Asad Jorge

Jorge Asad

De familia típicamente futbolera (es hermano de Julio, Ernesto y Eduardo, y primo de Omar), Jorge Asad no tuvo ni la más remota chance de escaparle al destino. Nacido el 26 de agosto de 1972, conoció los primeros flashes de la fama en 1989 cuando Carlos Pachamé lo convocó a la selección argentina sub 16 que disputaría el Mundial de la categoría en Escocia.

Si bien no actuó ni un minuto, compartió plantel con jugadores posteriormente reconocidos como Roberto Abbondanzieri, Leonardo Díaz, Luis Medero, Claudio París, Pablo Lavallén o Diego Castagno Suárez y también, claro, con íconos baldoseros como Walter Paz, Fernando López, Néstor Holweger, Gabriel Flores, José María Castro, Leonardo Selenzo y Gabriel D’Ascanio, entre otros. Tras una dubitativa primera ronda (empates 0-0 contra China y Nigeria, y una victoria por 4 a 1 ante Canadá), el conjunto nacional quedó eliminado en octavos de final luego de caer por 2 a 1 frente al Portugal de un tal Luis Figo.

Superada la frustración de la experiencia mundialista, Asad continuaría batallando en el sector derecho del mediocampo en las divisiones inferiores de San Lorenzo, club con el que debutó oficialmente en Primera el 30 de septiembre de 1991, en un 0 a 0 ante Quilmes, por la fecha 5 del torneo Apertura. Esa tarde, el cuadro azulgrana formó con Rubén Ruiz Díaz; Daniel Riquelme, Alejandro Simionato, Gustavo Carrasco y Alejandro Montenegro; Jorge Asad (Marcelo Zampini), Fabián Carrizo, José Daniel Ponce y Jorge Rinaldi (Diego Monarriz); Rubén Rossi y Daniel Leani. En el banco se quedaron esperando su oportunidad César Labarre, Gabriel Rodríguez y el Pirata Adrián Czornomaz.

Una semana más tarde, volvió a ser titular en la derrota por 1 a 0 ante Unión de Santa Fe, compartiendo la mitad de la cancha con Fabián Carrizo, el Bocha Ponce y Roberto García, y reapareció la fecha siguiente en la victoria por 1 a 0 frente a Rosario Central, al lado de Ponce, García y Monarriz.

En 1992, mientras los titulares ponían todos sus esfuerzos en la Copa Libertadores, donde el Ciclón quedó eliminado en cuartos de final contra Newell’s, un combinado de suplentes y juveniles salió a ponerle el pecho al torneo Clausura sin demasiado éxito (terminó penúltimo, apenas por encima del descendido Quilmes). En ese contexto, Asad fue suplente en la caída por 3 a 2 ante Vélez Sarsfield y titular en la derrota por 1 a 0 frente a Ferro Carril Oeste. Esa tarde, dirigido por Juan Carlos Carotti, y en compañía de Juan José Cardinal, Gustavo Matosas y Gabriel Rodríguez en el mediocampo, el menor de la dinastía le dijo adiós para siempre a la máxima categoría.

Lejos de los primeros planos, continuó su carrera en el ascenso, pasando por Estudiantes de Buenos Aires (1993/94) y Colegiales (1994/95), donde fue dirigido por su hermano mayor Julio. Nunca más volvimos a escuchar su nombre.

Ida y Vuelta: Wembley

Así como Ferro Carril Oeste alguna vez metió un hermoso tobogán que lo dejó en la Primera B en menos de lo que canta un gallo, en Inglaterra sucedió lo mismo con el Sunderland, que en apenas un año pasó de la Premier League a la League One, la tercera categoría de aquel país.

A diferencia de lo que pasó con el equipo de Caballito, el caso de los Black Cats logró hacerse famoso a nivel mundial, ya que la debacle fue registrada en un documental de Netflix llamado Sunderland ‘Til I Die» (Del Sunderland hasta la muerte). Estaba todo armado para registrar el regreso a la máxima categoría…pero siguieron bajando.

Hace unos días, el conjunto rojiblanco tuvo la oportunidad de ascender al Championship (la segunda división), enfrentándose al Charlton en la final de los play off. Ya se imaginan cómo le fue.

Nuestros enviados especiales, @guashito y @smokeseller, capturaron lo que pasó en Wembley y te lo muestran en este Ida y Vuelta.

Roffés Guillermo

Guillermo Ezequiel Roffés

Después de perder el torneo Clausura 2009 a manos de Gabriel Brazenas Vélez Sarsfield, el Huracán de Ángel Cappa se desmanteló. Vio partir a sus principales figuras, con Javier Pastore y Matías Defederico a la cabeza, y contrató a Federico Laurito, Nicolás Trecco, Rodrigo Malbernat, Juan Carlos Carrizo, Lucas Trecarichi y al uruguayo Diego Rodríguez Da Luz. ¿Qué podía salir mal?

Con apenas 10 puntos en 15 partidos del Apertura, y tras haber caído por 2 a 0 en el clásico ante San Lorenzo, don Ángel presentó la renuncia no sin antes pasar vergüenza una vez más: ¡lo hizo a través de su blog!

El que tuvo que salir a hacerse cargo del fierro caliente fue Héctor Jesús Martínez, que hasta entonces dirigía en las divisiones inferiores. El 27 de noviembre, en su estreno ante Independiente (derrota por 2 a 0), el Negro mandó a la cancha a Gastón Monzón, Pablo Jerez, Ezequiel Filipetto, Gastón Esmerado, Kevin Cura, Patricio Toranzo, Leandro Díaz, Mario Bolatti, Gonzalo García, Alan Sánchez y Federico Laurito. En el banco quedaron el arquero Lucas Calviño, los defensores Gerardo Maidana y Rodrigo Lemos, los mediocampistas Robert Sales (entró por Jerez sobre la hora) y Cristian Ortiz, y los delanteros Luciano Nieto (que reemplazó a Dardito García) y nuestro homenajeado del día, Guillermo Roffés, que ingresó por Laurito cuando quedaban algo más de 20 minutos.

“Llevé al banco a cuatro chicos (Maidana, Lemos, Sales y Roffés) que no habían debutado para darle un mensaje al club. Los suplentes deben ser de las Inferiores, y Huracán debe incorporar titulares. Tenemos buen material, pero sin rodaje no va a salir nunca”, esgrimía Martínez, que aprovechó para tirarle más tierra al chantapufi de Cappa: “No es mi intención hablar mal de los que estaban antes, pero hay que resaltar que en el segundo tiempo el equipo se cayó físicamente. Habíamos hecho un buen primer tiempo, pero en la segunda parte no encontramos respuesta física. Por más intenciones que tengamos, si no te da el cuerpo, es imposible”.

Nacido en Córdoba el 5 de marzo de 1991, Roffés empezaba a dar sus primeros pasos en el cuadro de Parque Patricios, aunque, claro, eso implicaba darse algunos porrazos. Una semana después del debut, jugó los 90 minutos en la caída ante Banfield por 1 a 0 y hasta entró un ratito contra Boca en la penúltima fecha, en un heroico 0-0 en el Ducó.

Ya con Héctor Rivoira como entrenador, en el verano de 2010 viajó a Brasil junto a un grupo de suplentes y juveniles para participar del amistoso contra Corinthians por la venta de Defederico. Poco pudo hacer para evitar la goleada del Timão por 3 a 0, con tantos de Souza, Morais y Dentinho.

Sin espacio en la consideración del Chulo, reapareció en la segunda mitad del año, bajo las órdenes de Miguel Ángel Brindisi. En el último tramo del Apertura, fue titular ante Tigre (derrota por 3 a 1) e Independiente (triunfo por 1 a 0), partido en el que compartiría el ataque junto al hoy tristemente célebre Nahuel Oviedo y en el que marcó su único gol en Primera. Se despidió en el Clausura 2011, con Roberto Tito Pompei como DT, cuando actuó unos minutos frente a Boca Juniors (ingresó por el Roly Zárate) y Olimpo de Bahía Blanca (reemplazó a Claudio Guerra).

Una lesión en los meniscos de su pierna derecha lo dejó fuera de competencia en el segundo semestre de 2011. Ya recuperado, a fines de ese año Diego Cocca lo incluyó en una lista de jugadores prescindibles que contenía a baldoseros de la talla de Kevin Cura, Luciano Ospina, Nicolás Vélez, Federico Ortiz López, Leonardo Villán, Ezequiel Filippetto, Nicolás Aguirre, Nicolás Dertinopulos, Ezequiel Llesona, Fernando Pagés, Julián Bottaro, Emiliano Lencina, Julio Aguilar, Matías Quiroga y Muriel Orlando.

Su último momento de fama pasajera lo tuvo a comienzos de 2012, cuando lo esperaban para entrenar con el selectivo del Globo, pero se borró sin avisar y apareció varias semanas más tarde. Un puñado de meses después rescindió su contrato.

De nuevo en Córdoba, tras un brevísimo paso por General Paz Juniors (2014/15) en el Federal B, nunca más tuvimos noticias suyas.

Ida y vuelta: Leyton Orient

Mientras en Argentina, la derogación del decreto 1212 asfixia financieramente a los clubes, hoy Asociaciones civiles, y los empuja hacia un modelo privatizador, Guashito fue a ver al Leyton Orient, un equipo tradicional del ascenso inglés que fue arruinado por la mala gestión de un inversor extranjero.

En la temporada 2013-14, el modesto Orient acariciaba un lugar en la EFL Championship, la antesala de la Premier League. Tras perder por penales la final de los Playoffs por el ascenso, el equipo fue vendido al magnate italiano Francesco Becchetti, quien llegó con la promesa de llevar a los O’s a lo más alto con la ayuda de sus inversiones.

El desenlace no estuvo a la altura de las expectativas de los hinchas. En el primer año bajo el control del italiano, 4 técnicos ocuparon el banco en sólo 6 meses y el equipo terminó descendiendo a la League Two. Sin embargo, a su dueño le pareció que el año no fue tan malo, ya que el Reality show sobre el Leyton que él mismo había montado en su propio canal de TV en Italia fue un éxito para los jóvenes tanos que querían mudarse a Londres y conocer tanto la ciudad como el fútbol británico.

La temporada 2015-16 empezó bien y parecía que devolvería al Orient a League One pero a la mitad de la temporada el equipo bajó estrepitosamente a mitad de tabla, el DT fue despedido y Becchetti no fue muy paciente con el nuevo cuerpo técnico, ya que luego de ganar un partido de local en Boxing Day, el excéntrico dueño bajó al terreno de juego y le dio una patada a uno de los ayudantes de campo, lo cual le valió una sanción de la EFL debido a su conducta violenta. Claro que al italiano eso no le parecía grave, siendo que al mismo tiempo el gobierno albanés había expropiado sus bienes en ese país -donde el magnate había hecho gran parte de su fortuna- y solicitaba su extradición en medio de un juicio por fraude, impuestos impagos y lavado de dinero. Por supuesto que Leyton ese año tampoco logró ascender.

Si bien para la temporada 2016-17 todos creían que se había tocado fondo y nada podía ser peor, otra vez subestimamos el tamaño de las cagadas que se puede mandar el dueño de un club. El torneo empezó con problemas para pagar los sueldos de los jugadores y siguió con un pedido de quiebra por parte de las autoridades británicas debido a impuestos impagos por 250.000 libras y la amenaza de la EFL de una quita de puntos a menos que se regularice la situación. Dentro de la cancha las cosas tampoco iban bien, los tres mejores jugadores dejaron el equipo y los técnicos se quejaban de las intervenciones de Becchetti en sus decisiones futbolísticas. Así fue como desfilaron otros 5 técnicos, sumando 11 en solo 3 temporadas.

Los hinchas presionaban para que el italiano vendiera el equipo pero este dijo que no lo haría por menos dinero del que lo había comprado. Así fue como comenzaron a juntar dinero y se reunieron bajo la figura jurídica de «Leyton Orient Fans’ Trust» con el objetivo de salir a rescatar el club en el caso que avanzara el pedido de quiebra y se tuvieran que liquidar sus bienes.

En ese contexto, Orient jugó su último partido en Football League. Cuando el descenso ya era un hecho, los hinchas furiosos e impotentes invadieron el campo y suspendieron el partido. Si bien siempre fue un club modesto, en 112 años nunca había descendido a Conference (los torneos regionales amateurs conocidos como «non-League»). Ya no había lugar para Francesco Becchetti en Leyton y el club ya no representaría ningún negocio para él. Luego de la estrepitosa caída a Non-League, un consorcio liderado por el CEO de Dunkin’ Donuts y confeso hincha del Orient, Nigel Travis, compró las acciones del italiano en el club y tomó su control.

Tras dos años en Non-League, Leyton Orient ganó la National League y logró así su vuelta a Football League, el lugar donde siempre se sintió cómodo.

Los 15

Nacimos como un blog, el 1º de mayo de 2004. Pasaron ya quince años de contar historias: de jugadores, de equipos, de camisetas, de banderas, de entrenadores, de hinchas, de modas pasajeras y de todo aquello que rodea al mundo del fútbol.

En el medio, se fueron abriendo otras ventanas: redes sociales, medios gráficos, libros, radio, publicidad, televisión, viajes y un montón de cosas más. Aprendimos a movernos en terrenos que jamás hubíesemos imaginado, mitad por curiosidad y mitad por supervivencia. Un medio digital tiene que actualizarse. Constantemente. De lo contrario, se muere.

La mayoría de los blogs de aquella época dorada desaparecieron. La gente, mal que nos pese, lee cada vez menos. O mejor dicho, lee cada vez más: en el bondi, antes de irse a dormir, en el baño, en cualquier lado. Pero lo hace en otros formatos. Ya casi no hay tiempo para detenerse unos 5 minutos. Parece una eternidad. Ahora todo se reduce a textos cortos, con muchas imágenes. Entenderlo, forma parte de esa actualización.

Sin embargo, la Baldosa, por alguna razón que no tiene nada que ver con los nuevos tiempos, sigue manteniendo su formato original. Pero no por resistencia, ni por capricho. La Baldosa sigue siendo un blog por gusto. Nos gusta escribir, nos gusta que nos lean. Aunque ahora sea cada tanto y no todos los días, como hace 15 años. Nos gusta investigar la carrera de un tipo que parecía ser el nuevo Messi y que terminó robando en ligas del interior. Es nuestro especialidad, es lo que nos da identidad. Eso es la Baldosa. También es montón de otras cosas, pero particularmente es eso. Y mientras haya baldoseros, vamos a seguir estando. Es que todavía hay historias para contar. La de Gino Clara, por ejemplo (?).

¡Salud!