Especiales: fútbol y música, videoclips en canchas

No es ninguna novedad. El vínculo entre el fútbol y la música estuvo siempre presente. Desde Julio Elías Musimessi, el arquero cantor de Boca Juniors de mediados de los cincuenta, hasta el recientemente retirado Daniel Osvaldo, pasando por varios integrantes de la banda de rock chabón La 25, PJ Mauro Potenzoni, Sandro Guzmán, Héctor Bracamonte, Hugo Lopes Da Silva, Nicolás Trecco, Carlos Marques Semeao, el paraguayo Romerito, Germán Adrián Ramón Burgos, el rebautizado Diego Lencina o incluso el entrenador colombiano Pacho Maturana, que le puso su voz a un tema de los 107 Faunos. Si hasta figuras de la redonda como Carlos TevezSergio Agüero, el doctor Sócrates, Pelé y el mismísimo Diego Armando Maradona se animaron a cantar.

Se sabe, también, que muchos músicos son futbolistas frustrados (Luciano Pereyra, por ejemplo, estuvo a prueba en las inferiores de Boca y podría haber quedado, de no ser por una lesión en la rodilla que le jugó en contra). Generalmente, se trata de poner el ingenio en acción y rebuscárselas para unir esas dos pasiones, aunque sea por tres o cuatro minutos. Nada más. Y qué mejor manera que hacerlo grabando un video en una cancha de fóbal.

Aquí, en una selección netamente arbitraria, elegimos apenas diez ejemplos. Pase y revuelva.

ATB – Renegade

Andre Tanneberger, más conocido como ATB, es un DJ alemán que, dicen los que saben, llegó a estar entre los mejores hace algunos años. Lo que nadie puede explicar es cómo terminó grabando un videoclip… en la cancha de Huracán. La canción se llama “Renegade” y prácticamente se lo roba la presencia de la guitarrista bermudeña (?) Heather Nova, una Sheryl Crow falopa, que coquetea con el bueno de Andre mientras van pasando imágenes típicas de Buenos Aires como el Obelisco, la 9 de Julio, la Biblioteca Nacional y el estadio Tomás Adolfo Ducó. Ah, también hay una versión remixada bastante más mala que la original.

Daddy Yankee – Grito mundial

El jueves 29 de octubre de 2009 Boca le ganó 3 a 0 a Chacarita por la fecha 11 del Torneo Apertura. Sin embargo, lo más destacado del partido ocurrió en el entretiempo, cuando el reggaaetonero puertorriqueño Daddy Yankee irrumpió en el verde césped de La Bombonera para grabar algunas escenas de “Grito mundial” que, con imágenes registradas en Argentina y Brasil, pretendía ser el tema oficial del Mundial de Sudáfrica 2010. Se ve que Daddy no contaba con la astucia de Shakira y su «Waka Waka (esto es África)». La cuestión es que toda la fantochada pasó ampliamente los 15 minutos reglamentarios y el público comenzó a impacientarse y dejar en evidencia su calentura con insultos y algún que otro proyectil que, por desgracia, no impactó en el cantante, que terminó la tarde en el paravalanchas con La 12.

Hijos del Oeste – Adicto

El estadio de General Lamadrid es el escenario ideal para “Adicto”, el tercer track de Estalla, el único disco de Hijos del Oeste, la banda de Cristian Toti Iglesias tras la breve separación de Jóvenes Pordioseros. No tiene nada que ver con nada, pero el video consta de un desfile de famosos como Pinino Más, Chiche Ferro, Alfredo Graciani, Pato Fillol, Bambino Veira, Juan Bava, Germán Paoloski, Walter Queijeiro, Emiliano Pinsón, Fernando Carlos, Fabián Vargas y Alejandro Fantino, entre otros, que lo hacen imperdible.

Intoxicados – Nunca quise

El tercer álbum de Intoxicados, Otro día en el planeta Tierra, editado en 2005, fue una catarata de hits. De ahí se desprendieron canciones que saturaron las radios como “Fuego” y “Señor kioskero”, entre tantas otras. Sin embargo, una de las mejores versiones del verdadero Cristian de Lugano, Pity Álvarez, se vio en “Nunca quise”, una declaración de amor que contó con imágenes registradas en el estadio Juan Pasquale de Defensores de Belgrano y que, en el videoclip, narra la relación homosexual de dos compañeros de equipo. Ya lo dijo Pity, “si lo sembrás, lo recogés”.

Los Calzones Rotos – Te sigo

Créase o no, de cuando en cuando, Los Calzones Rotos se alejan de Bariloche, donde animan todas las fiestas de egresados desde tiempos milenarios. O por lo menos se alejaron alguna vez, hace más de 20 años, para grabar el video de su canción más conocida: “Te sigo”. De traje y en cortos o disfrazados símil monjes tibetanos (?), el Pingüino y los suyos le rinden culto a la número 5, al compás del ska, en el Florencio Sola de Banfield.

Los Piojos – Maradó

No hay dudas de que el Palacio Tomás Adolfo Ducó es uno de los estadios más lindos de la Capital Federal, y por qué no de la Argentina. Quizás por eso Los Piojos lo eligieron para el videoclip de “Maradó”, el track 10 de Tercer arco, uno de los tantos homenajes musicales que recibió Diego Armando Maradona.

Mano Negra – Santa Maradona (Larchuma Football Club)

La devoción de Manu Chao por el Diez no es cosa nueva. Mucho tiempo antes de “La vida tómbola” (registrada en La Radiolina, de 2007), el francés y el resto de los Mano Negra se despacharon con «Santa Maradona (Larchuma Football Club)», incluida en su último disco, Casa Babylon, de 1994. En el video, la banda se mueve por el Velodrome del Olympique de Marsella al mismo tiempo que se proyectan imágenes de Diego desde sus inicios.

Skank – É uma partida de futebol

«¿Quién no soñó ser jugador de fútbol?», canta Samuel Rosa en “É uma partida de futebol”, tema que abre O samba poconé, el tercer álbum de estudio de los brasileños Skank, editado en 1996. Grabado en marzo de 1997 antes, durante y después de un clásico mineiro, el videoclip captura todo el color de un duelo entre Atlético y Cruzeiro en el Mineirão. También incluye imágenes del encuentro preliminar, disputado por integrantes del grupo junto a otros músicos (como Nando Reis -de Titãs, y coautor de la letra junto a Rosa-, el mítico Jorge Ben Jor, Evandro Mesquita -de Blitz-, Toni Garrido -de Cidade Negra- y el rapper Gabriel O Pensador), además de ex futbolistas, como Nelinho, Reinaldo, Joãozinho y Éder Aleixo, entre otros. El video ganó varios premios y “É uma partida de futebol” representó a Brasil en el disco oficial de la Copa del Mundo en Francia 1998.

Tete – Una pasión

¿Quién o qué es Tete? Es algo que hoy, casi diez años después, nos seguimos preguntando. Él también, ojo. En 2007 publicó su segundo trabajo, La imagen es a modo ilustrativo, que abría con una canción llamada “Una pasión”, cuyo video, que misteriosamente tuvo bastante rotación en aquella época, fue grabado en la cancha de Vélez Sarsfield. Dura algo más de tres minutos y medio, pero parece interminable. Nunca más lo escuchamos nombrar.

Yerba Brava – La cumbia de los trapos

Sobran las palabras. Uno de los mejores videoclips de la historia. Juan Carlos Monito Ponce, nunca te olvidaremos.

Atlético de Rafaela copia de Chelsea (2012/13)

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Acostumbrado a vestir camisetas que están inspiradas en modelos de otros clubes, Atlético de Rafaela fue por más en la temporada 2012/13 y presentó una casaca alternativa que decididamente era un robo al away kit que el Chelsea inglés había estrenado un año antes.

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Con esa ropa negra con vivos celestes en la parte superior, el equipo de Londres había disputado parte de la Champions League que terminaría en sus vitrinas, gracias al desempeño de jugadores como Petr Čech, David Luiz (no confundir con Fontanini), Frank Lampard y Tito Drogba.

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La Crema, sin ningún tipo de pudor, se subió a al éxito ajeno y en julio de 2012 mostró en sociedad su nueva casaca suplente, que en realidad nada tenía de novedoso, porque el diseño de Reusch era un calco del de adidas.

Con Sancor en lugar de Samsung y con Sebastián Carrera como referente en lugar de John Terry (?), el cuadro rafaelino empató 1 a 1 con Quilmes, igualó 0 a 0 con River, perdió 3 a 1 con Belgrano y cayó 2 a 1 con All Boys. Evidentemente, no era el Chelsea.

Mal Pase: José Luis Chilavert y Ricardo Rocha a Boca (1997)

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“Si traemos a Ricardo Rocha, a los mellizos Barros Schelotto, a José Luis Chilavert y a Martín Palermo tendremos un gran plantel”. Lo dijo Diego Armando Maradona a mediados de 1997, mientras se preparaba con Ben Johnson para su enésima vuelta al fútbol, tras un año inactivo para recuperarse de su adicción a las drogas. El Diegote quemaba su último cartucho con la camiseta del xeneize y quería irse a lo grande, con un título, ese que se le negaba al cuadro azul y oro desde 1992. Para eso necesitaba armar un dream team (de verdad, no como el de Bilardo de 1996) que estuviera a la altura del River multicampeón de Ramón Díaz. Poco le importaba tener que compartir equipo con uno de sus enemigos públicos: José Luis Félix Chilavert González.

«Si queremos un gran equipo debemos traer al Mono Navarro Montoya. Si él no viene porque está jugando en España, hay que conseguir a Chilavert. Él puede ser el arquero de Boca, más allá de que tengamos cosas que hablar. Por Chilavert hay que romper el chanchito», repetía Diego, en un claro mensaje al cartonero Báez a Mauricio Macri. «Quiero que venga el paraguayo. No quiero que cambie lo que opina de mí. Que tenga en claro que viene a darle una mano a Boca. No lo quiero para que sea mi amigo», aseguraba el Diez, que contaba con el aval del entrenador, Héctor Rodolfo Veira.

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Del otro lado, Chila también dejaba de lado sus diferencias y, desesperado por ponerse el buzo de Boca, hasta le tiraba flores a Maradona: “(Diego) se convirtió en un grande de verdad, que quiere lo mejor para Boca y se está poniendo mejor que diez puntos. Sentándonos a hablar podríamos entendernos. Somos personas adultas». Sin embargo, la oferta económica no alcanzó: el Fortín pedía cuatro millones de dólares limpios y desde la Ribera llegaron a ofrecer tres (y, ante la negativa del Manteca Martínez y Sebastián Rambert, hasta se habló de incluir a algún juvenil en el negocio: César La Paglia, Pablo Islas o un tal Juan Román Riquelme). La respuesta de Raúl Gámez, mandamás de los de Liniers, fue tajante: “No”.

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Más allá del paragua, otro que dejaba loco al Die era el defensor central brasileño Ricardo Rocha, que a sus 35 años, y tras un 1996 flojo entre Olaria y Fluminense, había tenido un muy buen Torneo Clausura ‘97 con la camiseta de Newell’s Old Boys de Rosario, que había pagado medio millón de dólares para quedarse con su pase. Es más, el mejor de todos los tiempos hasta se animaba a dar su once titular: «Debería ser Chilavert; Solano, Rocha o Traverso, Fabbri, Arruabarrena o Pineda; Toresani, Berti, Gustavo Barros Schelotto -es la salida que necesitamos, a Riquelme todavía le falta un poco-, yo; Caniggia y Palermo«.

Durante varias semanas, los dirigentes de Boca, con Mauricio Macri a la cabeza, negociaron con Eduardo López para cumplir los últimos caprichos del Diego. “Rocha no se va de Rosario. Es intransferible. Si por ejemplo viene alguien con dos millones de dólares, no le alcanzan ni para empezar a hablar”, repetía el presidente leproso.

Según Luis Conde, el vice bostero, el pase llegó a estar abrochado en un 90 por ciento, aunque al final el pernambucano optó por quedarse en Rosario: “Diego me quiso en Boca. Me llamó y todo, pero no podía traicionar a la hinchada de Newell’s por el cariño que me tenían”, esgrimió el brasileño, que se retiró en 1998, tras un semestre deslucido en Flamengo, al lado de uno de sus grandes amigos: el Chapulín Romário.

Finalmente, sin José Luis Chilavert ni Ricardo Rocha, los que pintaron por La Bombonera fueron Óscar Córdoba y Jorge Bermúdez. Cansado de tantas vueltas extradeportivas, Maradona se retiró del fútbol en el entretiempo del clásico ante River del Torneo Apertura 1997, aquel que el xeneize perdió por un punto (45 a 44) a manos de su eterno rival. Un año más tarde, tras la llegada de Carlos Bianchi a la dirección técnica del club, los colombianos más el mellizo Guillermo y Martín Palermo se convirtieron en la columna vertebral de uno de los ciclos más exitosos de la historia de Boca. El resto es historia conocida.

Vestuario Local: Colorados

Como ya deberían poder recordar, esta sección se dedica a estudiar el estilo de los -tan a veces ninguneados- hinchas del fútbol argentino. Hoy nos convocan los colorados. Seres muchas veces acusados injustamente de ser yeta traer el infortunio a sus respectivos clubes.
Por más que creerlo le de momentáneamente sentido a los fracasos de nuestras vidas, el éxito de nuestro equipo poco tiene que ver con el número de cabezas coloradas en la tribuna.
El post de hoy contiene pelirrojos de varios equipos con diferente nivel de fortuna con la esperanza de desterrar este súper injusto mito.
01boca
La mejor forma de sobrellevar ser el centro de atención de todos cuando te hacen un gol en contra, es tunear lo que Dios te dio para que todos estén ocupados mirando otra cosa -y no el color de tu pelo-. Un par de rastas y una chiva version light de la de Alexi Lalas en los 90 (un experto en esto) deberían funcionar.
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El mejor cambio igual -o el que menos capital requiere- es el cambio anímico. Como si fueras un equipo siendo rescatado del descenso por Caruso Lombardi, creértela y no darle cabida a nadie es el mejor consejo para ser colorado en tiempos de promedios flacos.
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Si la onda holística «pro-autoestima» te parece una truchada no es lo tuyo, siempre te podes colgar de la tendencia de turno para zafar de los comentarios de los muchachos y, al mismo tiempo, ganarte a la platea femenina.
Hoy día, la dupla barba larga-anteojos Ray Ban es mas letal que Higuaín definiendo una final por penales.
05aaaj
Si sos mujer, el tema barba se te complica. Si te bancas un poquito de amor verbal extra de los pibes, un shorcito es todo lo que necesitás para que lo último que se les ocurra llamarte sea mufa.
05river
Cuando la barba y tu autoestima te fallan, las rastas te excluirían de tu grupo de amigos y no fuiste bendecido con lindas piernas, una visera es una opción rápida y barata para desviar la atención. De paso -como el chico de la foto- no perdés ocasión para profesar tu afecto por Roger Federer.
En fin, «Mufa», «Yeta», «Piedra», etc… Todos somos iguales a la hora de perder finales con Alemania y, créanme, ellos deben tener muchos más pelirrojos que nosotros. Mientras más pronto lo aceptemos, mejor.

Belgrano 1 (4) – Bielorrusia 1 (3) (1993)

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Belgrano levantando una copa puede resultar un hecho curioso, porque no tenemos el ojo entrenado, pero mucho más extraño fue el rival en aquella final: la selección de Bielorrusia. ¿Qué?

Todo sucedió en el verano de 1993, cuando los europeos llegaron a la Argentina para disputar un cuadrangular amistoso junto al Pirata, Talleres y el Mitsubishi Urawa de Japón. En juego estaba la Copa Ciudad de Córdoba. ¡Qué linda época los noventa!

Los bielorrusos estaban en plena formación. Un año antes, tras desmembrarse la Unión Soviética, se habían afiliado a la FIFA y esperaban integrarse a la UEFA. Muchos de sus jugadores venían de representar a la CCCP, pero algunos otros recién asomaban en el plano internacional, como Valentin Belkevich, un volante que se convertiría en histórico y referente, al margen de comerse a la cantante pop Anna Sedokova.

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Por su parte, el Celeste de Alberdi tenía a su flamante refuerzo, Adrián Czornomaz, que el 3 de febrero de aquel año marcaría el gol del triunfo ante los japoneses en la semifinal del cuadrangular. En los papeles, el partido decisivo sería ante Talleres, pero sorpresivamente la T cayó 3 a 2 con Belarús y los planes cambiaron.

Tres días más tarde, se jugó la inédita final en el Chateau Carreras. Belgrano y Bielorrusia Igualaron 1 a 1 y fueron a los tiros desde el punto del penal, donde el equipo local se impuso 4 a 3, para terminar levantando la copa.

(Gracias A Lo Belgrano).

Simonetti Franco

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Franco Simonetti

Ni el más pesimista de los hinchas de Independiente se imaginó lo que iba a ocurrir en la fecha 17 del Torneo Clausura 2009, cuando su club tuviera que enfrentarse con Banfield en el estadio Florencia Sola.

Para esa altura, Américo Rubén Gallego encaraba su segundo ciclo al frente del cuadro de Avellaneda y hacía malabares con lo que tenía a mano. Cansado del bajo rendimiento de sus dirigidos, pasó el plumero y en cuestión de semanas se cargó a Lucas Mareque, Ricardo Moreira, Damián Ledesma, Federico Higuaín, Damián Luna, Pepe Moreno, Leandro Depetris y Emanuel Centurión, entre otros.

Amparado en varios jugadores experimentados y algunas promesas de las inferiores, para el duelo de aquella tarde/noche del 12 de junio, el Tolo paró en la cancha a Fabián Assmann; Franco Simonetti, Leandro Gioda, Eduardo Tuzzio y Guillermo Rodríguez; Gastón Machín, Lucas Pusineri, Fernando Godoy y Federico Mancuello; Daniel Montenegro y Darío Gandín. En el transcurso del partido ingresaron Sergio Vittor, Leonel Ríos y Leonel Núñez. Todos futbolistas medianamente reconocidos, que lograron mantenerse un buen rato en Primera o a lo sumo en la segunda división de nuestro país o del exterior. Todos menos uno, claro.

Nacido en Luján el 23 de agosto de 1989, el lateral por derecha Franco Simonetti había arribado al club en 2007 desde San Lorenzo de Luján, con el que debutó en el Argentino C, y tenía en el lomo un puñadito de encuentros en su categoría: la cuarta. Una semana antes del choque ante el Taladro, Gallego quedó fascinado con la actuación del defensor de 19 años en su primer partido con la Reserva y, escaso de recursos, lo subió al plantel profesional, donde compitió mano a mano por un lugar en el once inicial con el paraguayo Diego Gavilán, que había llegado con chapa de figura, pero que estaba muy lejos de su mejor versión.

Todo lo que ocurrió tras el pitazo inicial fue una sucesión de hechos bochornosos que parecía no tener fin. Banfield goleó a Independiente por 5 a 0 con tantos de Santiago Silva por duplicado, Víctor López, Sebastián Fernández y Julio Barraza para el delirio de su gente y para la desesperación de la parcialidad del equipo de Avellaneda, que se la pasó entonando “la más maravillosa música”. Si bien Simonetti no fue ni por asomo el peor de la última línea (solamente tuvo responsabilidad en el cuarto gol), terminó pagando los platos rotos: jamás volvió a vestir la camiseta de los diablos rojos y debió conformarse con alternar entre Cuarta y Reserva hasta que quedó libre a mediados de 2010.

Tras semejante mazazo, Simonetti desapareció sin que nadie se diera cuenta. Recién volvimos a tener noticias suyas varios años más tarde, cuando lo encontramos defendiendo los colores de Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy (desde 2013) en el ascenso profundo.

Allí sigue hasta hoy, tratando de olvidar que alguna vez fue actor de reparto en una de las noches más fatídicas de ese letargo que un puñado de temporadas después acabaría en la B Nacional.