
Ariel Emanuel Lizardía
Hace algunas semanas, cuando el Kun Sergio Agüero marcó para el Manchester City frente al Arsenal por la semifinal de la FA Cup, disputada en el estadio de Wembley, otro nombre tomó por sorpresa la memoria de los enfermos del fútbol. Entre el listado de jugadores argentinos que ya habían convertido goles en ese mítico lugar, como Mario Boyé, Mario Kempes, Daniel Passarella, Julio Ricardo Villa, Claudio García, Darío Franco, Gabriel Batistuta, Lionel Messi o el propio Agüero, se colaba alguien poco conocido, prácticamente un ignoto: Ariel Lizardía, un delantero rosarino nacido el 10 de febrero de 1984 que prometía bastante, pero que se esfumó demasiado rápido.

En julio de 1999, un combinado Sub 15 de la Argentina participó, junto a Francia e Inglaterra, del torneo Tres Naciones, una competición Sub 16 organizada por la Federación Inglesa como parte de su frustrada campaña para quedarse con la sede del Mundial 2006.
Si bien aquel campeonato contemplaba la inclusión de jugadores nacidos a partir del 1 de enero de 1983, Argentina presentó una nómina completamente integrada por pibes de la categoría 1984. Dirigidos por Hugo Tocalli, los que representaron a nuestro país en territorio pirata fueron los arqueros Lucas Molina (Independiente) y Fabio Garibaldi (Ferro); los defensores Lucas Moreta (Newell’s), Mauro Lugo (Racing), Diego Ludueña (Independiente), Raúl Osella, David Reano y Emanuel Acosta (los tres de Boca), los mediocampistas Cristian Vargas (Boca), Gabriel Juárez (San Lorenzo), Hugo Colace (Argentinos Juniors), Maximiliano Capobianco (River) y Paulo Rosales (Newell’s) y los delanteros Maximiliano López (River), Ernesto Sánchez (San Lorenzo), Carlos Tevez (Boca), Noel Ibáñez y Ariel Lizardía (ambos de Newell’s).

La albiceleste debutó frente a Francia el 3 de julio, en el estadio del Kingstonian FC, a 20 kilómetros de Londres, y formó con Molina; Osella, Moreta, Ludueña y Acosta; Vargas, Colace, Lizardía y Capobianco; Tevez y López. Luego ingresaron Lugo, Rosales, Juárez, Sánchez e Ibáñez. Ese día, Argentina ganó a 1 a 0 con un golazo del Apache Tevez, que ya pintaba para cosas grandes.
Veinticuatro horas después, en Wembley, los pibes debían definir el título ante los dueños de casa. Para ese cotejo, Tocalli seleccionó a Molina; Acosta, Moreta, Ludueña y Lugo; Osella, Vargas, Colace y Capobianco; Tevez y Sánchez. Durante la segunda mitad, entraron López, Lizardía, Rosales, Reano e Ibáñez.
Los ingleses se pusieron en ventaja, pero enseguida Argentina lo empató gracias a una buena combinación entre Rosales y Lizardía, que la mandó a guardar, convirtiéndose en el último jugador de la selección argentina en marcar en el viejo Wembley (el Bati lo hizo meses después, pero con la camiseta de la Fiorentina ante el Arsenal por la Champions League). Promediando el complemento, Inglaterra se volvió a adelantar por intermedio de Michael Chopra. El resultado no cambiaría y los nuestros, perjudicados por un pésimo arbitraje que obvió dos penales claros, se quedarían con el subcampeonato.
Con el tiempo, varios de esos futbolistas llegarían a actuar en la Primera División de sus respectivos clubes. Algunos con éxito (como Carlos Tevez), otros con más suerte que condiciones (como Maxi López), otros brevemente por diversos motivos (como Reano, Moreta, Ludueña o Colace) y algunos cuantos se quedaron en el camino (como Ibáñez, uno de los máximos goleadores de las juveniles de la Lepra, detrás de Lisandro Sacripanti).
¿Pero qué pasó con Ariel Lizardía, el 10 de aquel seleccionado? Surgido de las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys de Rosario (donde según registros del Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol -CIHF- convirtió 19 goles en 78 encuentros entre novena y sexta), había arrancado como volante por izquierda: “Pero como era muy potente, en Sexta me pusieron de delantero”.
Después de que lo vieran en el Tres Naciones, estuvo cerca de quedarse en Europa: “Acepté una oferta de mi representante para ir a jugar a Italia, al Venezia. Estuve entrenándome una pretemporada con el equipo de Reserva, pero todo salió mal. Lo manejó mal el representante, me llevaron sin tener la ciudadanía y tuve problemas con los papeles. Lo que pasa es que ni mi viejo ni yo sabíamos de todos esos temas extrafutbolísticos”, contó muchos años después, ya alejado de la actividad, en una entrevista al diario Clarín.
“Después estuve cerca de firmar con The Strongest, pero tampoco tuve suerte. Tuve un bajón anímico y al final, volví a mi pueblo, Santo Tomé, y seguí jugando en los clubes de acá. Y ahora hago trabajos sanitarios y de gas con mi viejo, que es constructor. El fútbol quedó atrás ya hace años. Sigo en actividad ayudando a un amigo que tiene un club y estoy entrenando a los más chicos. Pero ahora sólo es un entretenimiento”.

















