le ofreció testearlas en clubes del paisito. Primero estuvo un año en la Tercera de Liverpool, donde conoció a Emiliano Alfaro, y luego pasó un semestre en Miramar Misiones, sin chances de debutar.
Cuando estaba por pegar la vuelta a Europa, surgió un interés de parte de Racing de Montevideo (2007 a 2009), que la temporada anterior había descendido a la B. De la mano del baldosero Eduardo Favaro, el Cervecero conquistó el Apertura de punta a punta y Balsas se dio el gusto de jugar profesionalmente por primera vez a los 21 años. En el Clausura, ya con José Puente como DT, el verdiblanco mantuvo el buen nivel y garantizó el ascenso con varias fechas de anticipación.

En el regreso a Primera, Racing fue la sensación del Uruguayão y por su ubicación en la tabla anual 2008/09 se ganó un lugar en la liguilla, que otorgaba dos plazas para la Libertadores de 2010 y otros dos cupos para la Sudamericana 2009. Los de Sayago terminaron segundos, detrás de Cerro, y se metieron de cabeza en el certamen internacional más importante del continente.
Para ese entonces, Balsas se debatía entre ofertas de Nacional y Peñarol, que buscaban sus goles. El pibe ni lo dudó y firmó con el Bolso. Atrás quedaba una marca de 19 tantos en 51 encuentros con la casaca del Cervecero. En Nacional (2009/10) redondeó 20 presentaciones, la mayoría ingresando desde el banco de suplentes, y convirtió 5 veces (2 a Atenas de San Carlos y… 3 a Racing de Montevideo -que no los gritó, algo que no cayó del todo bien entre los hinchas tricolores-).
Para mediados de 2010, ya había dejado de ser el secreto mejor guardado del fútbol uruguayo y su nombre sonaba en casi todos los clubes de la vecina orilla. Lo buscaron, entre otros, Tigre, Estudiantes de La Plata y hasta River Plate, pero el destino del charrúa estaba en Boedo, Almagro el Bajo Flores.

«Me encantan los colores de San Lorenzo porque son parecidos a los de Nacional, el club del que soy hincha en Uruguay. Además, me gustó siempre porque acá jugó el ‘Loco’ Abreu, que es hincha de Nacional, es delantero como yo y tuvo un paso muy bueno por San Lorenzo», relataba en sus primeras entrevistas, vendiendo un poco de humo. «Espero lograr lo mismo que Abreu. Ojalá que, en el futuro, a un uruguayo tengan que preguntarle por mí».
El arranque de Balsas en San Lorenzo (2010) fue más que prometedor, con un golazo sobre la hora a Racing en el Cilindro en la tercera fecha y otro (más una asistencia a Menseguez) a Boca en La Bombonera, en la quinta. Sin embargo, la campaña del equipo de Ramón Díaz en la segunda mitad del campeonato dejó bastante que desear (terminó 14°) y rápidamente los aplausos pasaron a ser murmullos y silbidos.
Si hay algo que marcó a fuego la corta estadía del yorugua con la camiseta azulgrana fueron los cortocircuitos con el propio Ramón: «Me cuesta entender la decisión del entrenador, sobre todo porque hace seis meses firmé un contrato por cuatro años. Me dolió que no me dejen ir a la pretemporada. Jugué nueve partidos como titular y marqué tres goles -el tercero a Tigre, en la fecha 11-, no creo que sea una mala marca”, declaraba a comienzos de 2011, luego de que le comunicaran que no iba a ser tenido en cuenta, al igual que Fabián Bordagaray, Sebastián Rusculleda, Nelson Benítez, su compatriota Emiliano Alfaro y Diego Rivero.
En el medio, un temita recurrente en aquel plantel del Ciclón: el póker. “Yo le pregunté a Ramón porque no me quería y me dijo que era futbolístico. No creo que me haya mentido. Soy un gran profesional, pero me perjudicó lo que se dijo del póker. Estábamos jugando dos días antes del partido con Estudiantes. Preferí integrarme al grupo jugando con mis compañeros y no estando solo en la habitación. No soy una mal profesional por haber jugado al póker”, repetía acerca de la noche en la que se produjo un quiebre en la relación entre algunos jugadores y el segundo riojano más famoso del país.
Enseguida llegó a ser anunciado como refuerzo del Tenerife, aunque el pase no se concretó por problemas con la documentación. También estuvo varios días a prueba en el Malmö de Suecia, que descartó su contratación, y terminó regresando al paisito para un touch & go en Racing de Montevideo (2011).
A mediados de año se sumó a préstamo al Córdoba español, donde actuó poco y nada y para colmo se llevaba a las patadas con el técnico, Paco Jémez: «Nadie le ha dicho que se busque equipo ni que se vaya. Es jugador del Córdoba siempre que él quiera. Fue él el que vino a hablar conmigo para decirme que tenía una oferta de Argentina». Es que el uruguayo tenía todo arreglado para sumarse a Argentinos Juniors (2012), de cara al torneo Clausura.

Al Bicho de La Paternal, donde apenas disputó 8 encuentros, llegó a pedido de Néstor Gorosito -que renunció tras aquel recordado y confuso accidente– y huyó despavorido luego de un violento robo del que fue víctima junto a Sergio Escudero. “Fuimos a sacar dinero a un banco. Al salir nos encañonaron dos tipos y se nos subieron al auto. A Sergio, que iba manejando, lo pasaron para atrás y uno se sentó en el volante conmigo al lado. Me puso la pistola en el estómago y me decía que no me moviera, pero en un momento se me cruzaron los cables y le pegué una piña. Ahí empezamos a forcejear y el que manejaba sacó un cuchillo, me pegó dos puñaladas en la pierna y otra en el brazo, entonces me tiré como haciéndome el desmayado”, relató tiempo después al Diario Olé. Y siguió: “Me di cuenta que soy macho pero hasta la tercera puñalada, ja. El que estaba atrás me puso la pistola en la boca y me dijo que si me movía, me mataba. Fue un momento terrible el que vivimos”.
Decidido a alejarse de Buenos Aires porque “estaba muy perseguido, iba por la calle y sentía que todos me miraban como si tuviera plata en los bolsillos”, y porque tampoco estaba en los planes de Leonardo Rubén Astrada, aceptó la propuesta del empresario de medios Daniel Vila y se sumó a Independiente Rivadavia de Mendoza (2012), que buscaba el ascenso en las vísperas de su centenario. ¿Qué pasó? En plena pretemporada, Balsas se rompió la rodilla. Luego, se acentuaron los problemas: “En el segundo semestre empecé a sufrir problemas en la espalda, ya las últimas semanas perdía la estabilidad porque del dolor que tenía se me dormían las piernas como un acto reflejo. Quería jugar, recuperarme, me infiltré muchísimo…”.

Con tan solo 26 años, Balsas no podía más físicamente. “Se me terminó el contrato en Mendoza y me fui a España. ¡Fue el peor viaje de mi vida! En el avión no podía estar sentado del dolor que tenía. No bien llegué me hice estudios y los médicos no entendían como podía haber llegado a tener tres hernias, una que era enorme, y haber soportado tanto dolor. Pasa que como quería volver a jugar, me infiltraba y aguantaba. Hasta que no pude más”.
Tras una serie de operaciones que lo dejaron fuera de competencia en 2013, en 2014 se ilusionó con su tercer regreso a Racing de Montevideo buscando la recuperación. Durante el primer semestre se mantuvo entrenando con la Reserva del equipo uruguayo y en agosto se sumó al L’Aquila de la tercera división italiana, pero apenas actuó unos minutos y el cuerpo no dio para más.

“Álvaro González, que es un gran amigo que en ese momento jugaba en la Lazio, me contactó con un doctor italiano muy importante. Le llevé todos los estudios y le pedí que me dijera la verdad porque ya estaba cansado de toda esa situación. El tipo fue directo: «No podés volver a jugar profesionalmente», relató. Así fue que a fines de 2014, con apenas 28 años, Balsas colgó los championes de una vez por todas.
Por estos días vive en Zaragoza y, completamente alejado del fútbol, administra un restaurante al mismo tiempo que disfruta del anonimato “salvo cuando viene algún argentino o uruguayo. Cuando me reconocen trato de hacerme el boludo, pero por lo general no puedo, ja”.
Amor a la Guita: Juan Pablo Caffa
Maccabi Tel Aviv 0 – Boca Juniors 1 (2006)

El bicampeonato de la temporada 2005/06 puso a Boca Juniors en un lugar de privilegio. Todos querían enfrentarse al equipo dirigido por Alfio Basile, y Mauricio Macri no le iba a hacer asco a nada. Aunque eso implicase disputar dos encuentros en poco más de 12 horas y a casi 12 mil kilómetros de distancia.
Mientras el Coco partió a Centroamérica con suplentes y juveniles para jugar ante Olimpia de Honduras (derrota por 2 a 1) y FAS de El Salvador (empate 2 a 2), el Ruso Ribolzi se hizo cargo de buena parte de los titulares (reforzados con algunas promesas de las inferiores) y embarcó a Israel para el duelo ante el Maccabi Tel Aviv, correspondiente al festejo del centenario del conjunto israelí.
Aquella tarde, el cuadro azul y oro salió a la cancha con Pablo Migliore; José María Calvo, Jonathan Maidana, Claudio Morel Rodríguez y Bruno Urribarri; Nicolás Bertolo, Éver Banega y Guillermo Marino; Matías Donnet; Guillermo Barros Schelotto y Martín Palermo, autor del único gol del partido.
En el complemento ingresaron Emiliano Cerdá (por Maidana), Víctor Ormazábal (por Bertolo), Federico Scoppa (por Banega), Cristian Pochi Chávez (por Marino), Pablo Mouche (por el mellizo Guillermo) y el Lobito Juan Fischer (por Palermo).

Entre otras particularidades, en ese encuentro Boca contó con el sponsoreo de la empresa de apuestas bwin en su espalda, que por aquel entonces intentaba llegar a un acuerdo que luego no prosperó porque la compañía no está habilitada para operar en la Argentina.
Especiales: fútbol y música, videoclips en canchas
No es ninguna novedad. El vínculo entre el fútbol y la música estuvo siempre presente. Desde Julio Elías Musimessi, el arquero cantor de Boca Juniors de mediados de los cincuenta, hasta el recientemente retirado Daniel Osvaldo, pasando por varios integrantes de la banda de rock chabón La 25, PJ Mauro Potenzoni, Sandro Guzmán, Héctor Bracamonte, Hugo Lopes Da Silva, Nicolás Trecco, Carlos Marques Semeao, el paraguayo Romerito, Germán Adrián Ramón Burgos, el rebautizado Diego Lencina o incluso el entrenador colombiano Pacho Maturana, que le puso su voz a un tema de los 107 Faunos. Si hasta figuras de la redonda como Carlos Tevez, Sergio Agüero, el doctor Sócrates, Pelé y el mismísimo Diego Armando Maradona se animaron a cantar.
Se sabe, también, que muchos músicos son futbolistas frustrados (Luciano Pereyra, por ejemplo, estuvo a prueba en las inferiores de Boca y podría haber quedado, de no ser por una lesión en la rodilla que le jugó en contra). Generalmente, se trata de poner el ingenio en acción y rebuscárselas para unir esas dos pasiones, aunque sea por tres o cuatro minutos. Nada más. Y qué mejor manera que hacerlo grabando un video en una cancha de fóbal.
Aquí, en una selección netamente arbitraria, elegimos apenas diez ejemplos. Pase y revuelva.
ATB – Renegade
Andre Tanneberger, más conocido como ATB, es un DJ alemán que, dicen los que saben, llegó a estar entre los mejores hace algunos años. Lo que nadie puede explicar es cómo terminó grabando un videoclip… en la cancha de Huracán. La canción se llama “Renegade” y prácticamente se lo roba la presencia de la guitarrista bermudeña (?) Heather Nova, una Sheryl Crow falopa, que coquetea con el bueno de Andre mientras van pasando imágenes típicas de Buenos Aires como el Obelisco, la 9 de Julio, la Biblioteca Nacional y el estadio Tomás Adolfo Ducó. Ah, también hay una versión remixada bastante más mala que la original.
Daddy Yankee – Grito mundial
El jueves 29 de octubre de 2009 Boca le ganó 3 a 0 a Chacarita por la fecha 11 del Torneo Apertura. Sin embargo, lo más destacado del partido ocurrió en el entretiempo, cuando el reggaaetonero puertorriqueño Daddy Yankee irrumpió en el verde césped de La Bombonera para grabar algunas escenas de “Grito mundial” que, con imágenes registradas en Argentina y Brasil, pretendía ser el tema oficial del Mundial de Sudáfrica 2010. Se ve que Daddy no contaba con la astucia de Shakira y su «Waka Waka (esto es África)». La cuestión es que toda la fantochada pasó ampliamente los 15 minutos reglamentarios y el público comenzó a impacientarse y dejar en evidencia su calentura con insultos y algún que otro proyectil que, por desgracia, no impactó en el cantante, que terminó la tarde en el paravalanchas con La 12.
Hijos del Oeste – Adicto
El estadio de General Lamadrid es el escenario ideal para “Adicto”, el tercer track de Estalla, el único disco de Hijos del Oeste, la banda de Cristian Toti Iglesias tras la breve separación de Jóvenes Pordioseros. No tiene nada que ver con nada, pero el video consta de un desfile de famosos como Pinino Más, Chiche Ferro, Alfredo Graciani, Pato Fillol, Bambino Veira, Juan Bava, Germán Paoloski, Walter Queijeiro, Emiliano Pinsón, Fernando Carlos, Fabián Vargas y Alejandro Fantino, entre otros, que lo hacen imperdible.
Intoxicados – Nunca quise
El tercer álbum de Intoxicados, Otro día en el planeta Tierra, editado en 2005, fue una catarata de hits. De ahí se desprendieron canciones que saturaron las radios como “Fuego” y “Señor kioskero”, entre tantas otras. Sin embargo, una de las mejores versiones del verdadero Cristian de Lugano, Pity Álvarez, se vio en “Nunca quise”, una declaración de amor que contó con imágenes registradas en el estadio Juan Pasquale de Defensores de Belgrano y que, en el videoclip, narra la relación homosexual de dos compañeros de equipo. Ya lo dijo Pity, “si lo sembrás, lo recogés”.
Los Calzones Rotos – Te sigo
Créase o no, de cuando en cuando, Los Calzones Rotos se alejan de Bariloche, donde animan todas las fiestas de egresados desde tiempos milenarios. O por lo menos se alejaron alguna vez, hace más de 20 años, para grabar el video de su canción más conocida: “Te sigo”. De traje y en cortos o disfrazados símil monjes tibetanos (?), el Pingüino y los suyos le rinden culto a la número 5, al compás del ska, en el Florencio Sola de Banfield.
Los Piojos – Maradó
No hay dudas de que el Palacio Tomás Adolfo Ducó es uno de los estadios más lindos de la Capital Federal, y por qué no de la Argentina. Quizás por eso Los Piojos lo eligieron para el videoclip de “Maradó”, el track 10 de Tercer arco, uno de los tantos homenajes musicales que recibió Diego Armando Maradona.
Mano Negra – Santa Maradona (Larchuma Football Club)
La devoción de Manu Chao por el Diez no es cosa nueva. Mucho tiempo antes de “La vida tómbola” (registrada en La Radiolina, de 2007), el francés y el resto de los Mano Negra se despacharon con «Santa Maradona (Larchuma Football Club)», incluida en su último disco, Casa Babylon, de 1994. En el video, la banda se mueve por el Velodrome del Olympique de Marsella al mismo tiempo que se proyectan imágenes de Diego desde sus inicios.
Skank – É uma partida de futebol
«¿Quién no soñó ser jugador de fútbol?», canta Samuel Rosa en “É uma partida de futebol”, tema que abre O samba poconé, el tercer álbum de estudio de los brasileños Skank, editado en 1996. Grabado en marzo de 1997 antes, durante y después de un clásico mineiro, el videoclip captura todo el color de un duelo entre Atlético y Cruzeiro en el Mineirão. También incluye imágenes del encuentro preliminar, disputado por integrantes del grupo junto a otros músicos (como Nando Reis -de Titãs, y coautor de la letra junto a Rosa-, el mítico Jorge Ben Jor, Evandro Mesquita -de Blitz-, Toni Garrido -de Cidade Negra- y el rapper Gabriel O Pensador), además de ex futbolistas, como Nelinho, Reinaldo, Joãozinho y Éder Aleixo, entre otros. El video ganó varios premios y “É uma partida de futebol” representó a Brasil en el disco oficial de la Copa del Mundo en Francia 1998.
Tete – Una pasión
¿Quién o qué es Tete? Es algo que hoy, casi diez años después, nos seguimos preguntando. Él también, ojo. En 2007 publicó su segundo trabajo, La imagen es a modo ilustrativo, que abría con una canción llamada “Una pasión”, cuyo video, que misteriosamente tuvo bastante rotación en aquella época, fue grabado en la cancha de Vélez Sarsfield. Dura algo más de tres minutos y medio, pero parece interminable. Nunca más lo escuchamos nombrar.
Yerba Brava – La cumbia de los trapos
Sobran las palabras. Uno de los mejores videoclips de la historia. Juan Carlos Monito Ponce, nunca te olvidaremos.
Mal Pase: José Luis Chilavert y Ricardo Rocha a Boca (1997)

“Si traemos a Ricardo Rocha, a los mellizos Barros Schelotto, a José Luis Chilavert y a Martín Palermo tendremos un gran plantel”. Lo dijo Diego Armando Maradona a mediados de 1997, mientras se preparaba con Ben Johnson para su enésima vuelta al fútbol, tras un año inactivo para recuperarse de su adicción a las drogas. El Diegote quemaba su último cartucho con la camiseta del xeneize y quería irse a lo grande, con un título, ese que se le negaba al cuadro azul y oro desde 1992. Para eso necesitaba armar un dream team (de verdad, no como el de Bilardo de 1996) que estuviera a la altura del River multicampeón de Ramón Díaz. Poco le importaba tener que compartir equipo con uno de sus enemigos públicos: José Luis Félix Chilavert González.
«Si queremos un gran equipo debemos traer al Mono Navarro Montoya. Si él no viene porque está jugando en España, hay que conseguir a Chilavert. Él puede ser el arquero de Boca, más allá de que tengamos cosas que hablar. Por Chilavert hay que romper el chanchito», repetía Diego, en un claro mensaje al cartonero Báez a Mauricio Macri. «Quiero que venga el paraguayo. No quiero que cambie lo que opina de mí. Que tenga en claro que viene a darle una mano a Boca. No lo quiero para que sea mi amigo», aseguraba el Diez, que contaba con el aval del entrenador, Héctor Rodolfo Veira.

Del otro lado, Chila también dejaba de lado sus diferencias y, desesperado por ponerse el buzo de Boca, hasta le tiraba flores a Maradona: “(Diego) se convirtió en un grande de verdad, que quiere lo mejor para Boca y se está poniendo mejor que diez puntos. Sentándonos a hablar podríamos entendernos. Somos personas adultas». Sin embargo, la oferta económica no alcanzó: el Fortín pedía cuatro millones de dólares limpios y desde la Ribera llegaron a ofrecer tres (y, ante la negativa del Manteca Martínez y Sebastián Rambert, hasta se habló de incluir a algún juvenil en el negocio: César La Paglia, Pablo Islas o un tal Juan Román Riquelme). La respuesta de Raúl Gámez, mandamás de los de Liniers, fue tajante: “No”.

Más allá del paragua, otro que dejaba loco al Die era el defensor central brasileño Ricardo Rocha, que a sus 35 años, y tras un 1996 flojo entre Olaria y Fluminense, había tenido un muy buen Torneo Clausura ‘97 con la camiseta de Newell’s Old Boys de Rosario, que había pagado medio millón de dólares para quedarse con su pase. Es más, el mejor de todos los tiempos hasta se animaba a dar su once titular: «Debería ser Chilavert; Solano, Rocha o Traverso, Fabbri, Arruabarrena o Pineda; Toresani, Berti, Gustavo Barros Schelotto -es la salida que necesitamos, a Riquelme todavía le falta un poco-, yo; Caniggia y Palermo«.
Durante varias semanas, los dirigentes de Boca, con Mauricio Macri a la cabeza, negociaron con Eduardo López para cumplir los últimos caprichos del Diego. “Rocha no se va de Rosario. Es intransferible. Si por ejemplo viene alguien con dos millones de dólares, no le alcanzan ni para empezar a hablar”, repetía el presidente leproso.
Según Luis Conde, el vice bostero, el pase llegó a estar abrochado en un 90 por ciento, aunque al final el pernambucano optó por quedarse en Rosario: “Diego me quiso en Boca. Me llamó y todo, pero no podía traicionar a la hinchada de Newell’s por el cariño que me tenían”, esgrimió el brasileño, que se retiró en 1998, tras un semestre deslucido en Flamengo, al lado de uno de sus grandes amigos: el Chapulín Romário.
Finalmente, sin José Luis Chilavert ni Ricardo Rocha, los que pintaron por La Bombonera fueron Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez. Cansado de tantas vueltas extradeportivas, Maradona se retiró del fútbol en el entretiempo del clásico ante River del Torneo Apertura 1997, aquel que el xeneize perdió por un punto (45 a 44) a manos de su eterno rival. Un año más tarde, tras la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica del club, los colombianos más el mellizo Guillermo y Martín Palermo se convirtieron en la columna vertebral de uno de los ciclos más exitosos de la historia de Boca. El resto es historia conocida.



