Perna Edgardo

Edgardo Javier Perna

Decidido a priorizar la Copa Libertadores, que se le negaba sistemáticamente desde 1960, San Lorenzo disputó el torneo Clausura 1996 con un mix de suplentes y juveniles que, en muchos casos, sumaban sus primeros minutos en la máxima categoría. La campaña, claramente, fue olvidable: el cuadro de Boedo terminó penúltimo, con 16 puntos, apenas 3 más que Argentinos Juniors.

Luego de la victoria por 3 a 1 ante River Plate en el debut, el Ciclón visitaba a Racing en Avellaneda. Con los titulares en Venezuela para los duelos coperos frente a Minervén y Caracas, San Lorenzo presentó una formación minada de nombres nuevos, orientada por Roberto Mariani, el DT de la Reserva: Gilberto Angelucci; Roberto Lezcano, Héctor Almandoz (el más experimentado), Ariel Graña, Leonardo Giraudo; Andrés Gaitán, Marcelo Ramírez, Claudio Rojas, Diego Figueroa; Edgardo Perna y Rubén Darío Rossi. En el complemento ingresaron Roberto Castellón (por el guatemalteco Rojas) y el Pipa Raúl Estévez (por Perna). Si bien la Cicloneta cumplió, la Academia ganó 1 a 0 con un golazo del Tweety Silvio René Carrario.

El 9 de esa tarde había llegado en el verano de aquel año desde Rosario Central, donde se había destacado en las divisiones inferiores con la categoría ’76, acompañado de Marcelo Ramírez y de la mano del Puma Carlos Morete. El pack también incluía la participación del Chiri Cristian Colusso, que, después de posar con la camiseta azulgrana, terminó en el Sevilla español.

Sin más chances en el Ciclón, el delantero armó el bolsito y apareció en la pretemporada de Boca Juniors (1996) en Necochea, bajo las órdenes de Carlos Salvador Bilardo, que diagramaba el dream team. Allí, acompañó a otros pibes que hacían sus primeras armas: Cristian Rodríguez, Aníbal Samuel Matellán, Fernando Casartelli, Walter Del Río, Rubén Cantero, Pablo Trobbiani y Sergio Diduch.

Tras un paso por Aldosivi de Mar de Plata, a mediados de 1998 se sumó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En el Lobo tampoco tuvo oportunidades y un semestre más tarde armó las valijas con destino a México.

La última vez que lo vimos en una cancha fue durante la temporada 1999/00, con los colores de Defensa y Justicia, en la B Nacional. Fueron apenas dos partidos, antes de darse cuenta de que el fútbol no era lo suyo y regresar a Santa Fe, donde es dueño de un comercio en Villa Gobernador Gálvez.

Mal Pase: Belluschi y Garay a Boca (2005)

La consagración de Newell’s Old Boys como campeón del torneo Apertura 2004 tuvo en Fernando Belluschi a uno de sus puntos más altos. Al mismo tiempo, el cierre de ese campeonato marcó el debut de Ezequiel Garay, de apenas 18 años, catalogado hasta entonces como una de las principales promesas de las divisiones inferiores de la Lepra. Sobre ellos, y como una inversión a futuro, posó sus garras Boca Juniors. La buena onda en la relación entre Mauricio Macri y Eduardo López se encargó del resto, aunque la negociación tuvo algunos ribetes extraños.

El Xeneize compró el 50 % de los derechos económicos de ambos jugadores en dos millones de dólares, aunque, en principio, ninguno de los dos vestiría la camiseta azul y oro antes de junio de 2006. Incluso, existía la chance de que nunca lo hicieran: si Newell’s recibía una oferta interesante antes del 30 de junio de 2005, podía venderlos y el monto de esa transferencia se dividiría de la manera acordada con Boca.

Finalmente, Garay dejó Rosario a comienzos de 2006, tras solo 13 partidos, con destino al Racing de Santander español. El mediocampista, por su parte, hizo lo propio un semestre más tarde… pero a River Plate.

Enseguida, los dirigentes del club de la Ribera salieron con los tapones de punta e iniciaron acciones legales contra el cuadro rosarino por un total de tres millones y medio de dólares. El único que se opuso fue Macri. «Yo respeto la posición de los dirigentes que tomaron esa postura, pero no estoy de acuerdo con la vía judicial a la que recurrió Boca. No hay ninguna chance de que el pase de Belluschi a River se caiga. No tengo nada que hablar con Aguilar porque él arregló con Newell’s y Newell’s arregló con nosotros… Y López nos va a cumplir como siempre», decía el presidente. Y agregaba: “Vimos a Belluschi como una apuesta a futuro. Pero ahora nos dimos cuenta de que Neri Cardozo va a dar más que Belluschi”.

Todo un visionario, Mauricio.

Resaca: Birra Moretti y el fútbol

Fundada por Luigi Moretti en Udine en 1859, y aunque desde 2006 pertenece al grupo holandés Heineken, la Birra Moretti es reconocida mundialmente, no solo por ser una de las más tradicionales de Italia, sino también por su particular logo, con un hombre de traje verde, bigote y sombrero, empinando una cerveza, al que denominan Baffo Moretti.

Otra de las características de la cervecería es su fuerte vinculación con el fútbol, que viene de antaño. Desde 1924 y hasta la mudanza a Friuli en 1976, el Stadio Moretti fue la casa del Udinese Calcio. Allí, el cuadro albinegro tuvo la mejor campaña de su historia, cuando alcanzó el subcampeonato en la temporada 1954/55, aunque ese mismo año descendió porque se comprobó que, sumamente comprometido en la tabla de posiciones, había arreglado (guiño guiño) su permanencia en la máxima categoría en la última fecha de la temporada 1952/53.

Entre 1997 y 2008 la marca fue sponsor del Trofeo Birra Moretti, un campeonato triangular en el que se jugaban partidos de 45 minutos, cuyas primeras ediciones fueron en Udine y más tarde se trasladaron a Bari (de 2000 a 2004) y Nápoli (de 2005 hasta su desaparición). Juventus se quedó con el título en 6 ocasiones, Inter en 3, mientras que Nápoli, Udinese y Parma se coronaron una vez cada uno.

En la previa del Mundial de Brasil 2014, Moretti innovó su emblemática etiqueta en siete botellitas coleccionables con el viejo y querido Baffo Moretti imitando festejos de gol: el dedo pulgar en la boca (al mejor Francesco Totti), las manos formando un corazón (a lo Funes Mori) o tocando el violín (a lo Alberto Gilardino), los índices apuntando al cielo o los pulgares señalando el número de la camiseta, entre otros. La acción, titulada Campeones de la emoción, fue un golazo… pero no trajo mucha suerte que digamos. En el grupo de la muerte, Italia quedó tercera, detrás de la sorpresa, Costa Rica, y Uruguay, apenas superando a Inglaterra.

Algo parecido ocurrió el año pasado, con la excusa de la Eurocopa, cuando Moretti lanzó una edición especial de siete porrones que incluían en su etiqueta a viejas glorias del Calcio: los Campioni col Baffo. Todos bigotones, claro: Giuseppe Bergomi, Roberto Pruzzo, Stefano Tacconi, Pietro Paolo Virdis, Renato Zaccarelli, Franco Causio y Sandro Mazzola.

La campaña publicitaria estuvo a cargo del Baffo Moretti y el trío de comediantes Gli Autogol (los mismos que hicieron el tema musical del Papu Gómez), y tampoco fue un talismán. Los tanos armaron las valijas en cuartos de final, tras caer por penales ante Alemania.

Trapasso: «Hoy nos visita Judas, el traidor»

El 24 de marzo de 2007, Ferro Carril Oeste y Chacarita volvieron a verse las caras en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri, en un nuevo regreso de Héctor Rivoira a Caballito, cargado de insultos y repudio. En una de las tribunas, apareció un trapo que decía “Hoy nos visita Judas, el traidor”, desde entonces una fija que adorna el paisaje cada vez que el Chulo visita Avellaneda 1240.

La relación entre el entrenador (que había asumido en diciembre de 2004, luego de la desvinculación de Josema Castro) y la hinchada del Verdolaga ya venía medio tensa, pero se rompió para siempre el 5 de junio de 2005. Esa tarde, por la 18ª fecha del torneo Clausura de la B Nacional 2004/05, Ferro, comandado por Rivoira y con muchas chances de meterse en el reducido por la segunda Promoción, recibía a Chacarita, muy comprometido con el descenso.

El local se puso en ventaja a los 12 del primer tiempo por intermedio de Iván Juárez. En el complemento, a los 10, Luis Cerutti lo igualó para los de San Martín. A los 22’, Alejandro Meloño lo dio vuelta para el Funebrero. Mariano Campodónico, de penal a los 34’, se encargó de empatarlo. Ya en tiempo de descuento, Leonardo Ramos, desde los doce pasos, puso el 3 a 2 definitivo para los dirigidos por Néstor Clausen, que ganaron una vida más en su lucha por no perder la categoría. Con ese resultado, Ferro quedaba séptimo en la tabla general con 52 puntos, superado por Nueva Chicago en la pelea por un lugar en el reducido. Para colmo, en la última fecha tenía un partido chivísimo contra Defensores de Belgrano, el otro equipo que batallaba para no caer.

Trece días después, el 18 de junio, Chacarita derrotó a Racing de Córdoba por 4 a 1 con dobletes de Cerutti e Ignacio Piatti (Gustavo Bordicio descontó para los cordobeses) y Defe venció 3 a 1 a Ferro, con dos tantos de Leonardo Pekarnik y otro de Juan Ignacio Ríos. Mariano Campodónico había adelantado al Verde en el primer tiempo. Frente a ese panorama, Funebreros y Dragones debían jugar un desempate para ver quién descendía de una y quién jugaba la Promoción contra un equipo de la B Metropolitana. ¿Y Ferro? Con tres derrotas consecutivas (antes había caído ante Juventud Antoniana) se quedó afuera del reducido.

Las miradas, obviamente, recayeron sobre Héctor Rivoira, muy identificado con el cuadro de San Martín, que en el entretiempo de aquel partido sacó al enganche Diego Cochas, hasta entonces la figura, para el ingreso del delantero Ezequiel Miralles. También hay quienes aseguran que varios jugadores del conjunto de Caballito estaban comprados, algo que nunca pudo comprobarse.

Poco más de tres meses más tarde, Rivoira (dirigiendo nuevamente a Chacarita) y Ferro volvieron a cruzarse en San Martín. Tras el 0 a 0, el Chulo denunció haber sido víctima de agresiones, cuando algunas bombas molotov estallaron frente a su domicilio. Además, dijo que él y su familia habían recibido amenazas de muerte vía telefónica. «No puedo asegurar quiénes me atacaron. Pero me amenazaron por teléfono diciendo ser gente de Ferro», declaró.

El tan ansiado reencuentro en Caballito fue el 24 de febrero de 2006. Esa noche también igualaron 0 a 0 y el DT fue recibido con puteadas, billetes de 100 dólares con su cara y banderas varias que lo acusaban de pesetero. Incluso, en medio de la barra del Funebrero (¡que vuelvan los visitantes!) había un trapo maravilloso que rezaba: “Gracias Chulo por el 3 a 2”.

Como para agregarle más misterio al asunto…

River Plate 1 – New York Red Bulls 2 (2009)

“Winter is coming” es, probablemente, la frase que va a pasar a la posteridad como la más representativa de la humanidad cuando se rememore a la segunda década del Siglo XXI. Y todo, gracias a ese populoso teleteatro llamado “Game of Thrones” o “El Juego de Tronos”, como se lo conoce en Hispanoamérica (?).

El reconocido lema de la Casa Stark – “Se acerca el invierno”– bien se le podría haber atribuido a River Plate sobre finales de la década previa: tras haber salido en el último lugar en el Apertura 2008, El Millonario arrancaba el siguiente año escaso de refuerzos y con Néstor Pipo Gorosito con el buzo de director técnico. El guion de aquella aventura finalizaría, un par de «seasons» después, con el equipo jugando en el ascenso… porque, claro, los caminantes muertos los tenía sobre el campo de juego…

Fue así que –flashback hacia febrero de 2009- promediando la primera temporada de la serie, llegaron los ansiados refuerzos: Mariano Barbosa, Christian Fabbiani y un hijo prodigo de la casa, Marcelo Gallardo, quien tendría un re-debut frente a un rival acorde al presupuesto que manejaban los productores por aquellos días: el New York Red Bulls de Estados Unidos. Ojo, que la locación elegida para la contienda también era de lo más seria y no generaba nada, pero nada de tristeza: el Country Mapuche de Pilar.

Aquel extraño capítulo para River Plate estuvo dirigido por la dupla Gustavo Zapata – Cacho Borrelli, quienes dispersaron sobre el campo de batalla a: El Indio Vega; Facundo Hernán Quiroga, Pezzela, Mateo Musacchio y Rodrigo Archubi; El Patito Galmarini (Nicolás Lossano), Nicolás Domingo, Rubens Sambueza y Marcelo Gallardo; Andrés Lorenzo Ríos y Gustavo El Tortuga Fernández (Mauro Díaz).

Los norteamericanos presentaron un ignoto equipo de actores de reparto durante el primer tiempo y otro distinto plagado de extras para disputar el segundo; nombres que nada le aportan a este texto (?). ¿El resultado? Victoria por 2 a 1 y autoría de los tres tantos para los Red Bulls, ya que tanto Dane Richards como Andrew Boyens marcaron a favor y Aklie Edwards se hizo un gol en contra. Acá abajo les dejamos un testimonio de calidad bastante falopa, acorde a los tiempos que vivía el viejo y querido River Plate.

Las crónicas de la época cuentan que el encuentro fue friccionando, caliente y que a varios jugadores visitantes se les fue un poco la patita, por lo cual todos terminaron a los empujones y a las piñas; sobre todo el rejuvenecido Muñeco Gallardo quien, de esta manera, le da un sentido a todos los mundos de fantasía. Porque, se sabe, cuando hay un neoyorquino abusivo y que golpea, el primero en copar la parada siempre es El Hombre Araña…