A sabiendas (?) de que el que futbolista de la imagen no es un arquero, sino un jugador de campo improvisado en esa posición, uno imagina que el desaforado festejo fue por algo más que haber descolgado un centro. La algarabía de Cosmin Moti estaba justificada: gracias a su magnífica actuación, el Ludogorets Razgrad de Bulgaria se clasificaba por primera vez a la fase de grupos de la Champions League.
El hecho se consumó de manera épica: tras la derrota por 1 a 0 en el partido de ida frente al Steaua Bucarest, por la última ronda de los play-off, el club búlgaro debía ganar en casa por lo menos por el mismo resultado para forzar el tiempo suplementario. Lo logró, pero con sufrimiento: el único gol del cotejo llegó en el minuto 90. En consecuencia, a jugar media hora más.
A pesar del desahogo sobre el final, el local no la iba a pasar bien durante la prórroga, sobre todo al final de la misma, cuando, por la expulsión del arquero Vladislav Stoyanov, el Ludogorets se quedó con un jugador menos y sin cambios. Ahí apareció este defensor, para hacerse cargo de la situación.
“Ni lo pensé”, afirmó luego. “Cuando me di cuenta de que habíamos usado todas nuestras sustituciones, corrí hacia el banco, hablé con el entrenador y decidimos que ocupe su lugar”. Con la definición por penales encima, se calzó el buzo del guardameta suplente y fue en búsqueda del milagro.
El primer penal lo pateó él. Adentro. Nadie le podría reprochar algo si no lograba desviar por lo menos un remate. «La gran presión estaba sobre los jugadores del Steaua, porque esperaban convertirme”. Sin embargo, Moti tenía una ventaja: “Ellos no me podían estudiar como a un arquero normal, no sabían lo que iba a hacer… en realidad ni yo sabía que iba a hacer».
La cosa fue que los planetas se alinearon: con un par de atajadas, desató la alocada celebración. ¿Algún condimento más? Sí, el héroe de la jornada era un ex jugador del Dinamo Bucarest, el rival histórico del Steaua, que de esta manera se quedó sin chances de una revancha frente a River en la siguiente Copa Mundial de Clubes.
Bastante extraña parecía ser la contratación por parte del Pincha de este colombiano sin antecedentes destacados y un CV lleno de pasantías. Zaguero de casi 2 metros de estatura, apodado La Muralla, lógicamente fue presentado como impasable en la parte aérea, justo lo que buscaba Mauricio Pellegrino para reforzar la defensa del equipo.
Con 26 años, ya era un verdadero trotamundos: había pasado por nueve conjuntos de seis países diferentes, aunque en varios solo hizo turismo. Por ejemplo, en 2009 formó parte del plantel de Godoy Cruz sin pisar la cancha ni un minuto. Tampoco tuvo mucho rodaje en otros conjuntos como el Olaria (Brasil), Fénix (Uruguay) o Santiago Morning (Chile).
En fin, la historia dirá (?) que César Augusto Mena Mosquera estuvo unos días en el Country de City Bell, practicó con sus compañeros y casi se sube a un micro rumbo a Mar del Plata para jugar un amistoso frente a Independiente. Pero lo bajaron.
Es que su pase todavía pertenecía alAtlético Huila, que a último momento intentó cambiar las condiciones previamente acordadas. Algo que en La Plata no aceptaron.
Según un comunicado de la institución que comandaba Juan Sebastián Verón, “el jugador no pudo desvincularse del club colombiano por lo que Estudiantes decidió hacer marcha atrás, ante estas condiciones, de su contratación”. Y a Mena no le quedó otra que seguir con su periplo baldosero por otras tierras.
Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar, cantaba Nino Bravo. Sin embargo, esto no puede aplicarse a la realidad de Ryduan Palermo. Por un lado, hace tiempo que pasó la veintena de velitas sopladas (está cerca de cumplir 25 años). Y además, no claudica en su lucha por forjar su propio camino.
En agosto de 2020, el hijo de Martín se había sumado al Marathon, uno de los equipos más populares de Honduras. Allí, fue entrenado por Héctor Vargas, quien había sido DT del Titán en las inferiores de Estudiantes. ¿Casualidad? Para nada: el mismo entrenador había aconsejado a la dirigencia su contratación.
La cuestión es que el rendimiento del ex delantero de Arsenal no fue el esperado, y en estos momentos se encuentra sin club. Vargas, amigo de su padre: lo exculpó de toda responsabilidad: “vino por dos pesos con cincuenta. No tenía necesidad de venir a Honduras, incluso se pagó el pasaje de avión”.
– Obviamente, hay otros futbolistas disponibles en este mercado de pases. Rubén Botta, por ejemplo, tiene el pase en su poder tras jugar un año en el Sambenedettese Calcio, de la Serie C italiana, donde fue compañero de Maxi López e Iván Rossi.
– También podría sumarse a esta lista Gastón del Castillo: el hermano del Kun Agüero apenas sumó algunos minutos en San Miguel durante el primer semestre de 2021. ¿Y Gino Clara? Tampoco tiene contrato. Ojalá lo consiga pronto.
– El que sí pudo encontrar continuidad es Claudio Chiqui Pérez. El ex defensor de Boca está jugando en el Cibao FC de República Dominicana. Para atenuar la nostalgia, lo acompañan un par de compatriotas: Lihué Prichoda e Iván Pérez.
– El de la imagen es otro zaguero con pasado en Belgrano. Se trata de Ernesto Maceira, quien se retiró en 2013 para dedicarse a la gastronomía. Hace poco contó sus desventuras en el fútbol y como cambió las canchas por las cocinas. ¿Su especialidad? Las pizzas.
– Nunca está de más ver en que andan los dos delanteros más particulares que pasaron por Newell’s en los últimos tiempos.
Desde principios de año, el recordado Ze Turbo juega en el Nantong Zhiyun, de la segunda división de China. Ya convirtió un par de goles.
– Luis Leal, el otro africano que pasó por la Lepra, estuvo en Sol de América, siendo uno de los pocos puntos altos de un equipo que terminó la liga paraguaya en el anteúltimo puesto. Ahora, quiere dar el salto a un conjunto más importante. Seguramente lo logre: por algo lo apodan Pantera.
– Por último, se retiró el Loco Abreu, que no es baldosero pero sí uno de los emblemas de la sección Amor a la Guita. Con 44 años y 31 clubes en su haber, dejó la actividad el último futbolista que había compartido una cancha profesionalmente con Diego Armando Maradona. El fin de una era y el comienzo de otra: nos hará laburar por última vez (?) para actualizar su posteo.
Convertir un gol en el debut. No son muchos los futbolistas que pueden darse este lujo. En el Siglo XXI se pueden mencionar a Mariano Chirumbolo, Maximiliano Flotta, Gonzalo Rovira, Juan Carlos Toja, Jerónimo Morales Neumann y Milton Galiana, entre otros. Todos tuvieron algo en común: una carrera que pintaba para mucho más de lo que terminaría siendo. El caso de Juan Carlos Ojeda no escapa a este patrón.
Mediocampista creativo, zurdo, con una interesante pegada y buen recorrido, realizó las divisiones inferiores en Estudiantes, pero su presentación la hizo jugando para Argentinos Juniors, en el Clausura 2009.
Claudio Vivas lo mandó a la cancha por primera vez el 22 de febrero y el pibe respondió con un gol, en lo que sería empate frente a San Martín de Tucumán. El DT lo conocía por su paso por el Pincha, donde había sido coordinador del fútbol amateur.
Sin embargo, apenas totalizó 3 partidos con la camiseta del Bicho antes de regresar a La Plata, a la espera de nuevas oportunidades…que nunca tendría.
Tras un breve paso por Central Córdoba de Santiago del Estero (2010), hizo el ckeck in para vivir su gran experiencia internacional: fue cuando llegó a Jorge Wilstermann de Bolivia para jugar la Copa Libertadores… y el Nacional B. Es que, como le sucedió a Tigre en 2020, el equipo boliviano había clasificado por un lado y descendido por el otro (?). De esta manera, Ojeda enfrentaba a Inter de Porto Alegre, Chiapas y Emelec por TV en vivo para todo el continente, mientras que los fines de semana chocaba con rivales tales como Universidad Cruceña o Club Vaca Díez.
Luego del lógicamente flojo papel del equipo en el torneo continental (1 ganado, 1 empatado y 4 derrotas), el Aviador se concentró en la búsqueda del ascenso, objetivo que conseguiría el 28 de mayo de 2012. Esa fue la noche de gloria de Juan Carlos Ojeda: marcó el gol del triunfo en el partido definitorio ante Guabirá, poniéndole fin al calvario de uno de los equipos más importantes del país. Fue el 28-M, la resurrección (?).
Sin embargo, al igual que Trezeguet después de haber sido héroe frente a Almirante Brown, los mejores días de Ojeda ya habían pasado. Lesiones y problemas personales fueron machacando su carrera. Se sabe que probó suerte en Australia y que volvió al ascenso boliviano para jugar en el Municipal Tiquipaya (2013/14). También que Aurora, del mismo país, preguntó por él en 2015, pero no lo contrató porque tenía el cupo de extranjeros completo.
Triste final para una trayectoria que fue de mayor a menor. De un debut con gol, a desaparecer del mapa futbolístico en pocos años. Moraleja: nunca hay que mostrar lo mejor en la primera vez. Sirve para el fútbol, sirve para la vida.
¿Imaginan al campeón de la Primera B Metropolitana celebrando su título con una gira por un país europeo? Créase o no, esto pasó en 1961, cuando el Deportivo Español disputó una serie de amistosos en la tierra de muchos de sus hinchas y dirigentes.
En diciembre de 1960, el reciente ganador de la tercera categoría de nuestro fútbol encaró para España y recorrió su territorio enfrentando a equipos como Espanyol, Elche, Athletic Bilbao, Real Oviedo y Pontevedra. Sin embargo, la frutilla de la torta (perdón, la fresa del pastel) llegó el 18 de enero, cuando se encontró con el Real Madrid, por entonces tetracampeón de Europa.
Aquella noche, Los Merengues no tuvieron inconvenientes en aplastar a los entusiastas argentinos. Más allá de la derrota, fue una jornada inolvidable para la visita, sobre todo para Horacio Onzari y Roberto Saporiti, que lograron fotografiarse junto a Alfredo Di Stéfano
A pesar de que se trataba de una joven institución (había sido fundada apenas cuatro años antes), el Deportivo Español recibió desde su creación un amplio apoyo de su comunidad, incluyendo a Santiago Bernabeu, quien no tuvo reparos en exponer a las figuras de su equipo ante un conjunto semi amateur.
Además, como parte del agasajo, el conjunto madrileño obsequió un juego de camisetas a sus invitados. Desde entonces, Los Gallegos suelen jugar de blanco cada vez que utilizan una prenda alternativa.
En momentos donde todo el mundo habla de la inexistente Superliga Europea, nosotros les traemos la Superliga que si existió y que, como todo lo creado para lavar guitabueno, duró poco y nada.
Ustedes, queridos lectores baldoseros que quizás tengas cierta afición por los fierros: ¿se acuerdan de la Superleague Fórmula? Fue un proyecto autorizado por la FIA en el 2005, pero que recién tuvo su primera temporada tres años más tarde. La idea de fusionar clubes de fútbol con el automovilismo era rupturista (?), pero no había nacido ahí. Era la continuación de un fracaso llamado Premier 1 Grand Prix, presentado en el 2001, que nunca consiguió los auspiciantes necesarios para que los (muchos) clubes que se habían interesado lo vieran como algo rentable.
Un tipo llamado Robin Webb le tenía una fe bárbara a esta idea y la reflotó en el 2005, sabiendo que tenía que conseguir guita para que no le pasara lo mismo que en el 2001, así que contactó a algunos inversores españoles (en esa época de bonanza, los gallegos gastaban hasta en condones usados) y gracias a ese apoyo económico pudo dar el puntapié inicial.
La temporada inaugural terminó con 18 equipos participantes: Milan, AS Roma, Galatasaray, PSV Eindhoven, Anderletch, Olimpyacos, Basilea, Borussia Dortmund, Atlético de Madrid, Sevilla, Porto, Glasgow Rangers, Tottenham y Liverpool representando a Europa; Corinthians y Flamengo bancando los trapos sudamericanos, mientras que Al Ain y Beijing Guoan luchaban por el honor asiático.
Se disputaron seis fechas dobles en Inglaterra, Alemania, Bélgica, Portugal, Italia y España, la primera fue el 31 de agosto y la última el 23 de noviembre y la novedad que tenían estas carreras con respecto a otras de similar categoría era que la segunda carrera de la fecha se largaba con parrilla totalmente invertida para darle un poco de color.
Si bien los equipos de fútbol eran el estandarte de la competencia, los que ponían el conocimiento eran estructuras existentes dentro del automovilismo. Por ejemplo, el Beijing Guoan fue el campeón de ese 2008 pero no estaba el kinesiólogo poniendo a punto la suspensión, sino que el equipo ex F1 Zakspeed se encargaba de todo lo relacionado al auto.
Estas estructuras eran como el DT del equipo. El ejemplo más claro es el del FC Porto, que disconforme con los resultados conseguidos bajo el mando del Alan Docking Racing, se cambió para el taller de Hitech Junior Racing en la fecha 5, logrando su primera victoria de forma inmediata. Mecánico que debuta, no pierde.
La temporada 2009 fue el punto mas alto de la categoría. A los equipos existentes, se sumaron el Sporting Lisboa, FC Midtjylland y el Olympique de Lyon, un jueguito para PC y la petrolera angoleña Sonangol que iba a poner la moneda (10 millones de euros por año) y el combustible para todos los equipos. Estas no fueron las únicas novedades, ya que cambió radicalmente la forma de disputa de la clasificación y se sumó una carrera más a cada fecha.
La clasificación se disputaba en grupos, luego los 8 mejores clasificaban a cuartos de final y de ahí eran eliminaciones mano a mano hasta que el ganador de la final se quedaba con la pole. Las dos carreras principales mantuvieron el formato anterior pero se agregó una tercera carrera a cinco vueltas entre los mejores seis autos del fin de semana. Un quilombo divino.
Este año participó el argentino Esteban Guerrieri, corriendo una fecha para Al Ain, otra fecha para Sevilla y tres fechas para el Olympiacos; logrando una victoria para los árabes y otra para los griegos. El campeón fue el Liverpool, que aventajó por apenas 30 puntos al Tottenham (412 a 382), el único cambio de técnico fue entre Roma y Flamengo, que intercambiaron las estructuras entre ellos luego de la tercera fecha.
La tercera temporada debería haber sido la del despegue, pero fue la de la caída. Los gordos de traje le abrieron la puerta a las selecciones y al final de la temporada prendieron las luces del boliche y empezaron a verse las caras: no había guita, la empresa Superleague Fórmula S.A. tenía pérdidas millonarias, los inversionistas españoles se las tomaron y los que quedaron rebautizaron la empresa como Global Reach S.A. Esta empresa desapareció en 2018, dejando una deuda de 1 palo euro en España y estuvo bajo investigación por blanqueo de capitales y venta de armas a Angola, país de la empresa Sonangol, principal sponsor de la categoría. Qué sorpresa, nadie se lo hubiera imaginado.
En la cancha (?), el campeón fue Anderletch de Bélgica, pero a esta altura ya no le importaba a nadie. Para el año 2011, se borraron casi todos los equipos, los pocos autos que habían eran en su mayoría selecciones, sin los angoleños no había un sope y luego de las dos primeras fechas se canceló el campeonato poniendo fin a esta locura hermosa.
Bonus Track: les dejamos para que ustedes amplíen en los comentarios y después podamos robar con otro post el recuerdo de la temporada 2005 del Top Race V6 con los autos pintados con los colores de los equipos de fútbol, con Guillermo Ortelli cantando «Dale Booo» adentro del casco y con el Flaco Traverso presentando su auto en el Monumental.
Tan marcado quedó Roberto Passucci con su juego aguerrido y aquella patada a Ruggeri para vengar el orgullo xeneize en el clásico ante River, que poco se habla de otros aspectos coloridos de su trayectoria, como su insólito retiro en el ascenso de Suiza o su afición por el arco, que demostró más de una vez.
Ya recordamos cuando le tocó ponerse el buzo de Gatti en un partido de 1983, pero años más tarde volvería a hacerlo, aunque defendiendo a otra institución.
El 9 de octubre de 1988, Unión de Santa Fe recibió a Banfield, por la novena fecha del Nacional B. Ambos equipos venían de descender de la Primera División y estaban en el plan de retornar lo más pronto posible. El Tatengue lo terminaría logrando al final de aquella temporada 1988/89, con aquellas recordadas finales del reducido ante Colón. El Taladro tardaría 4 años en hacerlo, también ganándole un desempate al Sabalero. Pero volvamos a 1988.
Ese tarde, Passucci se hizo cargo del arco en los minutos finales (el arquero titular era Tognarelli), y pese a que tuvo algunas buenas intervenciones (según el recuerdo de algunos hinchas), no pudo evitar la caída de su equipo 1 a 0 ante Banfield, con gol de Daniel Toribio Aquino.
Durante los primeros meses de 1954, Racing llevó a cabo una intensa gira por varios países europeos. Tras haber terminado el último campeonato argentino en el tercer puesto, disputó juegos en Italia, Yugoslavia, España y Bélgica, antes de llegar a Inglaterra, donde chocó ante el Wolverhampton y el Chelsea.
Este último enfrentamiento, llevado a cabo el 13 de marzo, tuvo un Stamford Bridge colmado que vio a los argentinos salir a la cancha con Domínguez; Dellacha, Fernández; Giménez, Balay, Alvarez; Cupo, Méndez, Recalbuto, Pizzuti y Sued.
Si bien The Blues no se había convertido en el poderoso conjunto que actualmente protagoniza cada Premier League, contaba con la base del equipo que al año siguiente se quedaría con su primera liga inglesa. Por eso no extrañó que el arquero visitante tuviera mucho trabajo, destacándose como la figura del encuentro, según las crónicas de la época.
Tras esta igualdad sin goles, Racing continuó viajando: Paris y Madrid fueron las últimas escalas antes de regresar a Argentina. ¿El resumen del viaje? La Academia disputó 11 partidos, con una sola victoria, tres empates y siete derrotas. Y una buena cantidad de millas sumadas.